Netflix versus los usuarios

El servicio de transmisión de series y películas en internet se presentó como la alternativa definitiva a los altos precios establecidos por los proveedores de servicios de televisión por cable y la piratería de contenidos. Sin embargo, la normativa que no se adapta al avance tecnológico hace que los usuarios busquen opciones poco legales que les ofrezcan lo que quieren: un catálogo ilimitado
"Hecha la ley, hecha la trampa" debe de ser uno de los dichos más utilizados desde que las libertades que permite una conexión a internet comenzaron a atentar contra los modelos de negocios tradicionales. El caso que Netflix enfrenta en la actualidad es un candidato fuerte a ser catalogado bajo esta máxima.

El problema se encuentra en el propio concepto de Netflix: un servicio de streaming de series y películas a demanda, sin las limitaciones de la programación de los canales de la televisión convencional. Este mismo concepto es cuestionado por el hecho de que el catálogo de títulos disponibles para los usuarios difiere entre países, dependiendo de las licencias de distribución de las obras. Es decir, que algunas series y películas que están disponibles, por ejemplo, en Estados Unidos (el país con el catálogo más amplio) pueden no estarlo en Uruguay y viceversa.

Aquí es donde entra la trampa; algunos de los usuarios que pagan su suscripción mensual a Netflix (usualmente quienes están fuera de Estados Unidos) no se conforman con el catálogo que les corresponde, por lo que recurren a artimañas tecnológicas para acceder a los listados más completos. Una de ellas es el uso del servicio de redes virtuales privadas, o VPN por su sigla en inglés (virtual private network).

¿Redes qué?

Para entender mejor este concepto, Cromo habló con dos expertos del área de ciberseguridad: Denise Giusto, investigadora en la compañía de seguridad informática ESET, y Pablo Giordano, director de tecnologías en la consultora de seguridad informática uruguaya, Arcanus.

Giusto definió a los VPN de la siguiente manera: "Son herramientas que permiten proteger la privacidad y la confidencialidad de los datos dentro de internet. Podríamos decir que generan una especie de túnel cifrado entre una computadora desde la que se envía la información y la de destino".
De esta manera, si alguien desea capturar los datos que transitan ese túnel, su contenido no va a significar nada para él, sino que verá una combinación inentendible de números y letras, ya que no va a tener las claves para descifrarlo. Quienes poseen esa "llave" son el usuario que contrató el servicio y el servidor de destino.

Giordano explicó que los usos más comunes de los VPN se dan en el ámbito empresarial. "Sirven, por ejemplo, para que un empleado se conecte a la red de su empresa y trabaje de forma remota con un nivel de seguridad en esa conexión igual al que tendría si estuviera dentro de ella", explicó.
Por otro lado, Giusto señaló los usuarios domésticos pueden utilizar los VPN para proteger transferencias de datos sensibles, por ejemplo, una gestión bancaria.

... hecha la trampa

Así como protege los contenidos de los paquetes de datos, los VPN enmascaran la localización de envío. De esta forma, alguien que se conecta a Netflix desde Uruguay usando un servicio de VPN, aparecería como si se estuviera conectando, por ejemplo, desde Estados Unidos (si ahí están sus servidores), y accedería así al catálogo de películas y series de ese país (ver Los países con más contenido).

Como se mencionó antes, los usuarios que utilizan VPN con fines diferentes al de trucar a Netflix lo hacen para proteger las transferencias de datos confidenciales a través de internet. Sin embargo, Giordano agregó a la lista un uso más: "Algunos países tienen censuras que impiden, por ejemplo, acceder a cierto contenido de Google. Ahí los VPN son útiles para acceder a la información que tienen bloqueada".

Un uso similar al de Netflix es el de algunas señales de televisión que solamente emiten programación online dentro de un territorio determinado.

Como era de esperar, Netflix no se quedó con los brazos cruzados. Para cumplir con los contratos que tiene con las distribuidoras que le permiten usar sus contenidos a cambio de muchos millones de dólares, la empresa comenzó a denegar el acceso a ciertos títulos a aquellos usuarios que detecte que están accediendo a través de un servidor vinculado a servicios de VPN. Esto se aplica por ahora en Australia y Europa.

Esto no quiere decir que Netflix bloquee al usuario específico, sino que restringe la transferencia de datos de esa conexión. Si ese usuario luego se conecta con el VPN desactivado, podría ver los contenidos sin ningún problema. Además, Netflix aseguró que no iniciará acciones legales en contra de quienes intenten falsear su ubicación para ampliar sus catálogos.

