Quantum Break: parte juego, parte serie de TV

Dos formatos se intercalan en una experiencia innovadora y ceden al jugador el poder de alterar el desarrollo de una historia sobre viajes en el tiempo
En gran parte de este joven siglo ha crecido la relevancia cultural de la televisión y los videojuegos. La cultura de los atracones de series es importante así como los videojuegos que roban incontables horas del tiempo de la gente. Dada esta configuración, es claro por qué un grupo de emprendedores buscaría combinar ambos formatos, que es lo que hicieron en Remedy Entertainment con Quantum Break.

El producto final es un juego de ciencia ficción para Xbox One y Windows 10 cuidadosamente planeado y una serie de televisiva de acción en vivo decepcionante, hecho un tanto más desconcertante porque algunos de sus excelentes actores brillan más en sus encarnaciones digitales.
Con sus líneas del tiempo superpuestas y fuertes revelaciones de sus personajes, Quantum Break se siente mucho como la serie Lost. Es una lástima, sin embargo, que los elementos expositivos del juego sean más intrigantes que el programa de televisión, en que tiene como objetivo dar cuerpo a personajes secundarios del juego.

Quantum Break abre con Jack Joyce –Shawn Ashmore, quien interpretó a Iceman en varias películas de X-Men– volviendo a su casa en la ciudad ficticia de Riverport luego de viajar por seis meses para escapar de problemas legales. A instancias de su mejor amigo Paul Serene –Aidan Gillen, o Meñique en Game of Thrones– Jack se reúne con él en el edificio de física de la Universidad Riverport.

Luego de ponerse a tiro por un rato, Paul aborda el tema del trabajo innovador conducido por el hermano mayor de Jack, William. La contribución del Joyce más viejo al mundo de la física de partículas resultó en una manera de manipular el tiempo. Paul ha construido un negocio alrededor del fruto del trabajo de William, pero parecería ser como si la empresa estuviera en peligro. Según William –interpretado por Dominic Monaghan, quien fue Charlie en Lost– la máquina del tiempo que el equipo de Paul construyó tiene una falla y su activación llevaría a fracturas en el tiempo, una calamidad que puede resultar en un "estado cero" en el cual el tiempo dejará de funcionar normalmente. Esta afirmación hace dar un paso atrás a los inversores de Paul.

Paul le dice a Jack que necesita probar que la máquina del tiempo funciona, pero como las pruebas en humanos no son legales, confía en que su viejo compañero del crimen lo ayudará a comprobarlo. Desafortunadamente, la máquina del tiempo crea un micro agujero negro. Como resultado, Paul y Jack se exponen a grandes concentraciones de las llamadas "partículas chronon" que regulan el flujo del tiempo, y adquieren superpoderes de alteración del tiempo.

El conflicto central del juego se revuelve alrededor de la certeza de Paul de que algunos eventos son inevitables y la creencia de Jack que, sin importar si el destino existe, uno debería rebelarse. Determinismo versus relatividad, se podría decir. Con el conocimiento que Paul obtiene de sus viajes en el tiempo, construye una compañía llamada Monarch Solution, cuyo nombre es un modelo de desfachatez irónica. Paul cree que con los recursos de su compañía, una pequeña porción de la humanidad puede ser salvada. Jack, sin embargo, cree que es mejor intentar salvar a toda la humanidad, incluso si eso significara eliminar una posibilidad más viable de salvar una pequeña fracción.

Se pasa mucho rato en el juego disparando a los subordinados de Monarch. El combate del juego no se distinguiría de no ser por las varias habilidades de Jack para modificar el tiempo en su favor para ganar ventaja sobre sus enemigos. Fácilmente se puede decir que los ambientes de Quantum Break, que están llenos de documentos, guiños visuales y otros elementos de interés narrativo son los puntos más brillantes del juego. Cuentan una historia mucho más multifacética que los cuatro episodios de la serie de acción.

Dependiendo de las acciones y las elecciones en el juego, en la serie se verán distintas escenas. Esta forma menor de interactividad probablemente se llevó una parte decente del costo de producción. De todas maneras, su novedad no alcanza a enmascarar la calidad regular de la serie, que está llena de personajes altamente motivados, pero que tiran muy pocas sombras.

Para toda su acción de ciencia ficción llena de balas, la historia de Quantum Break envuelve gran parte de los grandes temas de hoy en día: el incontestable poder de los oligarcas en la sociedad y la necesidad de protesta política frente a una cantidad increíble de posibilidades. En un par de puntos, los viajeros del tiempo del juego intentan evitar los ataques del 11 de setiembre, pero no pueden. El juego defiende el punto de que sin importar la conciencia de los personajes sobre el pasado, presente y futuro, siempre serán engañados por el tiempo y no sus amos.

Fuente: Christopher Byrd / The Washington Post