Nuestro primer viaje al Sur

En 1916 zarpó de Montevideo el Instituto de Pesca N°1 hacia la Antártida en una misión de rescate
Cien años se cumplieron desde la primera misión uruguaya a la Antártida. Esta no fue una misión de conquista sino humanitaria, según la narración de los hechos que tuvo lugar en la ceremonia de conmemoración realizada el viernes 17 en la Escuela Naval. Allí disertó la historiadora Cristina Montalbán y se presentó la reimpresión del libro 1916: Marinos Uruguayos en la Antártida, de Juan José Mazzeo. Los hechos que se narran a continuación son tomados de esas dos fuentes.

En busca del récord

El capitán inglés Sir Ernest Henry Shackleton decidió en 1914 darle a Inglaterra una hazaña polar con una misión transantártica. El noruego Roald Amundsen le había dado a su país el título de ser el primero en llegar al polo sur, por lo que Shackleton decidió que Inglaterra fuera el primero en cruzar la Antártida desde el Mar de Weddel al Mar de Ross.

La misión fue aprobada y el capitán y 28 hombres zarparon hacia el sur. En enero de 1915, la nave Endurance alcanzó los primeros hielos. A medida que avanzaban estos crecían en tamaño y densidad, hasta que la nave quedó atrapada. Los marineros tuvieron que apañárselas cazando lobos marinos, mientras esperaban que se abrieran los hielos. El 7 de abril de 1916, la situación no dio para más: el navío tenía filtraciones y tuvieron que acampar en el hielo. El 21 de noviembre de ese año, el Endurance finalmente se hundió.

Shackleton decidió entonces largar botes al agua y dirigirse con cinco de sus hombres a alguna isla poblada para mandar un telegrama de ayuda. Las tres opciones eran Cabo de Hornos, las Islas Georgia del Sur y las Malvinas. Luego de un intento fallido en las islas Georgias del Sur, emitieron su pedido de auxilio desde Malvinas, que llegó hasta Montevideo. El resto del mundo estaba tan ocupado con la Gran Guerra que este paisito del sur fue el único que se dispuso a enviar una misión de rescate.

Instituto de pesca N°1

La buena disposición de las autoridades no se hizo esperar. En tres días se aprontó el buque "Instituto de pesca N°1", un pesquero a vapor que podía alcanzar los casi 20 kilómetros por hora. Se reforzó la proa con chapas y las cámaras de frío para el pescado se transformaron en alojamientos. Además se instaló un sistema de calefacción, una estación de radio con 200 millas de alcance y un cañón.

Al mando de la misión se designó al Alférez de navío Ruperto Elichiribehety, un joven de 28 años que se había ofrecido como voluntario. Junto a él viajaron otros 32 hombres con distintas especializaciones: médicos, radiotelegrafistas, cocineros, marineros, carpinteros, foguistas y carboneros, entre otros.

Antes de partir, el agrimensor Hamlet Bazzano, director del Instituto Meteorológico Nacional, encomendó a los tripulantes que realizaran estudios científicos en su destino, por lo que se cargaron instrumentos de meteorología y oceanografía. El 8 de junio de 1916 zarpó el Instituto de Pesca Nº1.

La nave hizo una parada en las Malvinas para acondicionar el cargamento que se había subido a las apuradas. Ahí esperaba Shackleton junto a dos de sus hombres. Partieron el 17 de junio y alcanzaron los primeros témpanos el 20. Avanzaban de a poco y la misión corría peligro. Los icebergs medían de 3 a 4 kilómetros de extensión.

Shackleton se dirigió a Elichiribehety para advertirle que no se podía continuar en esas condiciones, pero este insistió que la isla estaba a 20 millas. Finalmente, Shackleton convenció al comandante uruguayo de desistir con la condición de que firmara un acta en la cual asumía la responsabilidad.

Marcha atrás

El 21 de junio, el Instituto de Pesca N°1 dio la vuelta, no sin antes realizar cuatro disparos con el cañón para ser oídos por los náufragos. Durante el regreso Elichiribehety intentó convencer a Shackleton de continuar la misión, pero sin éxito. Ninguno se dio cuenta de que el buque había sufrido averías y los desperfectos obligaron a emprender el viaje desde Cabo de Hornos solamente impulsados a vela.

El 25 de junio, el Instituto de Pesca N°1 llegó a Port Stanley, en las islas Malvinas. Shackleton envió varios telegramas a Montevideo y a Inglaterra en los cuales destacaba la valentía e insistencia de los oficiales uruguayos.

Elichiribehety solicitó a sus autoridades el traslado del buque averiado hacia Punta Arenas para repararlo y continuar con la misión. Aunque en principio se le dio el visto bueno, Shackleton consideró excesivo el tiempo que llevarían los trabajos, por lo que decidió dirigirse él mismo a Punta Arenas para organizar una nueva expedición.

Más insistencias por parte de Elichiribehety derivaron en la orden del ministro de Guerra y Marina, Joaquín Sánchez, de que regresaran a Montevideo. El 6 de julio zarparon los oficiales frustrados y llegaron el 14 a Montevideo, donde fueron recibidos como héroes.

El 13 de julio Elichiribehety zarpó nuevamente en la lobera Emma hacia Punta Arenas, pero también terminó en fracaso: por causa de los hielos no pudieron acercarse a más de 100 millas de la isla. Fue entonces que se decidió que el buque Discovery zarpara de Inglaterra para auxiliar a sus compatriotas, pero Shackleton logró que el gobierno chileno le facilitara el buque remolcador Yelcho, con el cual zarpó el 26 de agosto. El 30 del mismo mes logró rescatar a los náufragos.

En Uruguay, a Elichiribehety no se lo recuerda como uno de los grandes héroes de la historia. Sin embargo, cien años después se destaca una frase que resume su actitud hacia la misión que le habían consignado: "Avanzar, siempre avanzar. Oponer a la dura impenetrabilidad de los témpanos, la tenacidad perseverante de nuestra sangre uruguaya".

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