¿Quién manda en internet?

En la web se cierne una lucha entre cuatro grupos con ideologías e intereses muy distintos: los gobiernos y grandes corporaciones, los grupos de hackers, las organizaciones sin fines de lucro y los internautas
Desde que el año pasado los conflictos creados con la promulgación de las leyes SOPA y PIPA generaron revuelo en todo el mundo, los más de 2.500 millones de usuarios de internet empezaron a tomar conciencia sobre el poder de internet y los entes que lo controlan.

En ese momento quedó claro que hay cuatro grandes fuerzas luchando por reinar en internet. En una esquina está el poder tradicional, es decir, los gobiernos con sus agencias de seguridad (o directamente de espionaje) y las grandes corporaciones. En otra esquina están los dispersos movimientos radicales, los hackers y cibercriminales, siendo Anonymous su “cara” visible. Por otra parte se encuentran las organizaciones no gubernamentales y transnacionales sin fines de lucro, como Internet Society e ICANN. Y, por último, está la gente, los usuarios comunes, a veces reunidos en acciones de ciberactivismo.

Sin embargo, esta no fue siempre la distribución del poder en internet.

Anarcos online


Los inicios de internet datan de hace más de 40 años. Si bien surgió como una necesidad de comunicación interna del Departamento de Defensa de Estados Unidos, creció como un proyecto anárquico. La falta de normas y límites dio poder a los intelectuales que creían en la libertad de la red, así como a los cibercriminales, que carecían de control.

La anarquía de la primera era de internet llevó a muchos a pensar que un nuevo orden global estaba a la vuelta de la esquina. Creían que los blogs serían los nuevos medios de prensa, que las microempresas podrían competir con las grandes corporaciones y que la copia digital cambiaría para siempre el modelo comercial de la música y el cine.

Oportunidad para todos


Internet envolvió de poder a quien hiciera uso de ella. Pero a pesar de todas las oportunidades y herramientas, tal utopía no llegó a concretarse, al menos no de una forma tan concreta. La red de las redes contribuyó a distribuir el poder de la libertad de acción y expresión, pero también el poder de la vigilancia, el control y la detección.

Sitios como Amazon o eBay cambiaron algo tan antiguo como el sistema de comercio, mientras que YouTube, MySpace y SoundCloud modificaron la industria del entretenimiento. Los millones de blogs y sitios web temáticos transformaron el valor de la información, y las redes sociales cambiaron para siempre la forma de conectarse y hacer política.

A su vez, las instituciones tradicionales también han logrado aprovechar esta herramienta para expandir su poder. Hoy en día gracias a internet, en general, y a los servicios de almacenamiento en la nube, en particular, cada vez los usuarios son menos dueños de su información.

Cuando Windows era un mundo abierto de posibilidades donde cualquier programa podía ejecutarse y toda la interfaz era moldeable, las cosas podían o no funcionar, pero el usuario era el responsable. El Windows de hoy en día y otros sistemas operativos, incluyendo los móviles como iOS, cada vez entierran más esta idea. Ahora las decisiones sobre aplicaciones y herramientas están del otro lado de la pantalla. Cada día los usuarios entregan más su privacidad y libertad en función de seguridad y confort.

El modelo medieval


El criptógrafo y experto en seguridad informática Bruce Schneier compara el actual modelo tecnológico con el sistema feudal que gobernó en gran parte de la Edad Media. Esta metáfora encuentra su mayor paralelismo en cómo los usuarios de tecnología entregan su lealtad y soberanía individual a compañías superiores, como Google, Facebook, Microsoft y Apple, en función de su protección.

El sistema feudal ofrecía a la nobleza una enorme cantidad de poder sobre sus súbditos y lo mismo se puede ver en la actualidad con los usuarios de servicios como Gmail, Facebook y Twitter. Estas compañías actúan bajo sus propios intereses con el fin de generar más ganancias, tomando decisiones bajo su propia arbitrariedad. Al mismo tiempo deliberadamente, alteran normas sociales y dirigen las velas de la vida moderna.

En gran medida, esta nueva protección-comodidad ha logrado ayudar al “campesinado” más inexperto, facilitando la introducción a la WorldWideWeb. ¿A quién no le gusta tener sus archivos guardados en la nube, ajenos a los robos o roturas de los dispositivos? De igual forma, es desestresante que el antivirus funcione, las actualizaciones se realicen solas y las diferentes aplicaciones funcionen en todos los sistemas operativos correctamente.

Ciberestados


No son solo las corporaciones las que han aumentado su poder. Los estados también lo han hecho y lo siguen haciendo. Hoy más que nunca hay una gran tendencia global a la vigilancia y censura online. La carrera armamentista-cibernética ya ha comenzado y son decenas los estados que compiten entre sí para sobrepasarse e invadir sus fronteras sin ser detectados.

