Microsoft, del software a la nube

La compañía fundada por Bill Gates y Paul Allen en la década de los 70 ha pasado de ser una firma de software a una tecnológica integral
"Se me ocurrió a mí, pero no creo que sea un gran logro. Era el nombre más obvio para una compañía devota del software para microcomputadoras. Uno de los beneficios de ser el primero en un sector es que puedes elegir el nombre más obvio". Así explicaba Bill Gates en 1995 cómo surgió el nombre de Microsoft, aunque lo más importante de su frase es la parte en la que habla de ser "el primero". Porque si excluimos a Apple, que nació un año después, cuando Microsoft fue fundada en 1975 faltaban 23 años para que Google diera sus primeros pasos o 29 años para conocer Facebook.

La visión de Bill Gates y Paul Allen fue que habría un PC en cada hogar, algo en lo que colaboraron productos como MS-DOS, Office o Windows. Y vaya si acertaron. "Una de las claves de su éxito fue su capacidad para anticipar hacia dónde íbamos. No lanzaron los primeros productos informáticos, pero sí algunas de las primeras soluciones", afirma Marc Cortés, profesor de Dirección de Márketing de Esade. "Cuando Bill Gates tenía 19 años y apenas había software, ya estaba preocupado por llegar tarde a esa oportunidad de negocio", añade Francisco González Bree, director académico del MBI de Deusto Business School.

El resultado de esta visión fue conquistar el mercado y liderar "una revolución tecnológica que ha transformado la manera de vivir de las personas", dice Pilar López, presidenta de Microsoft en España. Gracias a ello, la compañía creció y creció (Windows 95 llegó a estar instalado en el 80% de los ordenadores del planeta) hasta el final de la pasada década.

El reposicionamiento

Hay quien dice que Microsoft no supo ver el cambio de tendencia, mientras que otros opinan que simplemente lo minusvaloró, pero lo cierto es que el gigante de Redmond entró tarde en el mundo móvil y eso le ha dado más de un quebradero de cabeza. Si Apple lanzó el primer iPhone en 2007 y Google presentó Android en 2008, Windows Phone no llegó hasta 2010, ya sin Gates al frente de la empresa, lo que ha supuesto un hándicap: su cuota de mercado en smartphones es minúscula, mientras en tabletas crece.

Esta situación ha obligado a reposicionar la compañía. "Se la ha dado por muerta en varias ocasiones, pero ahí está, y sigue siendo innovadora y líder. Tienen su hueco y su ventaja es la gran base que tienen instalada y a la que pueden conectar el mobile. No hay que olvidar que siguen teniendo el sistema operativo más instalado por número de ordenadores. Han pasado de un monopolio a tenerse que resituar. Su gran reto es desprenderse de la vitola de empresa de software para conseguir ser una compañía integral", sostiene Marc Cortés.

Y en eso está Microsoft. Primero, con el lanzamiento de dispositivos propios, como Surface o Band. Segundo, con la compra de multitud de empresas que le han ofrecido nuevas posibilidades, como Skype (2011), Yammer (2012), Nokia (2013) o, hace apenas dos meses, LinkedIn, la mayor adquisición de su historia (23.260 millones de euros). Y tercero, diversificando sus posiciones, lo que incluye apostar claramente por una de las palabras del momento, como la nube, pero también lanzarse a nuevos territorios, con la creación de la división Microsoft Sports.

"Las empresas pueden desarrollar nuevos productos, mercados, diversificar, realizar adquisiciones... En el caso de Microsoft podemos decir que ha trabajado satisfactoriamente una combinación de todas estas opciones de crecimiento estratégico. El resultado es que ha desarrollado en su ADN trabajar de forma colaborativa, conectada y en Red", sostiene Francisco González Bree.

La estrategia actual

"Vivimos en un mundo que definimos como mobile-first, cloud-first. Cuando hablamos de mobile-first nos referimos a la movilidad de la experiencia, no al dispositivo, lo que abre nuevos caminos. La movilidad no es una categoría de hardware y lo que facilita esa experiencia es la existencia de la nube", asegura Pilar López.

La compañía tiene ahora tres prioridades estratégicas. La primera es "reinventar la productividad y los procesos empresariales". "Gracias a la nube, cualquier dispositivo se puede convertir en la herramienta adecuada", dice la directiva, que pone varios ejemplos: la implantación hecha por Telefónica para 130.000 empleados de 24 países de su red social empresarial Yammer; la renovación de la plataforma de comercio online de Iberia Express a través de Azure; o la plataforma de márketing en la nube puesta en marcha por el RealMadrid con el apoyo de Microsoft.

La segunda estrategia clave para los de Redmond es construir la "nube inteligente", un territorio donde están logrando una fuerte implantación, como demuestra el hecho de que el 80% de las compañías del índice Fortune 500 y todo el Ibex cuente con tecnología cloud de Microsoft.El objetivo de la empresa es que este negocio facture 20.000 millones de dólares en 2018.

Por último, el tercer eje estratégico es "crear una informática más personal", lo que se consigue a través de software (Windows 10), aplicaciones (hay 669.000 en su tienda) y otros negocios en los que opera la empresa. Y todo ello sin olvidarse de aquello en lo que Microsoft sigue siendo líder: Windows 10 está instalado en 300 millones de dispositivos, 1.200 millones de personas usan Office en el mundo y otros 400 millones utilizan Outlook.

Microsoft se ha reubicado, sin renunciar a sus fortalezas, pero apostando por lo mismo que Bill Gates y Paul Allen perseguían en 1975: transformar el planeta. Una frase del CEO de la empresa, Satya Nadella, ejemplifica esta ambición: "Muchas compañías aspiran a cambiar el mundo, pero pocas tienen los elementos necesarios para hacerlo: talento, recursos y perseverancia. Y Microsoft ha demostrado tener los tres en abundancia".




Fuente: Expansión