¿Por qué la hamburguesa de la foto es distinta a la real?

Los productos de McDonald’s lucen perfectos en la imagen, pero lo que el consumidor recibe es muy diferente. La empresa explica el motivo


La pregunta con la que se acusaba a McDonald’s hasta ahora por fin tiene una respuesta oficial: ¿por qué la comida de la publicidad se ve diferente a la que se vende en los locales?

En el marco de una campaña astuta y casi necesaria, la directora de marketing de McDonald’s de Canadá, Hope Bagozzi, se convierte en guía del “detrás de escena” de una producción fotográfica de una cuarto de libra con queso, una hamburguesa emblemática de la multinacional de la eme amarilla.

En el video, Bagozzi muestra por qué la hamburguesa fotografiada se ve más elegante, con todos sus ingredientes a la vista y en perfecto equilibrio, a diferencia de la aplastada hamburguesa que recibe el usuario en la caja.

Se mira pero no se come


El objetivo de Bagozzi es demostrar, antes que nada, que los ingredientes de una y otra son exactamente los mismos. Solo que una esta hecha para mirar y la otra, para comer.

La diferencia está en el proceso de creación: la hamburguesa que se entrega en el mostrador del restaurante se hace en apenas un par de minutos, mientras que la que se prepara para la sesión de fotos requiere horas para estar lista.

Además, la hamburguesa del restaurante se entrega dentro de una caja (antes se vendía envuelta en papel), lo que la hace perder su volumen original, explica la directora de marketing.

Engaño o necesidad


En el estudio fotográfico, la hamburguesa de la imagen luce con orgullo las dos fetas de queso cuidadosamente derretidas, la ketchup que sobresale en puntos estratégicos bajo el pan, la cebolla trozada con precisión.

Para lograr que todos los ingredientes se vean (ya que después de todo, es lo que el consumidor quiere saber), la hamburguesa se “construye” con un ángulo que implica que el pan de arriba esté levemente corrido hacia atrás, para dejar espacio a lo que hay debajo.

En la cocina de McDonald’s los elementos de la hamburguesa van uno arriba del otro y solo resta suponer que la cebolla está entre el pan y la hamburguesa para recibirla con gusto.

Por otra parte, también se hacen retoques en computadora a la fotografía, donde se saturan los colores y se borran las imperfecciones del pan, lo que hace más atractiva a la vista a la cuarto de libra con queso.

En definitiva, según Bagozzi, no hay engaño, sino cuestiones prácticas de por medio en esta diferencia entre la imagen y la realidad.

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