Parientes lejanos de Vaimaca Perú

Al menos cinco uruguayos vivos comparten un antepasado común con “el último charrúa”: el linaje se remonta a la prehistoria y es exclusivo de Uruguay


Ellos no lo sabían y los investigadores no lo sospechaban. Sin embargo, a partir de distintos trabajos exploratorios iniciados en 2001, cinco uruguayos se enteraron de que comparten un antepasado común con Vaimaca Perú, más conocido como “el último charrúa”. De estos trabajos se infirió que 0,7% de la población uruguaya desciende de una misma mujer, que no se sabe cuándo existió ni de dónde era.

Pero la historia no termina ahí, sino que se remonta a la prehistoria, cuando existían las poblaciones constructoras de “cerritos de indios". Es que el linaje que acaba de identificar un grupo de investigadores del departamento de Antropología Biológica de la Facultad de Humanidades de la Universidad de la República, data de unos 1.610 años como mínimo, y podría incluso ir más allá de 5 mil años atrás.
El 0,7% de la población uruguaya actual pertenece al mismo linaje que Vaimaca Perú

El estudio, publicado en la última edición de la revista Human Biology, no solo asegura que existe una continuidad genética desde la prehistoria hasta hoy, sino que además describe un linaje que se restringe al territorio uruguayo. Estas conclusiones dan pie a otras preguntas esenciales. ¿Cuándo y dónde nació ese linaje? ¿Por qué no está presente en otros lugares de la región? ¿A qué etnia perteneció originalmente?

La “Eva mitocondrial”


Desde el laboratorio, los autores del trabajo intentan dar respuesta a estas cuestiones. Uno de ellos es Gonzalo Figueiro, quien se encargó de analizar las muestras de los esqueletos antiguos y de las personas contemporáneas.

En concreto, lo que se analiza es el ADN mitocondrial, explicó Figueiro, quien además es asistente del departamento y trabaja en su tesis de doctorado. Este genoma se hereda por línea materna y “está definido por mutaciones específicas en la región hipervariable". Explicó que se trata de una célula que varía mucho por carecer de mecanismos de protección, por lo que la mutación no se corrige y se va transmitiendo de una generación a otra. Y, como se transmite por la madre, si se rastrea hacia atrás, se puede llegar a la primera mujer, quien dio origen al linaje: la “Eva mitocondrial”.

Figueiro insistió en que esta expresión no es más que una metáfora, ya que no significa que al momento del origen no había otros individuos. Grosso modo, lo que se hizo fue analizar las mutaciones específicas de este genoma. Aquellas personas que presentaban las mismas variantes (o pertenecían al mismo “aplogrupo”), compartían por ende el mismo linaje.

Desde los cerritos


Los antecedentes de este estudio datan de 2001, cuando a partir de un trabajo sobre ancestría en general apareció una persona en Cerro Largo que presentaba estas mutaciones. El hecho no llamó la atención de los investigadores hasta que se analizaron dos esqueletos en un cerrito de indios en Rocha, contó Mónica Sans, quien dirigió el estudio.

La doctora en ciencias biológicas y directora del departamento señaló que se encontraron las mismas mutaciones, características de un linaje específico, en estos dos restos humanos prehistóricos. El más antiguo marca el mínimo de antigüedad del linaje: 1.610 años.

A su vez, el esqueleto del indígena Vaimaca Perú también pertenece al mismo subaplogrupo C1D+16288 o “charrúa”, como lo llaman los investigadores para simplificar. Aunque los cerritos de indios no se adjudican a esta etnia, se confirmó una continuidad genética entre ambas poblaciones.

Por último, cinco uruguayos actuales, cuya identidad no quiso difundir el instituto, presentaron las mismas mutaciones principales. Se trata de ciudadanos oriundos de Flores, Cerro Largo, Montevideo, Soriano y Rocha. Estas personas ni siquiera sospechaban que tenían ancestros indígenas.

 Exclusivo


“Este linaje es único en más de un aspecto”, aseguró Figueiro, no solo porque no se había descripto hasta el momento sino porque aún no se han encontrado muestras en otras partes de América. Ni siquiera luego de secuenciar por completo el ADN mitocondrial de la mujer de Trinidad –algo que no se había hecho todavía en el país– se encontraron coincidencias, lo que permitió comprobar que las mutaciones de otras regiones del genoma también son únicas.

Según los autores, dos hipótesis podrían explicarlo: que el linaje haya sido común pero que haya desaparecido en todas las demás regiones por “deriva génica” o azar; o que se haya originado en lo que hoy es Uruguay y “que esa población no se haya movido de este territorio”.

Sea como sea, ese linaje sobrevivió incluso al genocidio de Salsipuedes, donde se creía que había terminado una población que ahora este estudio “rescata”, como explicó Sans. Al menos desde la genética.

 


Linaje


El linaje al que perteneció Vaimaca Perú, el indígena comúnmente adscripto a la etnia charrúa, es el mismo al que pertenecieron dos indígenas enterrados en un “cerrito de indios” en Rocha. A su vez, hasta el momento se han encontrado cinco uruguayos en distintas partes del país que presentan las mismas mutaciones en el ADN mitocondrial y que son determinantes de ese linaje.

Según Gonzalo Figueiro, es “peligroso y casi falaz” relacionar la ascendencia genética con la étnica, por lo que no es posible asegurar que ese linaje sea charrúa. Lo que sí se confirma, dijo la doctora Mónica Sans, es que hay una “continuidad biológica clarísima”. Además, como el genoma mitocondrial se transmite por línea materna y al menos tres de estos cinco uruguayos son mujeres, puede suceder que el linaje siga extendiéndose en el tiempo.


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