Oda al Nokia 1100

Una review nostálgica del modelo más vendido de la historia, tras la concreción de la compra de la división de móviles de la compañía finlandesa por parte de Microsoft


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Con más de 200 millones de unidades comercializadas, el modelo de teléfono móvil más vendido de la historia es ni más ni menos que el entrañable Nokia 1100. No en vano, entre tantos celulares con nombres de números, cualquiera reconoce a este fiel aparato.

Por eso, aunque nunca hayan tenido ni tendrán un teléfono Nokia, muchos sintieron nostalgia al concretarse la compra de la división de móviles de la empresa finlandesa por parte de Microsoft. La firma estadounidense pagó US$ 7.500 millones por su negocio de celulares y tabletas, lo que incluye la propiedad de las marcas Lumia y Asha, así como una licencia de 10 años para el uso del nombre Nokia en los teléfonos que no son inteligentes.

Este no es un detalle menor, ya que la amplia mayoría de las ventas de Nokia se debían a los celulares tontos, por así decirlo. En 2013, por ejemplo, la finlandesa no figura en el top cinco de ventas de smartphones global elaborado por la firma de análisis Gartner. Sin embargo, si se toman en cuenta las ventas de teléfonos móviles en general, Nokia aparece segundo, con una cuota de mercado mundial del 13,9%. Solo Samsung lo supera.

La clave está en la importancia que todavía tienen los teléfonos no inteligentes en los mercados en desarrollo. De hecho, el Nokia 1100 fue lanzado en 2003 pensando en este público, dado su precio accesible y resistencia. Según el sitio de tecnología Engadget, el teclado y carcasa frontal eran a prueba de polvo, mientras que los laterales buscaban dar mayor adherencia en climas húmedos.

El por qué de su importancia


El Nokia 1100 fue lanzado en 2003 y, aunque hoy se encuentra discontinuado, su sola mención genera suspiros nostálgicos. Medía 106 x 46 x 20 mm y pesaba 86 gramos (por ejemplo, el iPhone 5S mide 123,8 x 58,6 x 7,6 mm y pesa 112 gramos). Tenía red 2G y capacidad para almacenar hasta 50 mensajes y otros 50 contactos. De pasarse, uno debía elegir y, muchas veces con dolor, borrar.

Todo era “mono” en este teléfono. La pantalla monocromática tenía 96 x 65 pixeles y se podían escribir hasta cuatro líneas de texto. En cuanto al sonido, reproducía tonos monofónicos. Los ringtones Groovy Blue y Samba junto con el clásico Nokia tune eran de los más populares. Se podían componer los propios y asignar distintos temas para cada contacto, un gran avance para la época.

En cuanto al teclado, el mismo era suave y se hundía al apretar las teclas. Esto lo hacía ideal para jugar al Snake II con toda la vehemencia que uno deseara. También incluía otro juego, el menos conocido Space Impact+.

A todo esto, se suma la linterna. Hoy es difícil entender la importancia de esta pequeña fuente de luz cuando existen cientos de aplicaciones que brindan esta función o ya vienen incluidas por defecto en los smartphones. Pero la linterna integrada en la parte superior del Nokia 1100 era una ventaja comparativa que se mencionaba con orgullo. Se activaba manteniendo pulsada la letra "c" con la pantalla en blanco y era el mejor amigo de los objetos perdidos.

Pero lo que eleva a la categoría de leyenda a este celular son las insólitas anécdotas vinculadas a él que circulan.

En mi caso, sé de un grupo de amigos que apostaron si el aparato resistiría la explosión de una bomba brasilera adherida con cinta adhesiva. Tras la explosión, el dueño estaba haciendo una llamada sin inconvenientes. También escuché la historia de alguien a quien le fueron a robar el teléfono pero, al ver que era un Nokia 1100, se lo dejaron y hasta se burlaron del dueño. Esto no pasó en este momento de proliferación de smartphones, sino al menos seis años atrás.

Por todo esto, Nokia se puede vender y su nombre desaparecer en manos de Microsoft, pero el 1100 siempre vivirá en esas charlas tecnológicas nostálgicas donde ya habitan el casete, el VHS y el Family Game.

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