Por qué la fabricación 3D cambiará el mundo

Más allá de la aplicación doméstica, el gran potencial radica en su versión industrial

Publicado por Expansión

La versión industrial de la impresión en 3D protagonizará la próxima revolución tecnológica. A largo plazo, podría suponer la clave de la esperada reindustrialización de Occidente.

Después de las redes sociales y los smartphones, se cree que la impresión 3D y los drones protagonizarán las próximas dos revoluciones tecnológicas. Revoluciones que serán capaces de cambiar el mundo. Hablemos de la primera. Más allá de la aplicación doméstica de la impresión 3D, el gran potencial radica en su versión industrial, también conocida como fabricación aditiva.

La firma de análisis Gartner ha estudiado el fenómeno y establece que en 2015 atravesamos las siguientes fases: tras un boom de las impresoras 3D domésticas, provocado por una "expectativas infladas", se produjo un periodo de desilusión, al que siguió un momento de "iluminación" en torno a las posibilidades de la fabricación aditiva.

¿En qué consiste?

Es lo contrario que la fabricación sustractiva de toda la vida. En lugar de pulir un trozo bruto de material, lo que se hace es ir depositando capas muy finas del metal en forma de hilo o polvo, creando poco a poco la forma tridimensional que se desea. Primer beneficio evidente: apenas se desperdicia material.

Existen varias técnicas para construir piezas metálicas usando una impresora 3D industrial. La más conocida emplea un láser que licua el polvo de metal, solidificándose casi al instante.

Son métodos ya probados, y de hecho se emplean en la construcción de ciertos componentes de los aviones A380, por ejemplo. "En el sector aeronáutico, se llega a desperdiciar en viruta el 80%. Por supuesto una parte se recicla, pero el proceso es claramente ineficiente", comenta Koldo Arandia, director general de Ibarmia. Esta compañía vasca, fundada hace 62 años, ha desarrollado junto con el centro de investigación Tecnalia y la Universidad del País Vasco la mayor impresora 3D industrial del mundo. Con esta máquina, se tarda dos horas en fabricar una pieza de 1,5 metros de alto, ancho y profundidad. Es, por lo tanto, más lenta que una máquina sustractiva convencional. ¿Dónde está entonces la ventaja?

¿Para qué sirve?

Sus creadores creen que, al menos a corto plazo, el mayor potencial de la impresión 3D está en la reparación y mantenimiento de piezas industriales. "Detectamos un nicho donde grandes piezas ya fabricadas se quedan obsoletas o se oxidan, y se sustituyen por otras nuevas. Con esta tecnología se pueden arreglar o adaptar. Y eso significa grandísimos ahorros de costes", defiende Arandia.

No sólo eso. "La fabricación aditiva es una alternativa eficaz y eficiente para desarrollar piezas muy especializadas, difíciles de conseguir. También para fabricar just in time, cuando los costes de inventario son muy elevados", comenta Anton Huber, CEO de la división de Digital Factory de Siemens. "Somos, hoy por hoy, la única multinacional que ofrece productos para todo el proceso de la fabricación aditiva", asegura.

¿Y a largo plazo?

La impresión 3D, unida a las tecnologías de simulación y automatización, promete grandísimos ahorros de costes. Y precisamente por eso puede ser la clave para la prometida reindustrialización de Occidente. Al fin y al cabo, en el momento en que los costes de fabricación se equiparen, ¿por qué deslocalizar?

Para 2060, Siemens imagina un mundo plagado de pequeñas plantas productivas situadas bajo tierra -apenas alterarían el entorno y consumirían menos energía-, dotadas de máquinas 3D, comunicaciones M2M, robots humanoides... El papel de Europa está en juego. La actual división Norte-Sur podría desaparecer, generando un nuevo mapa de países ricos y pobres.

Falta bastante para llegar a este punto. Por un lado, la fabricación aditiva debe mejorar en velocidad -aunque algunos expertos dudan de que el 3D jamás llegue a ser válido para la producción en masa-. Además, técnicamente se afinará aún más, garantizando al 100% que la integridad estructural de la aleación sea la correcta. Pero, sobre todo, todo el diseño industrial debe evolucionar. En pocos años, muchos objetos cotidianos cambiarán de forma, material o volumen.

El mundo que conocemos está a punto de cambiar.