Profesionales del videojuego en Uruguay

La vida de los gamers no es solamente jugar a la computadora. Además de la rutina de entrenamiento, compromiso y estrés de los torneos, para algunos es difícil lograr que la sociedad acepte su trabajo


 

Desde las dos de la tarde hasta las diez de la noche, de lunes a viernes, los cinco gamers que conforman Pineapple Express entrenan en el videojuego League of Legends desde su base en Uruguay. Compiten contra otros equipos, con los que arreglan previamente un encuentro online o analizan su juego, sus estrategias y cómo mejorar. Los sábados suelen estar reservados para algún torneo y cada tanto toca algún viaje. El último que hicieron fue a la final de la Copa Latinoamericana en el Movistar Arena, de Santiago de Chile, donde los vieron más de 10 mil personas.

Su lugar de concentración es una casa en Marindia, cerca de la playa. A pesar de que la vista puede ser muy agradable, solo uno de ellos suele aprovechar la terraza de la casa donde viven para admirar el paisaje. Es que la vida de estos jugadores profesionales está en el piso de abajo, en las computadoras.

La casa en donde viven es la primera gaming house (nombre con el que se conoce estas sedes de entrenamiento de los equipos de jugadores) del sur de Latinoamérica. En el living tienen cinco computadoras y una pantalla grande frente a cómodos sillones, donde suelen sentarse a analizar jugadas.

Su trabajo diario es dedicarse a hacer lo que les gusta: perfeccionarse en League of Legends o LoL, como suelen abreviarlo. Este juego tiene cada vez más adeptos: la final mundial del año pasado se hizo en Los Ángeles, repartió un premio de US$ 1 millón y tuvo más de 32 millones de espectadores de todas partes del mundo.

En LoL, dos equipos se enfrentan en un terreno fantástico lleno de personajes, magia y poderes de todo tipo con el objetivo de destruir el “nexo” (algo así como la base) de los contrarios. Ni bien se abre la pantalla que da comienzo a una partida, la computadora cobra vida. Los dedos de los jugadores comienzan a desplazarse a una velocidad increíble, acompañados por el sonido de los clics, tecleos y comentarios que solo ellos entienden a través del auricular con intercomunicador.

Un desafío familiar


Este es su trabajo, lo que hacen para vivir. Tal es así que uno de los integrantes de Pineapple Express, el peruano de 23 años Giovanne Huamán, dejó a su familia y su país para venir a la gaming house de Uruguay.

Huamán o “FraGio”, como lo conocen en el ambiente de los gamers, espera poder tener un sueldo a través de este deporte electrónico y por eso se considera todavía un “semiprofesional”. Percibir un ingreso por ser un jugador de videojuegos es algo que se consigue en algunos países, donde las casas en las que viven están especialmente diseñadas para que puedan perfeccionarse, con todos los implementos, comodidades, representantes y hasta merchandising propio. “Todavía no se puede en Latinoamérica, es muy difícil”, explica Huamán.

Igual es el caso de Enrique Arbizu, mejor conocido como “Badmilk”, quien llegó a la casa de Marindia desde Mar del Plata, Argentina. Los otros jugadores que conforman Pineapple Express son los uruguayos Uri Schölderle, Juan Abdon y Jorge Pera Cor. Este último, además de dedicarse al LoL, está estudiando para ser licenciado en informática en la Universidad de la Empresa.

Para los familiares de los jugadores no es fácil entender esta vocación. Giovanne cuenta que su madre lo apoyó siempre y que, aunque lo extraña, se comunican por internet.

Sin embargo, para la familia de Pera o “MegaJP” no fue tan fácil. Su hermano, Andrés, cuenta que al principio era difícil para su familia entender la pasión de Jorge por los videojuegos. “Siempre nos costó mucho entenderlo, comprender por qué pasaba tantas horas metido en la computadora“, explica. Y agrega: “El tema es que ya tenía 19, no trabajaba y al estudio no le dedicaba mucho”.

Pero cuando llegó la invitación a viajar Argentina para jugar, la familia decidió acercarse y acompañarlo. Esto cambió la forma en la que veían la pasión de Pera, al punto de que su familia fue la que donó la casa en la que Pineapple Express tiene hoy su sede.

“No es un trabajo convencional, es totalmente diferente. Estamos en una época en que esto se está empezando a ver más. Acá en Uruguay y en Latinoamérica no se conoce, pero en otros países se aplica mucho. Muchos no lo conocen y por ahí dicen: ‘Jorgito es un vago’. Yo pensaba eso hace dos meses y ahora me doy cuenta de todo lo que tuvo que vivir para lograr lo que estaba buscando. Ahora está persiguiendo lo que soñó”, sostiene Andrés.

Los beneficios de ser gamer


Vivir en una casa con cinco amigos puede ser duro, especialmente por la convivencia. Así lo recuerda el pizarrón que reparte las tareas en los diferentes días de la semana, ubicado en el living de la casa. Sin embargo, el estatus de gamer tiene su rédito.

El año pasado, por ejemplo, un jugador coreano de LoL logró obtener la visa de entrada a Estados Unidos como un “atleta internacionalmente reconocido”. Los jóvenes de Pineapple Express todavía no llegaron a eso, pero trabajan para ser reconocidos como tales.

Cuando salen a bailar o asisten a eventos como Montevideo Cómics, la convención de cómics que este año se hará el 7 y 8 de junio, la gente los reconoce, felicita e incluso les piden una foto.

En el ambiente de los gamers, estos jóvenes son conocidos y admirados. Además, los diferentes torneos les permiten viajar. “Uri”, como le dicen a Schölderle, pudo viajar a Brasil, Alemania y China en menos de seis meses.

Si bien en la final de Chile perdieron contra un equipo mexicano, llegar a estar entre los cuatro mejores fue todo un logro. Además, el dinero del premio, que rondará entre los U$S 5.000 y U$S 8.000, les permitirá sustentarse por los próximos tres meses.

En las próximas semanas Pineapple Express tiene varios desafíos. Los próximos destinos son Buenos Aires, Colombia y México. “Lo que tiene el League of Legends es que hay muchos eventos masivos. Es el juego más jugado del mundo”, explica Huamán.

La posibilidad de desarrollarse en un deporte electrónico como carrera, tal como lo hacen los futbolistas, parece aún lejana para estos jóvenes. Sin embargo, con la cantidad de dinero puesto en juego, patrocinadores, eventos y premios, y la cantidad de personas que están pendientes de esta casi subcultura, no parece una idea tan descabellada.

 


Los avatares


 

Antes de empezar la partida de League of Legends, cada jugador debe elegir al personaje que lo va a encarnar, que se conoce como campeón. Es una especie de avatar que tiene cualidades propias. El juego tiene cerca de 120 campeones con características especiales respecto a la salud, energía, velocidad y daño que puede causar. Para los jugadores, conocer a los campeones es importante porque así pueden aprovechar sus fortalezas y debilidades de acuerdo con su posición en el juego, ya que cada gamer tiene un rol.



 

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