Por qué devolví la tableta de mi hija

Un niño se pierde el mundo si lo mira solamente en YouTube, entiende una madre y bloguera
Estaba perdida. Mientras estaba sentada mirando la pequeña caja donde estaba el regalo, envuelto con gusto con papel azul con una cinta a juego, pensaba en que no tenía ni idea de qué debía hacer. El recibo que lo acompañaba ya me había dicho lo que había dentro: un nuevo Kindle Fire para mi hija de 5 años.

Con mi marido estuvimos de acuerdo en que el regalo, enviado por un familiar, era increíblemente generoso. También acordamos que le encantaría a nuestra hija. Pero ella nunca había tenido una tableta propia, y, francamente, la idea de darle una no había pasado por nuestra mente.

De repente nos enfrentamos a la perspectiva de que nuestra hija iba a ser propietaria de una tableta en la que podría jugar, practicar la lectura o navegar por internet. Por un lado, queremos que ella se sienta cómoda con la tecnología y se mantenga a la par de sus compañeros. Hay un montón de aplicaciones educativas para niños, sin mencionar la oportunidad de mantenerla ocupada durante largos viajes en auto o en el consultorio del médico. Además, era un regalo de un familiar que quería compartir algo especial con ella durante las vacaciones. No podíamos objetar eso.

Y, sin embargo, tuvimos serias dudas. Por eso, realizamos una lista de las razones por las que devolver el regalo.

Hay un mundo más allá de las pantallas


He visto a muchos niños que han perdido el arte del contacto visual, que su atención se concentra perpetuamente en las puntas de sus dedos. Me pueden añadir a este grupo. Aunque trato de resistirme, quedo atrapada más a menudo de lo que debería. Yo sé lo fácil que es centrar la vida en una pantalla y perder de vista todo lo que te rodea. La realidad es que, si estoy mirando para abajo, no estoy prestando atención a la gente que está delante de mí. O de disfrutar de las primeras flores de la primavera. Quiero más para mi hija. Quiero que vea el mundo y no solo en YouTube.

Sería una batalla constante


Permitimos que vea televisión, pero hacemos todo lo posible para limitarlo. Sin embargo, esos esfuerzos provocan quejas y desobediencias. Solo imagino más peleas por el Kindle. Podríamos establecer límites de tiempo, pero ¿realmente necesitamos una cosa nueva por la que discutir?

¿Qué está mirando?


Por suerte, con la televisión en el living, puedo sentarme y ver la televisión con ella. Puedo decidir qué programas son apropiados. Los dispositivos portátiles ofrecen menos oportunidades para ejercer esta supervisión. Sé que existen aplicaciones de control parental, pero es una pantalla que no puedo ver con facilidad, especialmente si está conectada a internet.

Con un gran dispositivo viene una gran responsabilidad


Mi hija perdió el 90% de sus gorros y guantes al comenzar el invierno. Es esperable que pierda sus cosas. Pero me molestaría mucho más que perdiera la tableta y seguro lo haría.

Peleas fraternales


Mi hija tiene un hermano de 2 años con problemas para aceptar los límites. En la cena desató un partido de 20 minutos de gritos cuando insistió en usar su set de cubiertos de la película Frozen. Imagínense el nivel de decibeles ocasionados por un nuevo aparato electrónico y brillante.

El don de una actitud zen


Tal vez, lo más importante es que mi hija puede quedarse quieta. Durante los viajes en auto hace siestas, busca colores, juega con muñecas. Pero, muchas veces, solo se sienta. Es capaz de estar tranquila y contemplativa; ese es un don. Apoyo a los padres que confían en las tabletas para mantener a sus hijos en sano juicio en el auto, pero mi hija parece estar bien sin esta distracción.

Yo sé que no podemos posponer lo inevitable. Nuestra hija puede llegar a necesitar una tableta para la escuela, o suplicar por una hasta que no podamos aguantar más. Pero me gusta pensar que podemos alimentar su imaginación y animarla a vivir en el presente por más tiempo.

Así que devolvimos el Kindle. No era para nuestra familia. Después de todo, los Angry Birds probablemente existan unos pocos años más, cuando estemos listos para entrar en el siglo 21 como una familia.

 


Dieta de pantallas


 

La Academia Americana de Pediatría (AAP) aconseja que entre los 3 y 18 años no se debe consumir más de dos horas diarias de entretenimiento de cualquier tipo frente a pantallas. Para los niños menores de 2 años el consejo es aun más extremo: ni un minuto de pantallas. Victor Strasburger, profesor de pediatría y uno de los voceros de la AAP, explicó que el límite de dos horas se debe a que esta conducta se relaciona con más riesgos de padecer obesidad, peor rendimiento escolar y desórdenes del sueño; además, podría incidir en un incremento de la agresividad. Todavía no existe suficiente evidencia científica como para determinar si ciertos tipos de pantallas influyen más negativamente que otras en el desarrollo infantil.



 

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