Reciclaje tecnológico post Navidad

La empresa Green Citizen recoge artículos viejos de electrónica y, cuando es posible, recicla los dispositivos como materia prima o los remodela y revende
Después de haber pasado dos décadas en el negocio del software en empresas como Oracle y Hewlett-Packard, James Kao empezó a sentirse desilusionado con el despilfarro que se creaba cuando la gente descartaba la tecnología más reciente ideada por su sector.

Furioso ante el hecho de que computadoras, televisores y otros aparatos viejos de consumidores estadounidenses terminaran en vertederos de China, África y otras partes del mundo, Kao decidió hacer algo. Creó Green Citizen ("Ciudadano Verde"), una empresa que recoge y elimina artículos viejos de electrónica en la zona de San Francisco Bay, rastreando todo para garantizar que los aparatos sean reciclados nuevamente como materia prima o remodelados y revendidos.
El período de las fiestas es el momento más alto de compras para la mayor parte de la electrónica de consumo y deriva sin ninguna duda en más desechos electrónicos”, dijo Barbara Kyle, coordinadora nacional de Electronics TakeBack Coalition, un grupo de defensa que se encarga de reciclaje de electrónica

La temporada de regalos de las fiestas produjo una nueva cosecha de desechos electrónicos para Green Citizen, parte de las 2,4 millones de toneladas que se ven cada año, según la Agencia de Protección Ambiental estadounidense. En tanto los consumidores compran aparatos nuevos de Apple y Samsung Electronics y arrojan a la basura sus viejos productos, Kao, el máximo responsable ejecutivo de Green Citizen, espera que su empresa vea un aumento del 30% en los desechos desde noviembre hasta febrero.

“El período de las fiestas es el momento más alto de compras para la mayor parte de la electrónica de consumo y deriva sin ninguna duda en más desechos electrónicos”, dijo Barbara Kyle, coordinadora nacional de Electronics TakeBack Coalition, un grupo de defensa que se encarga de reciclaje de electrónica. “Nuestro apetito feroz por el aparato más reciente está contribuyendo sin duda a que haya cantidades mayores de desechos electrónicos y las compras de las fiestas constituyen un motor enorme”, agregó.

Un proceso único


La metodología que implementa Green Citizen de un extremo a otro es única, dijo Kyle. Como recolector y controlador encargado de garantizar que los desechos no terminen en basurales, Kao solamente se asocia con empresas de reciclaje certificadas capaces de probar que el material no es enviado al exterior ni puesto en vertederos.

Evitar vertederos Kao y su equipo esperaban recolectar unos 317.500 kilos en esta temporada de las fiestas. Waste Management, el mayor recolector de basura estadounidense, también dijo que espera un incremento de los desechos electrónicos.
Cuando se piensa en el reciclaje, ya es una idea tardía”, dijo James Kao, fundador de Green Citizen

“Cuando se piensa en el reciclaje, ya es una idea tardía”, dijo en una entrevista Kao, de 55 años, que también ha fundado dos empresas de software. “Toda la energía está puesta en cómo obtenemos los próximos ingresos a partir del aparato más nuevo y mejor, y nunca se piensa en cómo recuperarlo”.

Además de ayudar al medio ambiente, Green Citizen es también rentable, dijo Kao, sin revelar las utilidades de la empresa. La compañía espera alcanzar una facturación de unos US$ 2,5 millones este año y duplicar la cifra el próximo. Quiere expandirse hasta Los Ángeles, Chicago y Nueva York.

La inspiración


Kao tuvo la inspiración de crear Green Citizen mientras se tomaba un tiempo libre después de vender Managize, una empresa de software de gestión de la cadena de abastecimiento, en el año 2000. Despierto hasta muy tarde, una noche, mirando televisión, vio un documental que mostraba basurales en China, África y Filipinas desbordantes de computadoras, televisores y otros artículos de electrónica viejos procedentes de los Estados Unidos y Europa. Componentes que contenían elementos tóxicos como plomo y mercurio eran arrojados a ríos y vertederos. “Estaba contaminando pueblos enteros”, dijo Kao.

Pasó dos años formándose, viajando para reunirse con ejecutivos de empresa y funcionarios de gobierno. El conocimiento limitado y la falta de comodidad impiden que el público general haga más, dijo Kao, en tanto una responsabilidad y un control escasos hacen que resulte difícil obligar a las empresas a cumplir con la parte que les corresponde.

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