Proyecto Potamo: pasando raya

Un grupo de investigadores uruguayos y brasileños indaga sobre la realidad poco explorada de las rayas de agua dulce, que habita en ríos de América del Sur


 

Un accidente televisado las popularizó. El aguijón de la raya marina que dio muerte a Steve Irwin, más conocido como “el cazador de cocodrilos” por su programa, las hizo saltar a la fama, al tiempo que sirvió para asociar a estos animales con una naturaleza agresiva.

“Es injusto y erróneo” pensar así, dijo la bióloga experta en rayas marinas María Cristina Oddone. El motivo es la falta de información, explica.

De hecho, las rayas o chuchos están catalogadas dentro de la categoría de “datos insuficientes” según la Unión Mundial para la Conservación de la Naturaleza. La falta de información sobre temas tan básicos como su biología no permite conocer su estado de conservación actual.

Proyecto anti prejuicios


Desmitificar a estos animales implica averiguar su distribución geografía, parámetros biológicos (reproducción, alimentación, edad, crecimiento), abundancia y las artes de pesca a través de las que se capturan.

Proyecto Potamo intenta dar respuesta a estas interrogantes o, por lo menos, dar el puntapié inicial que despeje el camino a otras investigaciones.

Oddone, junto con su esposo y colega Gonzalo Velasco (ambos de la Universidad Federal de Río Grande, Brasil), Franco Teixeira de Mello (Centro Universitario de la Región Este de la UdelaR), Walter Norbis (Facultad de Ciencias de UdelaR) y Patricia Chavert (SENAI, Paraná) integran el grupo de trabajo que lleva adelante esta investigación, que se encuentra en la fase inicial.

Un misterio para la ciencia


“Estos animales permanecen como desconocidos, son un misterio para la ciencia”, dijo Oddone, uruguaya radicada en Brasil. Hasta el momento, solo se sabe de estas rayas a través de relatos de pescadores o alguna nota esporádica en la prensa, cuando la pesca de una raya de gran tamaño se convierte en noticia.

El proyecto se encarga específicamente de las rayas fluviales, de la familia Potamotrygonida, el único grupo de condrictios (peces cartilaginosos) que habita en agua dulce.

Este tipo de rayas solo se encuentra en ríos sudamericanos y aunque la bibliografía los cita para esta región, no existen datos acerca de la población de rayas de agua dulce en Uruguay ni en el sur de Brasil.
Si mañana desapareciera una de estas especies, nadie se enteraría o nunca sabríamos cuál era su rol en el sistema”

Sin embargo, en Europa son cada vez más comunes: se las encuentra en acuarios públicos y privados, a los que llegan como objetos de exportación, de forma muchas veces ilegal.

Por ejemplo, al ingresar la especie Potamotrygon motoro en la página de Google en inglés, la opción de autocompletado del buscador te ofrece agregar las palabras “for sale” (“a la venta”).

“Si mañana desapareciera una de estas especies, nadie se enteraría o nunca sabríamos cuál era su rol en el sistema”, advirtió Oddone, quien siempre se interesó por las rayas de agua dulce, a los que considera animales “únicos y hermosos”.

Como todas y ninguna


Cada especie animal y vegetal cumple un papel en su ecosistema, recordó la bióloga. Pero ese es solo el argumento general para conocer a las rayas y protegerlas.

Además del interés económico que los grandes peces tienen para el ser humano y de que “el uso racional y responsable de los recursos vivos” implica necesariamente conocerlos, existen otras particularidades que hacen de las rayas de agua dulce peces especiales, sostuvo Oddone.

De lo poco que se sabe de ellas, estudios realizados en otros países de Sudamérica indican que “viven muchos años y tienen pocos descendientes”. Por ello, a diferencia de otras especies de condrictios, las crías son cuidadas por sus padres después del nacimiento.

“Esto los hace más vulnerables a la explotación, a la contaminación y a alteraciones de los ríos como el dragado, cambios en las costas de las ciudades, inundaciones y sequías”, advirtió Oddone.

También se sabe que en la región norte de Brasil, las rayas de agua dulce contribuyen al bienestar del ecosistema, ya que se encargan de eliminar a los peces más viejos o enfermos, evitando así que las enfermedades se transmitan a otro peces.

Mercado, deporte y aguijón


Por lo pronto, no existe un mercado para la carne de rayas de agua dulce en Uruguay. Pescadores deportivos o artesanales las capturan para consumo propio e incluso, en algunos casos, las devuelven al río.

Además, estos peces suelen causar repudio debido al aguijón que presentan en la región dorsal, el cual está dotado de veneno. Por eso, se los asocia con accidentes de pescadores y bañistas que las pisan al caminar en aguas poco profundas y turbias.
Como seres humanos, es nuestro deber velar por el bienestar de todas las especies animales”

Pese a los pinchazos, Oddone dijo que “como seres humanos, es nuestro deber velar por el bienestar de todas las especies animales”. Incluidos estos peces, más allá de la impresión que quedó tras la muerte de Irwin.

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