Pronto para nuevas colisiones

Está terminado el diseño del Colisionador Lineal Internacional, un nuevo acelerador de partículas que estudiará la naturaleza del bosón de Higgs
Más de 1.000 científicos e ingenieros de 24 países del mundo culminaron este miércoles el largo proceso de diseño del Colisionador Lineal Internacional (ILC), un nuevo acelerador de partículas de 31 kilómetros de longitud que podría arrojar luz sobre el bosón de Higgs o la materia oscura.

En tres ceremonias consecutivas, realizadas este miércoles en Japón, Ginebra y Chicago, se entregó oficialmente el informe técnico del diseño del ILC al Comité Internacional para Futuros Aceleradores (ICFA).

"La publicación del informe con el diseño supone un importante logro. Gracias al trabajo duro tenemos una máquina que podemos construir. El ILC está listo para comenzar", dijo en una nota de prensa el presidente del comité directivo del ILC, Jonathan Bagger.
Gracias al trabajo duro tenemos una máquina que podemos construir. El ILC está listo para comenzar", dijo el presidente del comité directivo del ILC, Jonathan Bagger

El ILC, consistente en dos aceleradores de partículas lineales que acelerarán y colisionarán electrones y positrones, permitirá complementar y profundizar los resultados de las investigaciones efectuadas en el Gran Colisionador de Hadrones (LHC) del Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN) en Ginebra.

"Agradecemos al equipo del ILC este informe y esperamos ser testigos del siguiente paso del proyecto. El informe atestigua el esfuerzo y la cooperación global que han concluido con éxito en el diseño de una máquina de esta sofisticación y escala", aseguró Pier Oddone, presidente del ICFA.

Cómo funcionará


La nueva máquina dispondrá de cavidades superconductoras aceleradoras que operarán a temperaturas cercanas al cero absoluto, dando a las partículas energía de forma continua hasta que colisionen en los detectores en el centro del acelerador de 31 kilómetros.

Durante su funcionamiento, paquetes de electrones y sus antipartículas (positrones) colisionarán aproximadamente 7.000 veces por segundo a una energía total de 500 GeV (gigaelectronvoltios), creando una serie de nuevas partículas que serán reconstruidas y registradas en los detectores del ILC.

Cada paquete contendrá 20.000 millones de electrones o positrones concentrados en un área mucho más pequeña que un cabello humano, lo cual implicará una tasa muy alta de colisiones.

Tras el bosón de Higgs y más


El ILC permitirá ofrecer una gran cantidad de datos a los científicos para medir con precisión propiedades de las partículas como el bosón de Higgs, descubierto en el LHC del CERN, o aportar más información sobre nuevas áreas de la física, como la materia oscura.

"El descubrimiento de un bosón de Higgs en el LHC convierte los motivos para el ILC incluso en más apremiantes. El ILC puede estudiar sus propiedades en detalle, será una gran máquina complementaria al LHC", dijo Sakue Yamada, director de Investigación del ILC.

Por otro lado, el director de la colaboración internacional para la creación de un acelerador lineal y uno de los padres del LHC, Lyn Evans, añadió que el informe técnico de diseño es una obra impresionante que muestra madurez, escrutinio y audacia.
La tecnología existe, los hitos en I+D se han alcanzado, la física que se persigue está clara y podríamos empezar la construcción mañana", sostuvo el director del proceso de diseño del ILC, Barry Barish

"El Colisionador Lineal Internacional debe ser lo siguiente en la agenda de una física de partículas global", aseguró Evans.

Por su parte, el director del proceso de diseño del ILC, Barry Barish, manifestó que el informe "dice que estamos preparados para seguir adelante".

"La tecnología existe, los hitos en I+D se han alcanzado, la física que se persigue está clara y podríamos empezar la construcción mañana", aclaró Barish.

El diseño ya está listo, pero los próximos pasos aún están por dar: proponer el ILC a los gobiernos colaboradores, realizar un presupuesto creíble, decidir que efectivamente se construirá y dónde se encontrará. Según Barish, "hay fuertes indicios de que Japón apostará por albergar el proyecto".

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