México abrió una ventana al universo

Un centro astrofísico instalado en el volcán mexicano de Sierra Negra es un gran mirador para que los científicos del mundo escudriñen, observen y avancen en el conocimiento del cosmos
Astrónomos, físicos y astrofísicos de diversas instituciones mexicanas y extranjeras observan los más escondidos rincones del cielo a través del Gran Telescopio de Milimétrico, del de Neutrones solares, de Rayos Gamma, y otros equipos científicos más.

Todo ello desde el volcán de Sierra Negra, en el estado central de Puebla, a más de 4.600 metros sobre el nivel del mar.

"El punto es aprovechar un sitio con características raras a nivel mundial, en particular una altura de más de 4.000 metros con condiciones climáticas tolerables, para el desarrollo de experimentos científicos que requieran las condiciones y tengan impacto", explicó el director del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE), Alberto Carramiñana.

"El volcán Sierra Negra se ha convertido hoy día en un centro astrofísico que atrae el interés de los científicos de todo el mundo", dijo el doctor en Física José Francisco Valdés, del Instituto de Geofísica de la UNAM.

Carramiñana explicó que desde que se inició la construcción de este proyecto en Sierra Negra para el Gran Telescopio Milimétrico (GTM), el radiotelescopio más grande en su rango en el mundo, ha atraído la atención de la comunidad científica mundial desde 1997.

Construido por el INAOE y la Universidad de Massachusetts, el GTM requirió una inversión de 180 millones de dólares y permitirá avanzar en el estudio de la formación de las estructuras del Universo junto con otros radiotelescopios.

Los ojos para ver el cielo


Además del GTM, en la Sierra Negra se trabaja con un Telescopio de Neutrones Solares, que "fue de los primeros y empezó a operar relativamente pronto, y el detector que acaba de instalar es una versión más sofisticada y un experimento interesante", agregó.

Recientemente se instaló este supertelescopio que capta los rayos cósmicos, donado por Japón, y es por ahora el "único en el mundo por ser el detector de partículas solares más grande y preciso".

Según Valdés, esta última herramienta podrá detectar cualquier tipo de partículas que vengan del espacio, como muones, positrones, neutrones, electrones y rayos gamma.
Este trabajo es un pequeño, pequeñísimo paso adelante en la comprensión del Universo", dijo Valdés

Valdés, quien fue director del Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), explicó que este telescopio representa "un aparato único en su tipo a nivel mundial para la observación de partículas producto de la actividad solar, que llegan nuestro planeta".

Con ese aparato, agregó, estarán "hurgando bajo la piel del Sol, para dilucidar qué procesos internos son los causantes de que nuestro astro rey tenga la capacidad de producir partículas con muy altas energías, en regiones bien delimitadas por los intensos campos magnéticos asociados a sus manchas".

El científico aseguró que con este estudio no solo se conocerá mejor al Sol, "sino también a muchos otros objetos astrofísicos que presentan fenomenologías similares", y añadió que este trabajo es "un pequeño, pequeñísimo paso adelante en la comprensión del Universo".

El mayor de su especie


Otro de los tres grandes proyectos que encabeza Carramiñana es el detector de rayos gamma de la más alta energía de las regiones más violentas del universo y que es conocido como el HAWC (High Altitude Water Cherenkov).

En 2006, recordó, se planteó la instalación de HAWC en México: "Mme tocó ayudar a empujar ese proceso desde que se propuso. Ahora ya estamos encarrilados, con un tercio del detector ya instalado y buscando terminar la instalación al final de 2014".

Los especialistas de la UNAM Alejandro Lara, Ernesto Belmont y Lukas Nellen explicaron que el HAWC también se puede calificar como el mayor de su tipo, ya que estará compuesto de 60 detectores de rayos gamma y permitirá crear un mapa estelar con los sitios más violentos del Universo.

Lara, Belmont y Nellen explicaron la estructura y composición de estos detectores, que son 300 tanques de siete metros de diámetro por cinco de altura y totalmente cerrados, con agua 100% pura, que permiten captar la caída de fotones medidos en nanosegundos.

Precisaron que este telescopio, que hasta ahora está en una tercera parte de su capacidad total, trabajará de manera ininterrumpida las 24 horas y durante todo el año, lo que permitirá acumular la información de las fuentes de fotones de alta energía en el Universo.

Carramiñana agregó que en la Sierra Negra hay otros tres experimentos de dimensiones menores: el proyecto LAGO, un detector de rayos cósmicos similar a HAWC, pero de escala y presupuesto mucho menor.

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