Por qué no siempre es heroico liberar animales

Un grupo de activistas irrumpió en el laboratorio brasileño Royal, sustrajo perros con los que se experimentaba para el desarrollo de medicamentos y destruyó las instalaciones. El instituto respondió con este video


"Si algún día usted tomó un remedio para el dolor de cabeza, gripe o presión alta, puede tener la certeza de que ya se vio beneficiado por investigaciones hechas previamente en animales", dice la doctora Silvia Ortiz. El video de poco más de cuatro minutos es la respuesta meditada del Instituto Royal, el laboratorio brasileño al que hace un par de semanas ingresó un grupo de activistas por los derechos de los animales.

Ortiz, gerenta general del instituto, explica en tono calmo, pausado y contundente por qué, a su entender, los activistas han hecho un gran daño con su acción. El destrozo material y las pérdidas de miles de dólares que causaron al destruir las instalaciones del laboratorio no se mencionan en el video. El eje de la argumentación es que, al robar cerca de 200 perros beagle de experimentación científica, los activistas "echaron a perder" las investigaciones que estaban en curso y dieron un mensaje errado a la sociedad.
Si algún día usted tomó un remedio para el dolor de cabeza, gripe o presión alta, puede tener la certeza de que ya se vio beneficiado por investigaciones hechas previamente en animales", dice la doctora Silvia Ortiz

El episodio, que tuvo lugar en la ciudad de San Roque, cerca de San Pablo, reaviva el debate sobre el uso de animales en laboratorios, una práctica que se encuentra regulada en Brasil, como en tantos otros países, por ejemplo, Uruguay. De hecho, Ortiz aclara en el video que su laboratorio se encuentra  certificado por diferentes organismos nacionales, que han podido "constatar la limpieza y la organización" de las instalaciones. Y no solo eso.

"Vieron el cariño con el que nuestros perros eran tratados", asegura la gerenta, que explica desde el principio que en el Royal se hacen pruebas para medicamentos y fisioterápicos para la cura y tratamiento de enfermedades como el cáncer y la diabetes, así como también de antibióticos y analgésicos.

Los "invasores" justificaron la sustracción de los animales alegando que el laboratorio prueba cosméticos y productos de limpieza en los animales. "Todo eso es mentira", dice la doctora, quien además explica que las pruebas de cosméticos se realizan con el método in vitro, es decir, sin usar seres vivos sino células de los mismos, por ejemplo.

Los daños que no se ven


Basta con googlear "Instituto Royal" y leer los titulares de varios medios para entender la polaridad de opiniones: están aquellos que hablan de "liberar" y "rescatar" animales y quienes se refieren al "secuestro" de los 178 perros. Videos subidos a YouTube muestran el "rescate" en medio de la noche. Sin embargo, poco se ha hablado sobre las consecuencias más allá del episodio, por el cual los activistas fueron detenidos y más tarde liberados, según el diario Folha.

Ortiz explica que este "vandalismo" pone en peligro el propio desarrollo del área de la salud del país, ya que las empresas pueden decidir hacer las pruebas en otros lugares. Esto perjudica a la comunidad científica, que pierde conocimiento, y a los trabajadores, que pierden fuentes de empleo, agrega. Por otra parte, dice, las personas se quedan sin la posibilidad de recibir "nuevas drogas que puedan salvar incontables vidas".

Pero destruir un laboratorio de este tipo no solo implica la pérdida de dinero y años de trabajo, sino que puede ir contra los deseos de los propios activistas. Es que, si bien esos experimentos se pierden, otros se van a poner en marcha de todas formas, lo que puede implicar que en total se emplee el doble de animales, razonó el doctor Martín Breijo, director de la Unidad de Reactivos para Biomodelos de Experimentación de la Facultad de Medicina (Udelar).

Imposible de evitar


Muchas investigaciones se hacen en animales antes de pasar a la fase de investigación clínica en humanos. "El objetivo es probar la seguridad de los nuevos medicamentos", explica Ortiz. Y esto no sucede solo en Brasil. Como en el resto de los países, en Uruguay también se experimenta con animales.

"La etapa de conocimiento actual hace imposible prescindir del uso de animales en la experimentación", si bien en el futuro tal vez se logre evitarlo, opinó Breijo, que además es asesor de la Comisión Nacional de Experimentación Animal (CNEA), el ente de control en Uruguay. En el país rige una ley específica que regula el uso de animales en la experimentación científica (18.611) y que se suma a la ley de Bienestar Animal (18.471).

Según explicó Breijo, la investigación científica requiere contestar una pregunta, que a su vez se vincula con muchas variables.  El biomodelo (en este caso, el perro beagle) permite aislar la o las variables que se quieren estudiar. "Se usa el animal en un contexto adecuado, se cuida lo que come, la luz, la temperatura", contó el doctor.
Este es un tema complejo, lo fundamental es el diálogo entre los diferentes actores. Lo que pasa es que hay unos que no escuchan a los otros", sostuvo Martín Breijo, de la Facultad de Medicina de Uruguay

Dentro de los caninos, los beagle son los más utilizados debido a su tamaño (al no ser muy grandes pueden tenerse más en menos espacio), no tienen pelaje largo (lo que dificulta trabajar sobre ellos) y son más dóciles que otras razas. Históricamente, se usaban de forma casi exclusiva las ratas y ratones por ser más baratos y tener un bajo nivel afectivo, lo cual tiene un menor impacto en la opinión pública, contó Breijo. Sin embargo, hoy en día se usan "prácticamente todas las especies": tortugas, conejos, ovinos y bovinos, además de roedores. En Uruguay no se emplean perros actualmente.

En tanto, los laboratorios deben cumplir ciertos protocolos estrictos, aseguró Breijo, que incluyen justificar el uso de animales para una investigación concreta. Se tiene en cuenta desde la infraestructura del lugar donde se trabajará con animales hasta las condiciones de trabajo, resumió.

La importancia de hablar (y escuchar)


Según el asesor de la CNEA, las sociedades protectoras están representadas en estos comités, lo cual garantiza que se establezca un sano intercambio entre ambas partes. "Este es un tema complejo, lo fundamental es el diálogo entre los diferentes actores. Lo que pasa es que hay unos que no escuchan a los otros", sostuvo Breijo.

En el caso del Royal, los activistas decidieron de forma espontánea irrumpir en el laboratorio, luego de que el instituto les suspendiera una reunión a último momento, según dijeron a Folha. El diario informó que el instituto estaba siendo investigado desde hacía un año por denuncias de maltrato animal. En contrapartida, también publicó que dos de los perros "liberados" habían sido encontrados abandonados en la ruta.

"Nuestros beagles contaban con la asistencia de nueve veterinarios, practicaban actividades recreativas y tenían una alimentación saludable y regulada", agrega Ortiz en el video. Por el contrario, Vanice Teixeira Orlandi, presidenta de la Unión Internacional Protectora de los Animales, dijo a Folha: "Las industrias secuestran la vida de los animales, que nunca más vuelven a tener un comportamiento normal".

Son dos verdades que no se contrapusieron en un diálogo escritorio de por medio, sino con la Policía y Justicia como intermediarios.

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