Para entender la aplicación Snapchat

Una explicación para adultos y confundidos sobre cómo funciona en general, qué cambió en la última actualización y por qué esto generó un revuelo entre adolescentes
Nada lo hace sentir más joven que es tar en las redes sociales. ¿Está triste por la nueva actualización de Snapchat? No, bueno, usted probablemente sea un adulto.

¿No escuchó nada acerca de la actualización? Posiblemente sea viejo. ¿No tiene Snapchat? Entonces directamente es un dinosaurio.

Permítame informarle, estimado fósil, que la semana pasada Snapchat realizó algunos cambios en su popular aplicación de mensajería, los cuales generaron un revuelo entre los adolescentes. Pero si usted es mayor de, digamos, 17 años, no debe tener demasiada preocupación por estas innovaciones. Por eso, a continuación, le damos una serena explicación apta para adultos.

¿Qué es Snapchat?


Snapchat, es una aplicación de mensajes efímeros, que permite enviar fotos graciosas y momentáneas, así como mensajes a sus amigos. Sus amigos pueden ver esos mensajes solo por un instante: entre uno y diez segundos después de recibirlo, el contenido desaparece. Eso lo hace perfecto para enviar imágenes eróticas y momentos casuales de la vida.

Si usted consiguiera ingresar a la cuenta de un adolescente, se aburriría de los chistes internos, los emoticones impuestos y la monotonía de las selfies. Dicho esto, Snapchat nunca fue solo una aplicación de mensajería.

Desde los primeros días, la aplicación había incluido una característica llamada “mejores amigos”, que básicamente se trataba de una lista pública de quién intercambia más mensajes contigo. Esto puede parecer secundario, pero si uno se pone a pensarlo, es una poderosa señal social. No existe ninguna otra aplicación que calcule y publique interacciones privadas como esta.

Como era de esperarse, dado que 45% de los usuarios de Snapchat tienen menos de 24 años, la lista de “mejores amigos” se convirtió en un tema importante que otorga una suerte de estatus social.

¿Qué cambió?


La reciente actualización básicamente eliminó la lista de “mejores amigos” y la suplantó con un nuevo sistema que mide la jerarquía social. Esta información ya no es pública. Pero es mucho más detallada y complicada.

Ahora, en vez de solo decirle al usuario con quién se envía más mensajes, el nuevo sistema además indica a quién uno le envía más mensajes que a su vez le responde menos y quién se envía más mensajes con alguien con quien uno también se comunica mucho. Cada una de estas nuevas relaciones está calificada con un emoji, que aparece en la sección de “amigos” del usuario.

Snapchat también indica con quién uno no se envía mensajes muy a menudo y los pone bajo el patético título de “necesita amor”.

¿Por qué importa tanto?


Si leyó la pregunta anterior, entonces entendió que Snapchat le está dando a la gente muchísima información sobre su capital social. De un momento al otro, los usua rios pueden ver, en los emoticones duros y crueles, que sus tan importantes “amigos” no le envían tantos mensajes y que probablemente no sean tan populares entre sus amigos más cercanos.

La viceversa también funciona, por supuesto. Pero, en cualquier caso, es difícil ver a los emojis como una cínica competencia de popularidad. Eso explica por qué tantos adolescentes usuarios de Snapchat están preocupados. Es un ranking de popularidad social plasmado y publicado para que cualquiera lo pueda ver.

¿Cambia la jerarquía social?


Esto no quiere decir que Snapchat pretenda modificar las jerarquías sociales en su aplicación. De hecho, el cambio fue un negocio por parte de esta red social que, como todas, tiene como objetivo central conseguir que los usuarios pasen más tiempo allí.

El nuevo sistema de emojis va un paso más en el concepto de fidelización. Después de todo, bajo el viejo sistema, el usuario seguía teniendo amigos como siempre por más que no enviara mensajes vía Snapchat. Pero bajo el nuevo régimen, la aplicación genera una puntuación.

¿Todas las aplicaciones sociales manipulan así?


Básicamente sí. Casi todas las redes sociales usan este “juego” basado en incentivos psicológicos para comprometer a los usuarios sin que se den cuenta.

En Facebook, por ejemplo, esos incentivos vienen en forma de notificaciones. Se trata de una forma en tiempo real de decirle al usuario cuál es su comportamiento, si a sus amigos les gusta o no las publicaciones hechas.

No obstante, la última actualización de Snapchat hace pensar seriamente sobre cómo las redes sociales manipulan a los usuarios y sus relaciones, y por qué, exactamente, lo están haciendo. Más cuando se trata de adolescentes.

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