¿Qué pasa si un astronauta muere en el espacio?

La NASA no tiene ningún protocolo definido para enfrentar ese escenario


El 20 de julio de 1969, momentos antes de que el Apolo XI llegase a la Luna, el entonces presidente de los Estados Unidos Richard Nixon tenía preparado el discurso que pronunciaría en el caso de que los astronautas no pudiesen regresar a la Tierra:

"El destino ha decidido que los hombres que fueron a la Luna a explorar en paz, se queden en la Luna para descansar en paz. Estos valientes hombres, Neil Armstrong y Edwin Aldrin, saben que no hay esperanza en su recuperación. Pero saben que hay esperanza para la Humanidad, gracias a su sacrificio (...) Serán llorados por la Madre Tierra que osó enviar a dos de sus hijos hacia lo desconocido".

Afortunadamente, Nixon no lo tuvo que leer y la nota es un simple hecho anecdótico.

¿Pero qué pasaría si un astronauta muere en el espacio? Una misión tripulada a Marte, como la que se pretende realizar en las próximas décadas, requeriría varios meses de viaje. Si llegara a suceder, ¿la NASA tiene un protocolo? El astronauta Mike Massimino, en entrevista con el programa radial StarTalk Radio, fue tajante: “Ninguno”. Y agregó: “En todo el entrenamiento que he recibido, nunca hemos tratado sobre ello”.

Lo único oficialmente establecido es que, si un astronauta fallece en la Estación Espacial Internacional (EEI), su cuerpo será devuelto a la Tierra.
En todo el entrenamiento que he recibido, nunca hemos tratado sobre la muerte", dijo el astronauta Mike Massimino

Su colega Chris Hadfield explica en el libro An Astronaut's Guide to Life on Earth (Guía para la vida en la Tierra de un astronauta) que él sí ha ensayado diversos escenarios pero que no existe un protocolo específico. Uno de ellos es un ejercicio llamado “simulación de la muerte” que, en síntesis, es una mesa redonda en la que los astronautas deciden, por ejemplo, qué van a hacer con el cádaver: abandonarlo en el espacio, guardarlo en “un armario” o enviarlo a la Tierra en una nave de abastecimiento, entre otras opciones.

No obstante, un cuerpo a la deriva se convertiría en basura espacial (como la que ocasiona el accidente que da pie a la película Gravity). De esta forma, podría colisionar contra naves espaciales, satélites u otros materiales de desecho. Pero una carta de Naciones Unidas prohíbe tirar basura en el espacio y eso incluye abrir la escotilla y enviar restos mortales al cosmos.

Hasta ahora, los astronautas pasaban solo seis meses a bordo de la EEI y ninguno ha muerto fuera del planeta. Pero el estadounidense Scott Kelly y el ruso Mikhail Kornienko serán los primeros en habitarla durante un año con el fin de estudiar los efectos fisiológicos y psicológicos de estar por un tiempo extendido en el espacio. Según Massimino, la NASA se centra más en la prevención que en definir qué hacer si un astronauta muere cumpliendo su misión.

Un proyecto que la agencia espacial está evaluando junto a la empresa sueca Promessa es una bolsa de cadáveres llamada Body Back. El cuerpo se introduciría en una de estas para exponerlo al espacio exterior para congerlarlo. En la tierra sería suficiente el nitrógeno líquido (-200ºC). El agua se evaporaría a través de un orificio de ventilación. Luego se destruiría el cuerpo mediante un sistema de vibración. Los restos se almacenarían en un pequeño compartimento dentro de la nave, consigó Business Insider.

En la historia de los vuelos espaciales solo han ocurrido 18 muertes, en particular, en despegues y regresos a la Tierra; una pequeña fracción de las más de 500 personas que han salido al espacio.


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