Repensar el crowdfunding

La compra millonaria por parte de Facebook de la empresa Oculus, que obtuvo su primer apoyo económico en Kickstarter, lleva a pensar distinto sobre estos sitios de financiación colectiva
Los sitios de crowdfunding, como Kickstarter e Indiegogo, representan un fenómeno empresarial clásico: una vez que publicás tu idea, los clientes la usan de formas que no imaginaste y te embarcás en un negocio diferente al que esperabas.

Los fundadores de Kickstarter querían ayudar a los artistas a recaudar dinero. La cofundadora de Indiegogo, Danae Ringelmann, visualizó ayudar a dueños de pequeños negocios con poco capital, como sus padres. Ninguno de los dos tuvo la intención de que sus sitios se convirtieran en un mercado de prueba. Pero, como la reciente historia de la empresa de realidad virtual Oculus muestra, se han convertido en eso.

“Es una manera de acceder a capital, pero también se ha convertido en una plataforma de prueba de mercado y validación”, dijo Ringelmann la semana pasada en la conferencia Dent the Future. “Lo que estamos haciendo es crear premercados para las ideas”, explicó.
Lo que estamos haciendo es crear premercados para las ideas”, dijo la cofundadora de Indiegogo, Danae Ringelmann

En teoría, ambos sitios operan un poco como una campaña del Servicio Público de Divulgación (PBS, por sus siglas en inglés): danos dinero por una buena causa y te enviaremos este genial bolso de mano. Pero la rentabilidad de lanzar una campaña funciona mejor si lo que sea que estás intentando hacer genera un valor. De esa forma, el mismo dinero que uses para completar tu proyecto genera algo para repartir.

“Si el objetivo de un proyecto es producir un ‘bien público’ puro (como datos), prácticamente toda recompensa exclusiva y tangible que se ofrezca a quienes lo apoyen terminará simplemente añadiendo costos, lo que hará que sea mucho más difícil recaudar fondos”, dijo Cosmo Wenman, quien llevó a cabo sin éxito una campaña en Kickstarter para financiar escaneos 3D de esculturas clásicas.

Como consecuencia de esto, los proyectos de financiación colectiva más exitosos no son obras de caridad. Son proyectos riesgosos que generan algo que las personas desean poder comprar. Por ende, el crowdfunding es una buena forma de probar el mercado. “Estás yendo directamente a tus fans, a tus consumidores”, dijo Ringelmann. Antes de arriesgarte, ellos están dispuestos a pagar por tu nueva gran idea.

El caso Oculus


Cuando más de 9.500 personas pagaron US$ 2.400 millones (cerca de 10 veces más de la meta final) para respaldar en Kickstarter el dispositivo de realidad virtual Oculus Rift, quedó claro que el mercado estaba hambriento de ese invento. Si bien los donantes más pequeños recibieron remeras o pósteres, la gran mayoría contribuyó lo suficiente como para obtener su propio prototipo o un kit de desarrollador.

Ahora que Facebook comprará Oculus por US$ 2.000 millones, cayó la idea de que el crowdfunding es una forma de recaudar dinero. “Hacer que la gente te dé US$ 2.400 millones a cambio de acciones de cero por ciento es una verdadera estafa legal”, escribió el periodista especializado en economía Barry Ritholtz.

Pero no es una estafa, es investigación de mercado. En efecto, los consumidores hacen preórdenes y reciben productos más temprano; ¿por qué se quejan de no ser dueños de una parte del negocio?

En gran parte, Kickstarter tiene la culpa de esta reacción negativa. Puede que no esté llevando a cabo una estafa, pero definitivamente está enviando mensajes confusos. A diferencia de Indiegogo, que se jacta de operar como una plataforma neutral, dándole a quien lo desee una prueba de mercado para su idea, Kickstarter no ha aceptado su transformación de facto. Filtra de forma estricta las campañas que acoge y, si bien sus mayores ganancias vienen de productos tecnológicos, todavía exuda una sensibilidad artística que no está del todo cómoda con la innovación disruptiva o las grandes empresas. “Kickstarter no es una tienda”, declara.

Indiegogo, en cambio, dice con orgullo ser una plataforma de testeo. “Permitimos a los emprendedores probarse a sí mismos de una forma basada en el mérito”, descubriendo si su idea puede atraer el interés y el dinero de potenciales consumidores, dijo Ringelmann. El sitio incluso permite que las campañas intercambien nuevos beneficios o cambien el nivel requerido de lo que ofrecen. “Podés probar tu precio. Podés probar tus funcionalidades”, dijo.

El crowdfunding tiene un enorme potencial para expandir la oportunidad empresarial y reducir los riesgos del negocio. Ringelmann contó: “Hemos recibido mensajes de agradecimiento de personas cuyas campañas de recaudación de dinero fueron grandes fracasos: ‘En tres semanas descubrí que tenía una idea que nadie quería. Me acaban de ahorrar dos años de mi vida’”.

Pero estos beneficios dependen de reconocer al crowdfunding por lo que es: una manera de tomar preórdenes, no una campaña de caridad.

 


Cómo crear un proyecto en Indiegogo


 

1. Base. Ingresar a indiegogo.com, generar una cuenta gratis y comenzar a crear la campaña. Hay que completar una suerte de ficha técnica donde se completan datos como la categoría, la meta de financiamiento y quién recibirá los fondos.

2. Desarrollo. Luego es necesario configurar la campaña, añadiendo desde el título hasta una descripción breve. También se debe marcar qué tipo de financiamiento se busca: flexible (conservar lo recaudado aunque no alcances la meta) o fijo (se reembolsa lo recaudado).

3. Recompensas. Uno de los pasos claves es lograr que el proyecto sea atractivo, no solo por lo que propone sino por la recompensa que ofrece a quienes lo apoyen. Los obsequios que se encuentran en el rango de US$ 10 a S$ 20 son las más populares, pero pueden superar los US$ 1.000.

4. Potenciar. Es opcional pero importante para atraer a la mayor cantidad de contribuyentes. Consiste en agregar miembros al proyecto, añadir enlaces a redes sociales como Facebook y YouTube, imágenes e incluso obtener un ID de rastreo para acceder a Google Analytics.

5. Financiamiento. Según los datos aportados, Indiegogo estima cuánto dinero podría recibir la campaña. Los pagos son por tarjeta de crédito o PayPal. Si bien unirse a Indiegogo es gratis, este cobra una comisión de lo recaudado: 4% del total si se logra la meta y 9% en caso contrario.


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