¿Qué pasó con el exoesqueleto?

El tan anunciado invento tuvo menos de seis segundos de fama en la ceremonia inicial del Mundial. Lo cierto es que el joven parapléjico, Juliano Pinto, no pudo caminar ni levantarse de la silla de ruedas, pero sí dio el puntapié inicial. Mirá el video


 

Fue la gran desilusión de la ceremonia inaugural del Mundial de Brasil 2014. La esperada patada inicial realizada por un parapléjico vistiendo un exoesqueleto fue casi imperceptible para las cámaras de televisión, a pesar de que implicaba un momento crucial para la ciencia. En la transmisión oficial, este pedacito de historia duró menos de seis segundos.

Lo cierto es que el exoesqueleto que implicó 30 años de desarrollo y más de 150 científicos trabajando, no pudo ayudar a caminar a Juliano Pinto, un joven parapléjico de 29 años. De hecho, tampoco pudo pararse de su silla de ruedas para luego avanzar hasta la pelota brazuca, tal como estaba previsto. Según explicó al portal de ciencia Materia el equipo del neurocirujano Miguel Nicolelis, investigador a cargo del proyecto, lo que sí pudo hacer Pinto fue dar la patada inicial.
Hacer una demostración en un estadio es algo que está muy fuera de la rutina para la robótica. Nunca antes ocurrió”, había dicho el neurocientífico Miguel Nicolelis

En Twitter, estallaron las protestas por la poca notoriedad que se le dio al suceso, mientras que Nicolelis publicó un mensaje optimista en la red social: "We did it!!!!", que quiere decir "lo conseguimos". Por otra parte, en la cuenta del proyecto Walk Again se publicó que el exoesqueleto había cumplido con su trabajo y se agradeció a todos los que lo hicieron posible.

El breve video del momento muestra a Pinto parado, sostenido por dos personas, pateando suavemente la pelota, para luego festejar con su brazo por el éxito. Luego, un niño vestido de juez levanta la brazuca y se la lleva. Eso es todo lo que se puede ver del invento revolucionario.

De acuerdo con el diario brasileño Floha de Sao Paulo, Pinto sufrió un accidente de auto a los 26 años, que provocó su paraplejia del tronco bajo y piernas. Es uno de los siete pacientes que probaron el exoesqueleto antes del Mundial.

“Hacer una demostración en un estadio es algo que está muy fuera de la rutina para la robótica. Nunca antes ocurrió”, había anunciado el neurocientífico algunos días antes de la ceremonia. Según explicó en ese momento, el exoesqueleto funciona obedeciendo órdenes motoras del cerebro, que son responsables de que sus piernas se vuelvan a mover.

El equipo de investigadores ahora deberá explicar si los problemas surgieron por el apuro de presentarse en el Mundial o por problemas en el desarrollo tecnológico en sí.

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