¿Por qué los bostezos son contagiosos?

Según una nueva teoría, este acto sirve para regular la temperatura del cerebro y se "contagia" entre los mamíferos sociales, incluido el ser humano, como una muestra de empatía subconsciente
Entre el 60% y 70% de las personas que ingresaron a esta nota, ya están bostezando. Es que para la mayoría de los humanos y animales sociales, como los chimpancés, se trata de una acción que se "contagia" cuando alguien más lo hace, cuando ven una imagen de alguien abriendo grande la boca en ese gesto inconfundible o, incluso, si leen acerca de ello.

Pero a pesar de esta afirmación, los científicos no han podido explicar el porqué del bostezo, generalmente asociado con el sueño, ni qué lo vuelve contagioso.

Una de las explicaciones más aceptadas hasta el momento es que cuando uno abre la boca ampliamente inhala aire rico en oxígeno, que ingresa al flujo sanguíneo y ayuda a despertarse. No obstante, esto es un mito, dijo al portal de la revista Smithsonian Steven Platek.

El profesor de psicología de la Universidad Georgia Gwinnet afirmó que no existe evidencia que confirme que bostezar afecta los niveles de oxígeno en la sangre, la presión sanguínea o el ritmo cardíaco. Según la nueva hipótesis que sostiene Platek, el bostezo tiene su razón de ser en el cerebro.

Como un radiador


Según explicó a Smithsonian Andrew Gallup, profesor de psicología de la Universidad Suny de Oneonta, el bostezo podría servir como un mecanismo termorregulador, es decir, como una suerte de "radiador" para enfriar el cerebro.

Debido a que el cerebro absorbe 40% de la energía metabólica del cuerpo, se calienta más que otros órganos del cuerpo. Durante el bostezo, la bocanada de aire viaja a través de las cavidades de la nariz y la boca, enfriando el cerebro.

Si el bostezo es considerado como un mecanismo de regulación de la temperatura, se podría explicar por qué se bosteza más seguido cuando se acerca la hora de irse a dormir o inmediatamente después de levantarse. "Antes de dormirnos, la temperatura de nuestro cerebro y cuerpo se encuentran en su punto más alto durante el curso de nuestro ritmo circadiano", explicó Gallup. Al dormirse, estas temperaturas comienzan a decrecer, en parte debido a los bostezos, añadió.

Yo bostezo, tu bostezas


Para Platek, una explicación de por qué uno suele sentirse "refrescado" después de bostezar puede ser que de esa forma las funciones cerebrales se enfrían y nos vuelven más alertas.

A su vez, esta necesidad biológica de mantener frío el cerebro puede haber jugado un rol importante en la evolución humana y de primates. El comportamiento de imitar el bostezo puede haber ayudado a mejorar el estado de alerta de los individuos, aumentando sus posibilidades de sobrevivir como grupo, explicó Platek.
Mi capacidad de ponerme en los zapatos del otro y entender su situación es un predictor de mi susceptibilidad para el bostezo contagioso", explicó Platek

De hecho, la mímica es clave para entender por qué el bostezo es contagioso, ya que esta acción puede ser producto de una cualidad inherente a los animales sociales: la empatía, es decir, la habilidad de entender y sentir las emociones de otros individuos.

Si vemos un bostezo, lo imitamos, aunque de forma subconsciente. "Mi capacidad de ponerme en los zapatos del otro y entender su situación es un predictor de mi susceptibilidad para el bostezo contagioso", explicó Platek, quien encontró que el fenómeno del contagio ocurre con mayor frecuencia en aquellos individuos capaces de sentir mayor empatía.

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