¿Por qué la luna de Saturno se parece tanto a la Tierra?

En un Sistema Solar lleno de planetas que no se parecen en nada al nuestro, es inusual ver algo tan familiar

Titán, la luna de Saturno, montó un gran espectáculo durante las últimas tomas de la NASA. Tomadas con la nave Cassini, la nueva imagen utiliza longitudes de ondas casi infrarrojas para atravesar las gruesas capas de calina de Titán. Debajo, notarán, es una luna sorprendentemente parecida a la Tierra.

Seamos claros. No es que Titán sea alguna especie de gemelo de la Tierra que de repente quedó en la órbita de Saturno. Pero en un Sistema Solar lleno de planetas que no se parecen en nada al nuestro, es inusual ver algo tan familiar.

Esto solo sirve para mostrar que no se debe juzgar a un libro por su portada. La NASA describe a Titán como "uno de los mundos más parecidos a la Tierra que se han encontrado hasta el momento". Su aire no es respirable (está casi enteramente formado por nitrógeno un poquito de metano, en vez de oxígeno) y en 179 grados celsios bajo cero, es demasiado frío para que un humano se adapte. Pero si se tuviera una máscara de oxígeno y la mejor ropa interior térmica que se haya creado jamás, se podría ir saltando por una fuerza gravitatoria apenas más débil que la de nuestra Luna y ver algunas características sorprendentemente parecidas a las de la Tierra.

Titán está cubierto por dunas formadas por el viento que atraviesa su superficie. El etano y metano líquido a veces llueve o nieva desde el cielo, y los mismos componentes forman ríos y lagos. Hasta podrían haber volcanes que largan agua líquida en vez de lava. Los científicos creen que la luna está llena de un océano formado por agua y amoníaco, y que esos volcanes de hielo ayudan a reponer la atmósfera periódicamente.

A los científicos planetarios les encanta encontrar ambientes que son similares-pero-diferentes a la tierra de estas formas. Sabemos qué le pasa a un río cuando fluye en la Tierra pero, ¿cómo cambia ese fenómeno cuando el río en cuestión está hecho de metano? Esas son grandes y extrañas preguntas que lugares como Titán podrían ayudarnos a responder.


Fuente: Rachel Feltman / The Washington Post

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