Para ver más allá de la realidad

Microsoft acaba de lanzar los HoloLens, lentes inteligentes capaces de proyectar hologramas frente a la nariz del usuario. ¿Por qué tanto revuelo? ¿Para qué van a servir y qué es lo nuevo?
Una vez que se tienen los lentes mágicos, la realidad se mezcla con un mundo paralelo en el que objetos imaginarios aparecen frente a la vista del usuario. Con ellos pueden realizarse tareas diarias, pero también jugar y trasladarse a otros planetas. Así se sintió la presentación de Microsoft de los lentes holográficos HoloLens. La empresa los lanzará en la segunda mitad de 2015 y lo que promete se acerca a lo fantástico.

Sin embargo, más allá del revuelo que generó la inesperada presentación, no es más que otra compañía que se une a la tendencia a la que casi todos están apuntando: lentes inteligentes capaces de hacer que el mundo virtual se sienta real.

El primer paso


Desde hace algunos años, diferentes empresas tecnológicas han comenzado a desarrollar sus propios dispositivos que acercan las pantallas a la retina y sumergen al usuario en una realidad diferente.

Entre los primeros estuvieron los lentes inteligentes de Google, los Google Glass. Este dispositivo de realidad aumentada da información en tiempo real sobre lo que se está viendo (ver recuadro). Aunque al principio el proyecto parecía de lo más innovador, pronto el desencanto fue creciendo.

Su precio (US$ 1.500), las críticas por la invasión a la privacidad, el hecho de que no hiciera nada que no se pudiera lograr con un smartphone y la reticencia de la gente a usar unos lentes con apariencia tan futurista hicieron que el entusiasmo inicial se apagara. A poco menos de dos años de lanzados, Google ya no los venderá más, por lo menos por el momento.

También Sony tiene sus propios lentes, los Smart Eyeglass, similares a los Google Glass, además de Morpheus, un dispositivo de realidad virtual para Play Station 4 que aún no está a la venta.

Quién es quién


¿Realidad virtual, realidad aumentada, hologramas? Todo se trata de ver cosas que no están allí en realidad. Casi como si fuera una alucinación. En el caso de la realidad aumentada, se trata de una capa de información (imagen, video, texto) que puede verse sobre lo material.

La realidad virtual, por su parte, es mucho más integral. Una persona que se coloca un casco o lentes de realidad virtual puede ver un mundo totalmente nuevo y explorarlo en sus 360°, ya que la pantalla le genera la ilusión de que está inmersa allí. Los usos son cada vez más: entretenimiento, educación, medicina o arquitectura. Los hologramas son una forma de proyectar estos objetos virtuales en tres dimensiones.

Los Oculus Rift, por su parte, son los lentes de realidad virtual más conocidos, luego de haber sido adquiridos por Facebook por US$ 2.000 millones. Pero también Google se trae un dispositivo de realidad virtual entre manos, o al menos eso es lo que se sospecha, luego de su inversión de US$ 542 millones en la startup Magic Leap, que aún es un misterio.

Frente a mis ojos, la mesa de café real se fragmentaba en partes digitales y desaparecía”, contó Farhad Manjoo, periodista de The New York Times sobre los HoloLens

El uso de un dispositivo de realidad virtual es distinto al de uno de realidad aumentada. Aunque los dos se colocan en los ojos, aparatos como los Google Glass, están pensados para el día a día, es decir, que la virtualidad acompañe a la realidad. Con la realidad virtual, en cambio, uno se queda sentado en una silla o en un lugar específico, viviendo la simulación.

El golpe secreto de Microsoft


Hace algunas semanas, los HoloLens eran Project Baraboo, uno de los secretos mejor guardados de Microsoft. Los HoloLens funcionan con realidad aumentada, pero incluyen hologramas. Las figuras son proyectadas en un par de lentes con los que se puede interactuar con los objetos virtuales a través de comandos de voz y gestos, que son captados por un sensor. Mientras que con los dispositivos de realidad virtual el usuario tiene su visión fija en una pantalla delante de sus ojos, con los HoloLens, el mundo virtual pasa a invadir el material.

