Nobel de Física para un japonés y un canadiense por su trabajo con neutrinos

Takaaki Kajita y Arthur B. McDonald fueron premiados por sus descubrimientos sobre las partículas más numerosas en el universo

El japonés Takaaki Kajita y el canadiense Arthur B. McDonald obtuvieron el martes el premio Nobel de Física, por sus trabajos sobre los neutrinos, unas partículas elementales.

Fueron premiados "por el descubrimiento de las oscilaciones de los neutrinos, que demuestra que éstos tienen una masa", lo que permite comprender el funcionamiento interno de la materia y conocer así mejor el universo, explicó el jurado sueco.

Kajita (Higashimatsuyama, 1959) se doctoró en la Universidad de Tokio, donde dirige el Instituto de Investigación de Rayos Cósmicos. McDonald, 16 años mayor, hizo estudios superiores en el Instituto de Tecnología de California (EE.UU.) y es catedrático emérito de la Universidad Queen's de Kingston (Canadá).

Según publica The New York Times, los neutrinos son las segundas partículas subatómicas más abundantes en el universo y por décadas fueron uno de los elementos más enigmáticos de la Astrofísica.

Su existencia fue sugerida por el austríaco Wolfgang Pauli en 1930, aunque sería el italiano Enrico Fermi quien ocho años después elaboró una teoría y bautizó el nuevo término. Pero no fueron descubiertos hasta un cuarto de siglo después por dos físicos estadounidenses Frederick Reines y Clyde Cowan.

Muchos aparecieron luego del Big Bang y otros resultan de las reacciones nucleares en la tierra y las reacciones termonucleares de la energía solar.

En 1998 un equipo de investigadores, del cual Kajita era parte, anunció su descubrimiento sobre la existencia de masa en partículas difíciles de alcanzar. Un año después, McDonald, el director del Observatorio de Neutrinos de Sudbury, demostró que los neutrinos pueden encontrarse en tres "sabores", lo que demuestra que no carecen de masa.

Kajita y McDonald compartirán 8 millones de coronas suecas, alrededor de US$ 960 mil. El anuncio del premio se realizó en Estocolmo por el secretario permanente de la Real Academia Sueca de Ciencias, Goran K. Hansson.


Fuente: En base a agencias