Qué le hace su smartphone a su cerebro

Los teléfonos y tabletas alteran las funciones cerebrales y convierten a sus usuarios en seres olvidadizos pero, a la vez, los ayuda a procesar más rápido la realidad
Los avances de la tecnología nos sorprenden a diario. Pero, ¿de qué modo afectan a las funciones cerebrales? Los defensores de las nuevas herramientas sostienen que éstas liberan a nuestra mente de datos innecesarios, en tanto que los detractores se alarman al notar que los menores de 30 años recuerdan menos fechas y números que las personas que sobrepasan los 50. Entre los científicos, entretanto, hay bastante consenso en indicar que la forma en que el cerebro procesa la información ya no es la misma que en el pasado.

Está claro que aquel esfuerzo mental que teníamos que hacer en otro momento para recordar la lista de los 10 o 15 teléfonos de los principales contactos, hoy no lo hacemos. Uno los graba de manera inmediata en el celular, lo que hace que no tenga que memorizarlos, hasta el punto en que estos aparatos se están convirtiendo en prótesis de nuestra propia memoria.

Al respecto, una encuesta publicada por la revista Puzzler Brain Trainer evidenció que de 3 mil personas evaluadas, dos tercios eran incapaces de recordar la fecha de cumpleaños de más de tres amigos o familiares; mientras que a la cuarta parte le fue imposible recordar el número telefónico de su propia casa. No obstante, los expertos indican que si bien la tecnología nos ha facilitado cosas, nunca va a inhibir esa compleja máquina que tenemos que es el cerebro humano.

La clave es relacionar

Una experiencia realizada recientemente para evaluar el efecto de la web en la memoria consistió en armar dos grupos de personas a los que se les encomendaba recordar una información: a uno se le indicó que podía acceder a internet, en tanto que al otro no. Y si bien quedó en evidencia que el grupo que contaba con acceso a la web recordaba menos, para los investigadores esto no permite afirmar nada sobre las bases neurobiológicas de la memoria. De hecho la utilización de la web no afecta a la memoria, sino que funcionaría como un banco virtuoso de información para el cerebro humano, ya que permite ahorrar espacio para lo que realmente importa.

Los neurocientíficos indican que la memoria individual no pasa por recordar información bruta o determinados hechos, sino fundamentalmente por la capacidad de establecer relaciones; y esta habilidad continúa siendo dominio del cerebro humano.

"El cerebro es un órgano social, con lo cual la clave del desarrollo humano se basa en la relación interpersonal que la persona logra con los demás y la tecnología puede construir un puente hacia eso", afirman los expertos en todo el mundo que estudian el funcionamiento del mencionado órgano.

Adolescentes celulares smartphones


"El cerebro ama el acceso fácil a la información útil y el smartphone se la ofrece"


Entrevista a Gastón Morales, experto en neurociencias

"Vivir en estado de alerta permanente multiplica las equivocaciones por dos y las tardanzas por tres", dijo a Cromo Gastón Morales, un profesional con más de 15 años de experiencia como gerente de Marketing e Inteligencia Comercial en compañías multinacionales. ¿El culpa de las distracciones? El celular. Pero el cerebro, aunque sufre su influencia, parece no importarle por una simple razón: los dispositivos como smartphones y tabletas le ofrecen lo que más quiere: información fácil y rápida.
"Hace 20.000 años, el hombre vivía en las cavernas, y en ese momento necesitaba reservas de energía para que los músculos estuvieran preparados para luchar o huir en caso de amenaza. Esta misma energía, compuesta por glucosa y oxígeno, es la que necesita el cerebro hoy para pensar (...) Y la tecnología móvil le permite al cerebro tomar decisiones con mayor velocidad", relató el coordinador del programa Neurociencias para Líderes de la Universidad de San Andrés, en Buenos Aires, Argentina.

¿El cerebro del hombre de las cavernas es similar al de nosotros?

Exacto. Si bien no es idéntico, los mecanismos que dominaban el comportamiento de aquel hombre son prácticamente los mismos de hoy. Por este motivo a las personas nos encanta utilizar dispositivos móviles: porque el cerebro sigue siendo energéticamente eficiente, es decir, que quiere que la información le llegue lo más fácil y rápido posible (...) Las personas ya consumen información de manera asincrónica, es decir, cuando ellos quieren. Los smartphones han logrado convertirse en la puerta de entrada al mundo.

Entonces, ¿la tecnología móvil es exitosa porque le resulta atractiva a nuestro cerebro?

Sí. El cerebro ama lo simple y no le gusta trabajar de más, porque esto le cuesta mucho. De hecho, pesa el 2% de nuestro cuerpo, pero utiliza el 20% de la energía que consumimos. En este contexto, la tecnología móvil le permite al cerebro tomar decisiones con mayor velocidad. Y acá volvemos al hombre de hace 20.000 años: tenía que decidir qué hacer rápidamente, porque en eso se jugaba su muerte o su supervivencia.

