Pequeños ayudantes

El encuentro de robótica de la Facultad de Ingeniería reunió a 100 equipos con la consigna de crear máquinas de servicio; en la primera edición de 2004 eran cuatro
En 2004 un grupo de estudiantes de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de la República se juntó en un salón para organizar peleas de robots con refrescos y galletitas mediante. Eran cuatro equipos de pocas personas aficionadas a la robótica y los espectadores eran sus familiares y amigos. Casi 11 años después, cerca de 100 equipos se inscribieron para participar en la edición número 12 de la competencia Sumo.uy, que se realizó esta semana con participantes que iban desde la edad escolar hasta cerca de los 60 años. Así lo contó a Cromo Federico Andrade, docente del Instituto de Computación de la facultad y uno de los organizadores del evento.

Lo que comenzó como encuentros esporádicos entre amigos terminó llamando la atención de aficionados de todas las edades y de todas partes del país. A medida que crecía el número de participantes y la diversidad en experiencia de todos ellos, Sumo.uy pasó a organizarse en espacios más grandes, se fue diversificando en categorías e, incluso, se convirtió en el evento del cual se selecciona al representante uruguayo para las competencias de robótica en la región. Además, con el tiempo se agregaron charlas por parte de profesionales y talleres sobre la temática para acompañar a las competencias.

El proyecto Butiá, recordó Andrade, fue un momento de quiebre en la cantidad de participantes. Se trató de una iniciativa que comenzó en 2009 mediante la cual la Facultad de Ingeniería entregó kits de robótica en liceos públicos de todo el país. En 2010, cerca de 30 liceos se inscribieron en la competencia y se crearon las categorías correspondientes al nivel de experiencia de los estudiantes.

Programadores en potencia

Los desafíos que deben superar los participantes son de lo más variados. En primera instancia están separados por categorías que se adaptan a su nivel de conocimiento, lo que no quita que en las instancias más exigentes también participen estudiantes liceales, que han llegado a lograr resultados muy superiores a los de otros participantes de nivel universitario.

La consigna de los desafíos de este año fueron los robots de servicio: los participantes tuvieron que fabricar y programar mecanismos autónomos que pudieran ayudar a solucionar distintos problemas cotidianos.

Sin embargo, las peleas de robots siguen siendo una de las categorías más reconocidas del encuentro. Uno de los equipos de nivel liceal que participó en el desafío Sumo Libre de este año fue Los JL, un grupo de cinco alumnos de 13 y 14 años de la UTU de Juan Lacaze, tutoreados por el docente Domingo Pérez. De los 29 equipos incluidos en la categoría, Los JL quedaron en quinto lugar, algo sorprendente si se tiene en cuenta que era la primera vez que participaban y que se prepararon para la competencia durante solo tres meses.

Pérez considera estos eventos como un componente clave para hacer que los alumnos disfruten de la asistencia al centro educativo. "No hay por qué ser un estudiante 12 para participar en los talleres", remarcó. Y agregó: "Ayuda en la generación de pensamientos o interacciones que no genera otro tipo de competencias, como el ajedrez, que genera procesos mentales de trabajo, pero no en equipo. Acá cada uno puede especializarse en lo que le gusta, como en la programación o el armado, y se logra un trabajo que tiene sus frutos".

Pérez explicó que los jóvenes comenzaron a trabajar en los robots como si fuera un juego, pero su interés en avanzar los llevó a lograr procesos más complicados en lo que tiene que ver con las capacidades de su creación.

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Ser la referencia

Uno de los objetivos que se plantean cumplir los organizadores del evento es convertirlo en el punto de encuentro y de referencia para todos los interesados y aficionados a la robótica. "Aparte de ser nuestro trabajo, nos gustan los robots, eso de darle vida a una entidad mecánica y que haga cosas por sí sola. Queremos compartir eso con todas las personas a las que les pase lo mismo", señaló Andrade. Por otro lado, Sumo.uy es la oportunidad de quienes integran el área de robótica de la facultad para mostrar su trabajo, qué es lo que hacen día a día. "Nosotros creemos que la robótica en el futuro va a ser una herramienta como hoy lo es la computadora. Esta es una instancia para demostrar qué es lo que se puede hacer hoy en día y lo que es solamente cosa de las películas", agregó el organizador.

A Andrade le gustaría darle más impulso a las charlas y a los talleres del encuentro. "Con las competencias aprendés preparándote, pero venir a escuchar docentes de la facultad y proyectos de grado, toda la parte académica, también está buenísimo", añadió. Otra de las líneas que planea seguir es la de cambiar periódicamente las reglas de las competencias para que año tras año los participantes se encuentren con nuevos desafíos.

Antes de convertirse en organizador del encuentro, Andrade fue competidor del Sumo.uy. "Creo que solamente me perdí de las primeras dos o tres ediciones. En realidad quiero seguir compitiendo, pero no me dejan", bromeó.