Nadar contra la corriente

Unas 50 personas se manifestaron este viernes frente a las puertas de la embajada de Japón, en contra de la masacre de delfines en Taiji. Entregaron dos cartas y formaron "un delfín humano", pero no bastó


A simple vista, no es una convocatoria importante. No detiene el tráfico ni hace demasiado ruido. Pero para Carolina Andrade, coordinadora de proyectos de la Organización para la Conservación de Cetáceos (OCC), es "bastante". Sobre todo en un país como Uruguay, donde a la gente "le cuesta un poco hablar por una causa", opina.

Unas 50 personas se congregaron este viernes 31 de agosto frente a la embajada de Japón en Montevideo, en una manifestación pacífica contra la masacre de delfines en la costa nipona de Taiji.

Este sábado 1 se setiembre comenzó, como todos los años, la temporada de matanza de estos cetáceos con fines comerciales. Y un día antes, como todos los 31 de agosto, cientos de personas indignadas protestan en silencio frente a las delegaciones de Japón en todo el mundo.

De todas partes vienen


La capital uruguaya se adhirió este año a otras 89 ciudades que protestan en simultáneo, en un evento que tuvo lugar entre las 14 y las 16 horas y que convocó a hombres y mujeres de todas las edades.

Entre ellos Emiliano, que a sus 12 años de edad estaba pendiente de aclarar que la protesta no solo era por los delfines, sino "porque el agua está contaminada". Y esa era otro de los motivos de reclamo: la carne de delfín que se vende en Japón contiene niveles tóxicos de mercurio. Emiliano se enteró del evento por su madre, que trabaja en un refugio de animales.
 No al cautiverio y matanza de delfines. Japón, te estamos mirando", rezaba una pancarta. Otra decía lo mismo en japonés

Por su parte, Mercedes dijo haberse informado de la manifestación por Facebook y, al igual que a Andrade, tampoco pareció importarle que la convocatoria no fuese masiva: "Los que somos, somos los que tenemos que estar", sostuvo la mujer de 68 años.

Repartir folletos con información, sostener carteles y usar chalecos con la frase "Los queremos ver libres", o simplemente estar en son de apoyo, eran las tareas de los activistas y otras personas que compartían la causa. "No al cautiverio y matanza de delfines. Japón, te estamos mirando", rezaba una pancarta. Otra decía lo mismo en japonés.

En paralelo, en una pantalla gigante sobre la acera de enfrente se proyectaba una y otra vez "Mi amigo es..." (My friend is...), un video realizado por TakePart y donde estrellas de Hollywood dan su mensaje en contra de la matanza de delfines.

Una carta con más de mil firmas


La próxima acción era golpear las puertas de la embajada. Dos cartas se entregaron a la delegación nipona en Montevideo; una de parte de OCC y otra de parte de Amigos Unidos por los Animales (AUPLA). Esta última nuclea a varias organizaciones y entregó la petición que logró reunir 1.406 firmas en Charge.org.
Que legisle esta aberración y  que de una vez por todas sea prohibida, por el bien de los más de 23 mil cetáceos muertos, los miles apresados, y la lapidaria imagen que genera Japón como país al permitir esta masacre", dice la carta entregada al embajador japonés

La misiva incita al embajador japonés en Uruguay, Kenichi Sakuma, a que "legisle esta aberración" y la prohíba, "por el bien de los más de 23 mil cetáceos muertos, los miles apresados, y la lapidaria imagen que genera Japón como país al permitir esta masacre".

Tomar impulso


"Esto no va a prohibir que se haga la matanza este año", dijo la coordinadora de proyectos de OCC. No obstante, sostuvo que "hay que pensar que en algún momento se va a poder prohibir". Sobre todo si se tiene en cuenta que "cada vez más gente se sensibiliza", sobre todo a través de Facebook.

Entre ellas, Mercedes, que no entiende "qué más le hace falta al ser humano para aprender".

 


Un delfín humano


Cerca de las 14.45 horas, como estaba previsto, algunos de los concurrentes comenzaron a acostarse sobre la vereda para formar un "delfín humano". Vestidos de negro y guiándose por las marcas blancas y rojas en el suelo, unos 20 jóvenes se recostaron en posición fetal, con las manos juntas entre la mejilla y las baldosas.

Un hombre extendido era la nariz y una joven era la aleta dorsal, y así hasta formar un delfín de cerca de ocho metros de largo, que fue lo que el tamaño de la verdea les permitió, explicó Andrade.

Permanecieron así durante media hora, con órdenes de "permanecer serios" y no atender los celulares.


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