Usted dice que el cerebro ama lo fácil y que no le gusta trabajar. ¿Qué otras características tiene este órgano que impacten en el uso de los dispositivos móviles?

Los dispositivos móviles son grandes distractores y al cerebro le encanta distraerse por dos motivos: el primero, porque cuando está muy concentrado consume más energía, entonces la distracción le permite tomarse un respiro. El segundo motivo es que cada vez que escuchamos, se activa el sistema de recompensa cerebral porque por su naturaleza, este órgano tiende a sentir que va a recibir buenas noticias. El cerebro ama el acceso fácil a la información útil para tomar decisiones con rapidez, y el smartphone ofrece todo esto.

¿A qué edad deberían los niños comenzar a tener acceso a los dispositivos móviles?

No se trata de una cuestión de edad. El tema está en que el pequeño no abuse de este recurso. Los chicos pueden utilizar los equipos siempre y cuando sigan teniendo tiempo para el ocio creativo. Hoy hay niños de 2 años que juegan con el celular y eso no está mal siempre y cuando tenga espacios para jugar con juguetes tradicionales y también para no hacer nada.

Se dice que gracias a los dispositivos móviles, las personas pueden ser más multitarea, ¿esto es así?


Es un mito, porque el cerebro no es multitasking, sino que trabaja de manera serial. En realidad, existe una sensación de multitasking cuando, en realidad, lo que sucede es que conectamos y desconectamos rápidamente entre una tarea y otra, pero no las estamos realizando en simultáneo.

¿Qué consejo podría darle a los usuarios móviles para optimizar el uso de su cerebro?

Que busquen algún momento del día o del fin de semana para desconectarse. Es importante tener "momentos puros de no distracción", porque el hecho de vivir en estado de alerta permanente multiplica las equivocaciones por dos y las tardanzas por tres (ver Enemigos del buen dormir).

¿Cómo será el cerebro en el futuro como consecuencia del uso intensivo de dispositivos móviles?


La tendencia es que los contenidos serán cada vez más simples y sencillos. Además, hay un énfasis en ir liviano por el mundo, de ahí que esté cayendo la venta de tabletas, mientras aumenta la adopción de smartphones. En este contexto, los descendientes de las personas que hoy crecen de manera hiperconectada tendrán una estructura cerebral distinta a la de sus predecesores, aunque siempre similar. Los niños que nacerán en los próximos años tendrán la habilidad de enfocarse en distintos temas a una velocidad superior, lo que no implica que serán multitasking, sino que la característica del cerebro de trabajar de manera serial estará acelerada.

Smartphone

¿Cómo nos afectan los dispositivos móviles?


Una investigación de la Universidad de Waterloo muestra que los smartphones están haciendo perezoso a nuestro cerebro. Las personas ahora son más propensas a confiar en los buscadores que en su propia intuición. Los pensadores lógicos utilizan sus teléfonos para buscar respuestas con menos frecuencia que los pensadores intuitivos.

Escribir mensajes de texto, navegar sitios de internet y verificar el correo en los smartphones estaría modificando la forma en que interactúan los pulgares con el cerebro, según un estudio de la Universidad de Zúrich. Los movimientos repetitivos sobre las pantallas reorganizan el procesamiento sensorial de la mano.

Otra característica del mundo digital es el contenido virtual de las páginas web. Todo ese material distrae al lector y le impide procesar la información y, por lo tanto, dificultan la concentración. Y, sin concentración, los recuerdos se vuelven frágiles.

En un artículo publicado en la revista Pediatrics, investigadores de la Universidad de Boston explican que el uso de los dispositivos para entretener o pacificar a los niños podría tener un efecto negativo en su desarrollo social y emocional; además de interferir en el
desarrollo visual y motor.

Sueño dormir

Enemigos del buen dormir

Si la ansiedad y el estrés ya venían dejando su impronta negativa sobre la calidad del sueño de las personas, el hecho de estar todo el día con los dispositivos móviles en la mano suman nuevos nuevos componentes a este complejo cuadro. Ahora, lograr un descanso reparador es poco menos que una utopía. El incremento del "tecnoestrés", derivado del uso abusivo de los dispositivos tecnológicos, hace que cada vez más personas encuentren dificultades para conciliar el sueño cada noche.

De hecho, hay estudios que avalan la hipótesis de que los móviles y las laptops pueden convertirse en enemigos del buen dormir. Por un lado, está la cuestión de los hábitos. Una investigación en Estados Unidos de la Fundación Nacional el Sueño (NSF) confirmó algo que ya todos suponíamos: que el uso de pantallas quita horas preciosas –y necesarias– de sueño.

Los adolescentes de 13 a 18 años conformaron el grupo con más inconvenientes de sueño, ya que el 22% se describió como "somnoliento". Estos deberían dormir nueve horas cada noche, pero lo cierto es que suelen dormir 7 horas y media en promedio.

Según NSF, el déficit de sueño tiene efectos negativos sobre el humor de las personas, la calidad de su trabajo, las relaciones familiares, la performance en el manejo, la vida sexual y la salud integral.

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Débora Slotnisky