Estos lentes funcionarán con el sistema operativo Windows 10 y no necesitarán estar conectados a ningún cable o dispositivo. Pretenden ser más que un accesorio; Microsoft quiere que los HoloLens se conviertan en lo que fueron las computadoras personales en el pasado: una revolución.

Con ellos se puede jugar al videojuego Minecraft y armar un mundo ficticio sobre los muebles de la casa o diseñar en tres dimensiones para luego imprimir cualquier prototipo con una impresora 3D. En la presentación que Microsoft hizo el 21 de enero, podía verse cómo se diseñaba un cuadricóptero que, casi como en programa de cocina, los representantes de la empresa llevaban armado e impreso y hacían volar frente a los espectadores.

Los periodistas que los probaron quedaron sorprendidos. “Frente a mis ojos, la mesa de café real se fragmentaba en partes digitales y desaparecía”, contó Farhad Manjoo, periodista de The New York Times sobre cómo rompió una mesa con un martillo digital y lo eliminó de su vista. “En otras palabras, me pidieron que usara un objeto virtual para interactuar con uno real”, apuntó.

La clave son los gestos. Abrir y cerrar la palma de la mano permite agarrar los objetos digitales, el sensor de voz registra las órdenes que el usuario da y además hay un sensor que detecta hacia dónde mira el usuario, para proyectar siempre sobre el lugar hacia donde está mirando.

Uno puede girar alrededor de un objeto virtual y verlo como si estuviera allí desde todos los ángulos. Además, los HoloLens pueden simular un espacio físico, como el de Marte. La NASA está probándolos para controlar el robot Curiosity con ellos. Lo que hace es transformar una habitación en el paisaje marciano, sobre el que los científicos pueden trabajar y controlar el robot a distancia.

Impresiones

El hándicap más importante que tienen los lentes es que es un wearable que va en la cara. La gente tiene cierta reserva de ponérselo” dijo el CEO de Holograam, Francisco Carzoglio

Desde Uruguay, dos emprendimientos que trabajan con estas tecnologías dieron su opinión sobre este nuevo invento del que todavía se tienen pocos detalles. En la empresa Holograam, que trabaja con hologramas, el CEO Francisco Carzoglio explicó que el mercado “está muy incipiente todavía” como para llegar a los consumidores. “El hándicap más importante que tienen los lentes es que es un wearable que va en la cara. La gente tiene cierta reserva de ponérselo”, opinó, aunque aclaró que se está hablando de un prototipo que hay que probar.

Las mayores posibilidades que para Carzoglio ofrecen estos aparatos a corto plazo son las simulaciones y el área de la medicina o roles técnicos dentro de estudios o laboratorios. A largo plazo, “se va a mezclar el mundo real con el virtual”, pronosticó. Se va a “usar la virtualidad para crear nuevos mundos y que estos sean altamente representativos”, explicó. Pero para llegar a eso a estos dispositivos les falta afinar sus funciones, como el reconocimiento de voz o los sensores de movimiento.

En Sir Hat, emprendimiento que trabaja con realidad virtual y aumentada para proyectos educativos, publicidad y medicina, Martín Tarragona explicó: “Importa qué uso se le da, qué necesidad se resuelve o a veces qué necesidad se crea para ser resuelta mediante este dispositivo”. Eso, que dependerá en gran parte de los desarrolladores, se verá en los próximos meses, en especial en la primavera boreal de 2015 cuando Microsoft lance este dispositivo al mercado.





Alex Kipman: el cerebro detrás de los HoloLens




Hace siete años que Alex Kipman trabaja en los HoloLens, los lentes holográficos de Microsoft que se ganaron los aplausos de los medios tecnológicos más importantes de Estados Unidos y generaron gran expectativa por lo sorprendente de la presentación de su prototipo. Antes de eso, fue el cerebro detrás del Kinect, el sensor de movimiento de la consola Xbox de Microsoft, que en 2011 rompió el récord Guinness como el dispositivo para consumidores que se vendió más rápido en la historia.

