¿Quién es el mentiroso más grande de internet?

El italiano Tommaso Debenedetti se dedica desde hace 16 años a producir falsas noticias en la web, a través de cuentas falsas en redes sociales, en las que se hace pasar por diferentes personalidades
Se puede pensar que, tras dos décadas, Tommaso Debenedetti se habría cansado de los engaños. Ha tenido una carrera bastante buena, después de todo desde los periodistas del New York Times hasta Nicolas Sarkozy han caído alguna vez en sus bromas.

Pero no, Debenedetti simplemente no puede parar. Es como una compulsión o un llamado de atención. En su engaño más reciente, el último de docenas, el italiano de 47 años creó una cuenta de Twitter falsa del periodista Alfred Knopf desde la que tuiteó la "noticia" sobre la muerte del autor Cormac McCarthy.

McCarthy está vivo, claro está, al igual que el Papa, Fidel Castro y J. K. Rowling, quienes estuvieron en los mortuorios previos de Debenedetti. Esto no evitó que varias cuentas de Twitter, incluyendo a la novelista Joyce Carol Oates y el USA Today, replicaran el tweet sobre su muerte.

"Esta historia revela la terrible situación de los medios", dijo Debenedetti a The Washington Post a través de un email. "La cuenta no era confiable y fue creada minutos antes de la noticia de la muerte: pero muchos sitios importantes lo creyeron. ¡Increíble!"

Eso es increíble -o desalentador- por muchas razones en las que no nos meteremos aquí. Pero en ningún punto es tan increíble como el propio Debenedetti, un inventor del nivel de Stephen Glass que de alguna manera se valió de sus engaños para llegar siquiera a algo parecido al éxito.

Es un profesor escolar de tiempo completo que vive en Roma e hijo de un crítico literario italiano. A los 20, Debenedetti se dedicó algún tiempo a publicar críticas y entrevistas tratando de hacerse nombre como periodista. Cuando eso no funcionó, Debenedetti comenzó a inventar cosas: mayoritariamente entrevistas con gigantes de la literatura y la política como Philip Roth, Noam Chomsky, Mikhail Gorbachov y el Dalai Lama. La primera que recuerda fue una "entrevista" con Gore Vidal en el año 2000.

Como Debenedetti escribía para pequeños diarios locales y escribía en italiano pudo encubrir su sistema sin ser detectado por unos cuantos años. Por desgracia, en 2010, un entrevistador del medio italiano La Repubblica le preguntó a Roth sobre algo que "había dicho" a Debenedetti meses antes, momento en el que todo el asunto se desenredó.

Se podría pensar que la opinión pública se debió de haber puesto en contra de Debenedetti a esas alturas. Mintió y estafó, cosas que los lectores por lo general no suelen adorar. Pero Debenedetti le dio un marca a sus inventos diciendo que formaban parte de un experimento social o una forma de activismo en contra de los medios incompetentes. De hecho, lejos de dejar el juego, solo lo trasladó hacia Twitter.

"Me gusta ser el campeón italiano de la mentira", dijo en 2010 cuando dio su primera entrevista a El País de España. "Creo que he inventado un nuevo género, y espero poder publicar nuevas falsificaciones."
Debenedetti es un maestro en su oficio. Dice que pasa mucho tiempo investigando a las personas que serán sujetos de sus engaños, leyendo sus libros y estudiando sus vidas, para publicar sus anuncios de cuentas creíbles y tener el tono adecuado. (Sobre McCarthy, Debenedetti dijo: "McCarthy es un autor importante pero recluido y su vida es un misterio. McCarthy no está expuesto a la publicidad. Por esa razón puede ser víctima de un engaño así").

Debenedetti también es experto en cambiar los nombres y las imágenes de sus varias cuentas para hacerlas parecer más antiguas, con más seguidores, de lo que realmente tienen.

Cuando quiso crear una noticia falsa en Twitter sobre la política india Sonia Gandhi simplemente cambió la foto en la cuenta de Kim Jong-Un.

Entre 2010 y 2012 se burló exitosamente de la Twittósfera para hacer creer que él era el presidente afgano Hamid Karzai, el presidente sirio Bashar al-Assad, el Ministro de Asuntos Exteriores alemán Steinmeier, el escritor sueco Henning Mankell, el primer ministro italiano Mario Monti, o el Ministro de Finanzas español, Cristóbal Montoro, el Secretario de Estado de Vaticano Cardenal Tarcisio Bertone, el Ministro de Defensa ruso Sergei Shoigu y el Ministro del Interior ruso Vladimir Kolokoltsev.

La ùltima cuenta fue particularmente efectiva: cuando Debenedetti la usó para tuitear que Bashar al-Assad murió el 6 de agosto de 2012, el precio del crudo se disparó.
Y sin embargo, Debenedetti no había terminado. ¡Había tantos engaños que probar! Sostiene que envió una foto falsa del (ahora muerto) presidente de Venezuela Hugo Chavez a un número de agencias fotográficas, de donde fue tomada por error por El País de España, el mismo diario al que Debenedetti le concedió su primer entrevista.

Recientemente Debenedetti creó perfiles de Facebook falsos de el papa Francisco y la autora Almudena Grandes. Supuestamente también creó un blog de Umberto Eco. "No estoy aburrido", le dijo al Washington Post. "Sigo creando engaños porque cualquier día la gente lo cree y lo periodistas alrededor del mundo publican mis noticias falsas como verdad".

Eso puede no ser del todo correcto; antes del engaño sobre Cormac McCarthy, Debenedetti había estado pasando por tiempos de sequía.

Tuvo un cierto éxito con la muerte del escritor peruano Mario Vargas Llosa, pero la noticia falsa solo llegó a los medios de habla hispana. Este no fue el primer conflicto entre Vargas Llosa y Debenedetti. Vargas Llosa incluyó una meditación sobre el falsificador en su colección Notas sobre la muerte de la cultura, su colección de ensayos de 2015."Él es realmente un héroe de nuestros tiempos", escribió en un tono que sugiere que no es un cumplido.

Fuente: Caitlin Dewey - The Washington Post