A raíz de esto, muchos "netflixmaníacos" hicieron sus descargos en las redes sociales, expresando descontento al no poder acceder a Netflix por utilizar un VPN, simplemente por razones de seguridad, y no para trucar el catálogo.

En cuanto a esto, Giusto opina que no es una excusa válida: "¿Qué tráfico querrías asegurar si solo estás mirando contenidos multimedia? En todo caso, si tenés que ingresar datos confidenciales a través de un VPN, de última podés hacerlo activándolo al realizar las transacciones y luego quitarlo cuando vas a ver Netflix".

¿Utiliza VPNs para acceder al ...


Parecidos, pero no iguales

Si su objetivo es engañar a Netflix para tener acceso a un catálogo de películas y series más amplio, una alternativa a los VPN son los proxies. En concreto, es un mecanismo que ofrece la misma funcionalidad de cambio de IP de la computadora de la que se accede (que contiene información sobre la localización del origen de la conexión), menos la protección de los datos.

Lo que hace el proxy es funcionar como intermediario en la conexión que se origina entre una computadora determinada y otra de destino, en vez de crear un túnel protegido entre ambas, como hacen los VPN.

Así como sucede con los VPN, existen servicios de proxies gratuitos y otros pagos, característica determinada por las funciones que ofrecen. De todas maneras, por lo general, resulta más fácil utilizar un proxy debido a que simplemente se configura accediendo al sitio del servidor correspondiente para luego ingresar la URL del sitio al que se desea acceder.

Los VPN, sin embargo, normalmente exigen la instalación de aplicaciones en una computadora o móvil, o extensiones en los navegadores.

Paso a paso

Si todo esto fue suficiente para convencerlo de que usted precisa utilizar un VPN (cualquiera sean sus intenciones), los expertos enumeraron una serie de cuestiones a tener en cuenta al momento de contratar un servicio de este tipo.

Lo primero que debe hacer es pensar si desea utilizar el servicio a través de un navegador (Chrome, Mozilla, Internet Explorer, etc.) o si prefiere descargarse una aplicación para proteger la totalidad del dispositivo.

Luego, deberá leer atentamente las bases y condiciones del servicio o consultar al proveedor acerca de las características que le brindará un servicio más personalizado. El primer ítem es la ubicación de los servidores y la legislación del país donde están alojados. Este punto también es importante si desea beneficiarse de algún contenido limitado por región (como sucede con Netflix).

Por otro lado, debe asegurarse de que los proveedores tienen algún tipo de protección frente al malware y otras amenazas. Aquí también podría incluirse si el proveedor mantiene registro de su comportamiento en la red y la política de privacidad al respecto. Por lo general, los servicios gratuitos suelen ofrecer todas las características que hacen a un VPN, pero al precio de inundarlo de publicidad dirigida de acuerdo a sus datos personales.

"Si uno hace estas preguntas al proveedor de los servicios, normalmente tienden a contestarlas de muy buena gana", señaló Giusto. Giordano, por su parte, afirmó que es muy importante prestar atención a la letra chica.

Esta es la realidad hoy, una especie de círculo vicioso. Las nuevas tecnologías dan pie a comportamientos moralmente dudosos (la piratería). Nuevas opciones surgirán para hacerles frente, pero con las limitaciones de una normativa que no se termina de adaptar al cambio (en este caso, Netflix). Los usuarios entonces buscarán nuevas formas de burlar estos servicios (con VPN), lo que dará lugar a más iniciativas que intentarán que el avance no se aleje mucho de las reglas.

Algunos proveedores de VPN

VPN

Tunnel Bear

Este servicio funciona mediante la instalación de una aplicación y tiene tres servicios: Little (gratis con límite de transferencia de datos); Giant (US$ 6,99 por mes, sin límites); Grizzly (US$ 49,99 anual, sin límites). Con cualquiera de ellos puede conectar hasta cinco dispositivos, ya sean computadoras como móviles.

CyberGhost

Esta opción también tiene un servicio gratuito, uno premium de US$ 4,5 que es más rápido, sin publicidad y con mayor cantidad de servidores; y uno Premium Plus de US$ 7,3, que tiene todas las características del anterior más la posibilidad de usar el servicio en hasta cinco dispositivos.

ZenMate

Zenmate ofrece distintos servicios por distintos precios, pero la diferencia radica en que el usuario puede elegir entre servicios para la computadora, para el móvil, para el navegador, para el router o dentro de apps determinadas.

Private Tunnel

Private Tunnel ofrece distintos planes de acuerdo con el límite de la transferencia de datos, que van desde la opción gratuita de 500 MB hasta los US$ 30 con transferencia de datos ilimitada.


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