El escándalo de ciberespionaje internacional desatado por las filtraciones de Edward Snowden, con Estados Unidos y su agencia National Security Agency (NSA) como centro, mostraron una vez más la vulnerabilidad de la información digital. Pero no es necesario ir tan lejos para verlo.

Este año el estado uruguayo extendió su vigilancia online con la compra de “El Guardián”, un software adquirido por el Ministerio del Interior con el fin de interferir llamadas, correos y mensajes de los orientales.

La lucha por el poder


Sebastián Bellagamba, director regional para América Latina de Internet Society, una de las organizaciones internacionales sin fines de lucro que trabajan por la libertad regulada de internet, habló con Cromo sobre la importancia de los usuarios en esta lucha de poderes. Para Bellagamba, tal como sucede en la calle, los usuarios de internet deben ser conscientes del uso que hacen de los diferentes servicios, no solo pensando en la seguridad sino también reflexionando sobre la legitimidad que evocan los estados a la hora de espiar y controlar.

Como internet está fundado sobre una arquitectura libre, siempre emergerán nuevas posibilidades y opciones, nuevos programas para encriptar y proteger los datos. De hecho, en los últimos días, tanto Yahoo como Microsoft han informado que trabajan para encriptar la información de sus usuarios para 2014.

Según Bellagamba, debería existir una formación para los internautas. Tal como se dictan clases de educación civil, tendría que haber una preocupación por educar a los nuevos ciudadanos informáticos cómo utilizar la red. En este sentido, próximamente la Agencia de Gobierno Electrónico y Sociedad de la Información (AGESIC) comenzará una campaña en diferentes medios para sensibilizar a los usuarios sobre el uso responsable de internet.

A nivel de estado también hay una lucha entre estos y las corporaciones, donde los primeros han comenzado una larga batalla por los datos de su población. Alemania, uno de los países más alarmados sobre las cuestiones de privacidad develadas por Snowden, ha invitado a tomar conciencia a su población sobre el uso de servicios estadounidenses como Google o Facebook.

Sin embargo, esta apelación a los usuarios no hará que los espías internacionales dejen de obtener información de los usuarios, sea cual sea la red social o buscador que utilicen. Por otra parte, tampoco debería estar en manos de la población un asunto tan delicado como la protección de datos y el espionaje.

Los tiempos volverán a cambiar y el poder en internet se redistribuirá de nuevo. Pero, en este momento, los gobiernos y grandes corporaciones son quienes mandan, sin importar el trabajo de las organizaciones sin fines de lucro, la indignación de los usuarios y los ataques de los hackers.

 


El poder en internet


 

Gobiernos y corporaciones. En funcionamiento desde la administración Truman, en 1952, la agencia NSA de Estados Unidos es la más poderosa organización de control de datos y espionajes existente a nivel global. Encargada de la seguridad nacional, ha excedido sus límites interfiriendo comunicaciones de gobiernos e individuos de todas partes del mundo. Algo similar sucede con las grandes corporaciones transnacionales como Google, Facebook, Microsoft y Apple, que recaban información de sus usuarios con fines comerciales y como se sospecha ahora, en pro del control estatal estadounidense.

La gente. Compuesta por el 99% de los usuarios de internet, “la gente” es sin duda el bloque más indefenso y desprovisto de poder dentro de la red. Según el sitio Internet World Stats, a mediados de 2012 existían 2.500 millones de usuarios de internet. Mientras que 1.000 millones provenían del continente asiático, 55% del contenido está en inglés. Por otra parte, los sitios más navegados son Google, Facebook, YouTube, Yahoo! y Baidu. Además de carecer de los conocimientos sobre seguridad informática, este grupo se ve vulnerado por constantes cambios en condiciones de privacidad y una vigilancia panóptica por parte de gobiernos y corporaciones a los cuales día a día entregan más información.

Organizaciones sin fines de lucro. Respaldada por más de 55.000 miembros, Internet Society cuenta con la misión de mantener internet lo más abierta, democrática y transparente posible. Con figuras como Tim Berners-Lee, el padre de lo que se conoce actualmente como internet, actúa a través de eventos educacionales, programas comunitarios y diversas políticas públicas en todas partes del mundo. Con sede en Uruguay, Internet Society es la principal fuente independiente sobre políticas y desarrollo de internet.

Hackers y cibercriminales. Anonymous es el primer nombre de la larga lista que aparece cuando se habla de hackers y cibercriminales. Motivados por su lema “Somos Anonymous. Somos legión. No perdonamos. No olvidamos. ¡Espérennos!”, la organización supuestamente formada en 2008 ha realizado ciberataques a instituciones como el FBI, Picture Association of America y Universal Music Group. Además, ha realizado acciones populares como deshabilitar sitios de pornografía infantil.


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