“No estábamos solos”

Al recordar a su compañero Armstrong, Aldrin dijo que sintieron la compañía de la humanidad en la desolación de la Luna. La legendaria gesta de 1969 dejó varias anécdotas
"Cada vez que miro la Luna recuerdo aquel valioso momento, hace más de cuatro décadas atrás, cuando Neil y yo nos paramos sobre aquel desolado, árido e igualmente hermoso Mar de Tranquilidad, mirando a nuestro brillante y azul planeta Tierra suspendido en la oscuridad del espacio. Entonces me di cuenta de que, a pesar de que estábamos más lejos de lo que jamás había llegado cualquier ser humano, no estábamos solos".

Con estas palabras, Edwin "Buzz" Aldrin se despidió de Neil Armstrong, quien falleció el sábado a los 82 años y será por siempre recordado como el primer humano en pisar la Luna.

La frase puede parecer producto de la emoción que está sintiendo Aldrin por la muerte de su “buen amigo y compañero de la exploración espacial” en la “histórica misión de Apollo 11”, donde también participó Mike Collins. Sin embargo, aquel “paso enorme para la humanidad” es uno de los hitos indiscutibles del siglo XX.

Frente a la televisión


Cuando los primeros humanos dominaron el fuego no hubo nadie para registrarlo. Cuando los hermanos Wright demostraron que se podía volar, un puñado de personas presenció la hazaña, pero cuando Arstrong dio ese primer paso sobre la superficie de la Luna el 20 de julio de 1969, uno de cada seis humanos lo vio en blanco y negro a 300.000 kilómetros de distancia.

Aunque más de la mitad de la actual población del mundo no estaba viva todavía, fue un acontecimiento que cambió y expandió las fronteras.
No hay manera de sobrestimar ese significado en la historia humana y estará vinculado con él para siempre”, dijo sobre el alunizaje de Armstrong el curador espacial del Instituto Smithsoniano, Roger Launius

Las imágenes de esos primeros pasos de seres humanos en otro cuerpo celeste fueron transmitidas de forma global gracias a un satélite lanzado poco antes. Fue realmente el primer acontecimiento mediático a nivel mundial, agregó Logsdon. Se calcula que las vieron 600 millones de personas, en ese entonces el 20% de la humanidad.

Los dos acontecimientos históricos que probablemente serán recordados del siglo XX son el alunizaje y la primera bomba atómica, dijo el curador espacial del Instituto Smithsoniano, Roger Launius.

“No hay manera de sobrestimar ese significado en la historia humana y estará vinculado con él para siempre”, dijo Launius de Armstrong.

Para tener una idea del recorrido que Armstrong y Aldrin hicieron sobre la Luna, se develaron infografías que permiten ver que no se extendieron más allá de la mitad de una cancha de fútbol. Algún ciudadano indignado por aquello de “y gastamos tanto para caminar un poquito” se quejó en televisión y recibió una carta del propio Armstrong que le recordaba que los trajes no habían sido probados en la Luna por razones obvias y que debían permanecer cerca de donde aterrizaron.

El adiós a un héroe


Ayer la familia informó que organizan un servicio funeral privado para Armstrong, que se realizará el viernes en Cincinnati. Y agregaron que existe la posibilidad de que se realice un último homenaje público y nacional en otro momento.

Es que el hombre nacido en 1930 en Wapakoneta, Ohio, puede haber dicho en incontables oportunidades que “solo estaba haciendo su trabajo”, pero aun así es considerado un héroe estadounidense.

Cuando la tripulación del Apollo 11 regresó a la Tierra, aterrizando en el Pacífico después de una misión de poco más de ocho días, el presidente de Estados Unidos de aquel entonces, Richard Nixon, les dijo: “Esta es la semana más maravillosa de la historia del mundo desde la creación”.

Ahora, tras la muerte de Armstrong, el mandatario actual del país, Barack Obama, afirmó: “Neil Armstrong fue un héroe no solo para su tiempo, sino para todos los tiempos”. Y agregó: “Gracias, Neil, por mostrarnos el poder de un pequeño paso”.

El último piloto de prueba


Armstrong quería ser diseñador de aviones, de hecho, en primaria comenzó a construir modelos. Sin embargo, según le dijo al biógrafo James Hansen: “Más tarde comencé a pilotar, porque me pareció que un buen diseñador debía conocer los aspectos operacionales de un avión”.
Mientras Neil, Mike Collins y yo entrenábamos juntos para nuestra histórica misión Apolo 11, entendimos los muchos desafíos técnicos que enfrentábamos, así como la importancia y profundas implicaciones de este viaje histórico. Ahora vamos a estar siempre conectados como la tripulación de la misión Apolo 11 a la Luna”, dijo Aldrin tras la muerte de Armstrong

Antes de ser elegido como astronauta, Armstrong fue un aviador naval que manejó aviones de combate F9F Panther en la Guerra de Corea, por ejemplo. Y, después de jubilarse de la NASA en 1971, continuó volando numerosas naves como helicópteros, aviones vintage y máquinas modernas de diferentes aerolíneas, publicó la revista Wired.

Como uno de los más completos pilotos de prueba que tuvo la NASA, él se solía referir a sí mismo como la primera persona en aterrizar una nave espacial en la Luna, algo que le gustaba señalar como la parte más desafiante de la misión desde su punto de vista, informó la revista.

Según dijo Aldrin en su carta de despedida de Armstrong: “Mientras Neil, Mike Collins y yo entrenábamos juntos para nuestra histórica misión Apolo 11, entendimos los muchos desafíos técnicos que enfrentábamos, así como la importancia y profundas implicaciones de este viaje histórico. Ahora vamos a estar siempre conectados como la tripulación de la misión Apolo 11 a la Luna”.

 


El discurso que no fue


En 1999 se supo que Nixon tenía pronto un discurso por si los hombres que se pararon sobre la Luna, no volvían: “El destino ha ordenado que los hombres que fueron a la Luna para explorarla se queden en ella para descansar en paz. Estos valientes hombres, Neil Armstrong y Edwin Aldrin, saben que no hay esperanza de que sean rescatados. Pero saben que hay esperanza para la humanidad en su sacrificio. Estos dos hombres están entregando su vida en favor de la verdad y el entendimiento. Serán llorados por sus familias, su nación, la gente del mundo y la Madre Tierra, que envió a dos de sus hijos a lo desconocido. En su exploración, hicieron sentir a la gente del mundo como una sola persona. En su sacrificio, unieron más la hermandad entre seres humanos. En los tiempos antiguos, los hombres buscaban a sus héroes en constelaciones. Ahora también lo hacemos, pero nuestros héroes son de carne y hueso. Otros seguirán sus pasos y volverán. La búsqueda del hombre no será negada. Pero ellos fueron los primeros y así los recordaremos en nuestros corazones”.

La trágica carta nunca fue leída y la llegada de Armstrong, Aldrin y Collins (que, por algún motivo, no está en la carta, como si la misión solo pudiera fallar sobre la Luna) fue celebrada por Nixon con elogios y risas.


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