Cuando era niño –cuenta un artículo de la revista Wired–, Kipman rompió dos consolas de Atari porque le intrigaba conocer su funcionamiento. Aunque nació en Brasil, este inventor estudió ingeniería de software en el Rochester Institute of Technology, en Estados Unidos y, luego de graduarse, en 2001, comenzó a trabajar en Microsoft.

En 2007 presentó su idea para el Kinect y pasó a formar parte del grupo de sistemas operativos como technical fellow. En sus años dentro de la empresa fue el principal inventor de más de 90 proyectos.

Ahora, luego de presentar lo que parece ser el producto más innovador de los que se traerá Microsoft en la primavera boreal de 2015, Kipman se ha vuelto una especie de estrella dentro de la compañía.

Un inventor un poco loco

Alex Kipman Facebook Prof

Alex está bastante loco en el sentido de que no se ve como el clásico ingeniero”, del CEO de Microsoft, Satya Nadella

Su estilo despeinado, su forma de vestir y su foto de perfil de redes sociales dejan un mensaje claro: no quiere pasar como otro del montón. En palabras del CEO de Microsoft, Satya Nadella, “Alex está bastante loco en el sentido de que no se ve como el clásico ingeniero”.

Es que desde que apareció en escena el miércoles 21 de enero en el evento donde se esperaba que Microsoft anunciara su nuevo sistema operativo Windows 10 y algún chiche más, la presentación adquirió un tono futurístico.

Los hologramas subieron al escenario y muchos quedaron boquiabiertos con las posibilidades del prototipo de HoloLens que presentó el propio Kipman.

Para él, los HoloLens representan una nueva forma de usar la computadora y revolucionarán la industria tal como lo hicieron las PC en el pasado. Según predijo, los sensores estarán en todos lados.

En su primer intento, con el Kinect, logró lo que quería. Ahora, este personaje, del que se verá más en los próximos meses, es la cara visible del proyecto HoloLens y tiene todas sus fichas jugadas a él.




Tres dispositivos para ver más allá de la realidad



Google Glass

Similar a un par de lentes, este dispositivo de Google, anunciado en abril del 2012, salió a la venta para desarrolladores en 2013 a US$ 1.500 dentro del programa Exploradores. Se controlan con comandos de voz y funcionan con realidad aumentada que se ve desde un pequeño prisma. Además, tienen una cámara con la que filmar todo lo que se ve. Tres años después del anuncio inicial, la empresa decidió suspender las ventas. Ahora quedó en menos de una división especial que los desarrollará pero aún no hay detalles ni fecha de lanzamiento.



Oculus Rift

Más que lentes, Oculus parece una máscara. Al colocarlos sobre los ojos, la persona que los usa queda inmersa en un mundo virtual que se ve en una pantalla que abarca una vista de 100 grados. Por ahora, su uso más obvio es para juegos, pero también se han hecho películas y simulaciones de, por ejemplo, edificios que están por construirse. Oculus fue comprada por Facebook en marzo de 2014 y Samsung tiene su propia versión de Oculus, los Gear VR. El kit de Oculus para desarrolladores cuesta US$ 350 y el VR está a US$ 200 en Estados Unidos.



HoloLens

No son muchas las especificaciones técnicas que se conocen sobre los HoloLens que Micosoft promete lanzar este año. En cuanto a su apariencia, no son como los Google Glass ni los Oculus. Pretenden ser más que un wearable o un juego. Estos lentes tienen una pantalla que el usuario ve superpuesta a la realidad. Sus sensores de movimiento le permiten controlar esta realidad virtual con gestos, además de los comandos de voz. No necesita de cables u otro dispositivo para funcionar.




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