Plantas medicinales en peligro

Los esfuerzos globales para proteger la biodiversidad se centran más en la fauna que en la flora. Expertos exigen medidas para evitar la pérdida de cientos de especies beneficiosas para la salud
La gente las arranca, las explota, las destroza o las ignora, pero lo cierto es que las plantas son las infravaloradas heroínas de la medicina moderna. Desde tiempos inmemoriales, muchas especies con propiedades curativas se han utilizado para tratar a los enfermos y heridos. Y a pesar de que nuestro panorama actual en el mundo de la medicina no tiene nada que ver con el lento en ritmo de los tratamientos curativos tradicionales indígenas, nuestra dependencia en las propiedades de estas plantas no está en absoluto obsoleta.

Al contrario: las plantas medicinales siguen jugando un papel integral en la protección de la salud humana. Aún así, aparentemente indiferentes ante este hecho, los seres humanos no protegen estas plantas como deberían. “Las plantas medicinales no tienen voz”, dice Manoj Kumar Sarkar, autor de Estrategias de gestión para plantas medicinales endémicas y amenazadas en India, en entrevista con Global Ideas. “Por todo el mundo, la inversión en protección de fauna es mucho mayor que la inversión protección de flora, donde se incluyen las plantas medicinales”.

Según el experto, esto es un gran fallo. Como ejemplo, Sarkar cita una especie llamada Taxus Baccata o Taxus Wallichiana, que crece en el Himalaya. Contiene una propiedad llamada Taxol, que se usan el tratamiento de cáncer uterino, de mama y de colon. “Pero la realidad es que, a causa de la destrucción de biodiversidad, su hábitat está desapareciendo, y esto afecta al número de ejemplares”, añade.

Ciegos ante la realidad


Miles de plantas de la lista de especies amenazadas se enfrentan al mismo destino que la Taxus Baccata. Y la situación es precaria: según estadísticas de la Organización Mundial de la Salud, entre el 70 y el 80 por ciento de la población global depende de medicinas tradicionales basadas en plantas para atender sus necesidades sanitarias básicas.

Danna J. Leaman, directora del Grupo de Especialistas en Plantas Medicinales de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), afirma que en el mundo hay entre 50.000 y 70.000 plantas con propiedades medicinales comprobadas. Pero de todas ellas, solo 1.000 se producen de forma comercial.

Leaman añade que estas plantas suelen ser especies más “fáciles de domesticar” y con un “valor económico suficiente”, con mercados lo suficientemente estables para garantizar las inversiones necesarias en tierra y fertilizantes.

Sin embargo, la gran mayoría de plantas medicinales son silvestres y las recoge gente con pocas alternativas para obtener ingresos. Estas personas se las venden a comerciantes por precios baratos, lo que, en opinión de Sarkar, implica una amenaza directa a causa de la explotación de recursos. “En India, el comercio está controlado completamente por el sector informal”, dice el experto, agregando que no existe un plan específico de recuperación de especies para asegurar la supervivencia de estas plantas.

La forma de avanzar


Para Sarkar, la solución está clara: los gobiernos, concretamente los de India y China, países en los que crece el 40 porciento de las plantas medicinales del mundo, deben establecer guías y regulaciones estrictas.

Asimismo, un enfoque político estructurado que asegure el fomento de los conocimientos indígenas sobre plantas y sus propiedades medicinales es esencial para el proceso de protección, así como lo es la inversión en formación e institutos de investigación. Si no se establecen políticas específicas, ya sean nacionales o globales, muchas especies de plantas serán víctimas de la reducción de la de biodiversidad y las malas prácticas en sus cultivos.

FairWild: por un futuro sostenible


Leaman afirma haber visto poca voluntad en el sector comercial a la hora de comprometerse en un diálogo significativo sobre cómo prevenir la desaparición de recursos vegetales valiosos de la manera más efectiva posible. Según la experta, a menudo las compañías no logran ver las implicaciones de la supervivencia de estas plantas. Ante esta situación, la comunicación directa con los consumidores es crucial. Pero esto también es todo un reto.

“La atención y el compromiso de los consumidores no se pueden conseguir tan fácilmente cuando hay tanta competencia por el tiempo y dinero de la gente”, dice Leaman. “Aún así, estamos realizando progresos a la hora de atraer a innovadores y líderes de la industria con un nuevo estándar de uso sostenible de plantas silvestres en gastronomía, medicina y cosmética”.

Se trata del Estándar FairWild, y ha sido desarrollado por el Grupo de Especialistas en Plantas Medicinales de la UICN junto con otras organizaciones relacionadas con la conservación, industria y gobierno. Es el primer estándar que asegura un comercio justo para todos los involucrados hasta el momento. Según Leaman, muchas compañías ya participan en él: “Ya puedo ir a mi supermercado local en Ottawa y comprar té de hierbas con ingredientes silvestres con el logotipo FairWild en el envase. Es un buen comienzo”.

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