No culpen a los adolescentes

Los cambios mentales y en la conducta no se disparan en la pubertad sino que están vinculados a años más tempranos de la vida, indica un reciente estudio
La pubertad ha sido desde siempre un momento de estrés y confusión para los adolescentes y sus padres. Y los científicos han reconocido que los chicos que comienzan la pubertad antes de sus pares tienen problemas para relacionarse con otros niños y con los adultos. Sin embargo, nuevas investigaciones sugieren que esas dificultades pueden estar vinculadas a edades aun más tempranas, indicando que la pubertad no sería la razón de estos comportamientos.

Investigadores australianos trabajaron información vinculada a 3.491 niños que fueron seleccionados a la edad de 4 y 5 años y estudiados hasta llegar a los 10 u 11. Cada dos años, un investigador visitaba la casa de cada niño participante en el estudio, evaluaba al niño y entrevistaba al adulto más cercano a él, quien a su vez devolvía un cuestionario sobre la conducta del niño. En este caso, la persona era requerida sobre el comportamiento y el estado de la pubertad del niño, indicando cosas como un crecimiento en los senos de las mujeres, el olor, el ritmo de crecimiento, los cambios de voz y los procesos de menstruación en las mujeres.

Típicamente, las niñas entran en la pubertad a los 10 u 11 años y los niños a los 11 o 12. Los investigadores encontraron que 16% de las niñas y 6% de los niños entraron a la pubertad antes, a las dedades de 8 o 9 años.
La asociación entre la pubertad temprana y la pobre salud mental parece ser un resultado de procesos que se desencadenaron mucho antes”, señalaron los investigadores

Antes que eso, los investigadores pensaban que la conducta negativa estaba asociada a la pubertad temprana, en casos como, por ejemplo, las dificultades en jugar con otros niños y de participar en actividades normales en la escuela, algo que apareció una vez su pubertad comenzó. Pero los nuevos estudios muestran que estos niños cuya pubertad se adelantó, también mostraban evidencias similares de este problema al tener 4 o 5 años. Los niños en este grupo mostraron además otro tipo de conductas como la hiperactividad, el poco manejo del temperamento y el preferir jugar en soledad desde una edad joven.

“La asociación entre la pubertad temprana y la pobre salud mental parece ser un resultado de procesos que se desencadenaron mucho antes”, señalaron los investigadores en el Journal of Adolescent Health.

Inusualmente, la pubertad temprana “está abriendo una ventana más amplia de vulnerabilidad” para problemas de salud mental , señala George Patton, epidemiólogo y responsable del documento de la investigación y psiquiatra en el Instituto de Investigación Infantil Murdoch en Melbourne, Australia. El especialista explica que las capacidades mentales para el control de la conducta impulsiva no acompañan normalmente a la pubertad temprana. Esto quiere decir que la pubertad temprana puede aumentar el riesgo de que los niños se lastimen a sí mismos o que caigan en la depresión.

El documento ataca a las creencias de que la pubertad genera cambios de conducta, afirma Jay Giedd, psiquiatra en el Instituto Nacional de Salud Mental, que no estuvo involucrado en el estudio. Sin embargo, añade que el estudio lanza algunas preguntas sobre qué factores están influenciando este tipo de conductas y cómo las dificultades psicosociales y conductuales pueden, de alguna manera, disparar la pubertad.

El próximo paso será encontrar algunas respuestas, señala la autora Fiona Mensah, una científica social del Instituto Murdoch: “Intentaremos ver qué factores tempranos pueden influenciar el desarrollo de los niños y disparando la pubertad temprana”.

El objetivo final es encontrar medios para ayudar a los niños a desarrollar recursos sociales y emocionales antes de que lleguen a la pubertad para, de esa forma, navegar mejor las tormentas de la adolescencia.

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