Más cerca de mamá

Un dispositivo borra los límites de las incubadoras y permite que los bebés prematuros sientan el contacto de su madre; su creador alienta al desarrollo de "tecnologías más humanas"
Los primeros días en el mundo son una experiencia estresante para todo recién nacido. No obstante, para los 4.500 niños que nacen antes de tiempo en Uruguay es una cuestión de sobrevivencia. Mientras que están en la incubadora son seres diminutos y frágiles y el contacto físico con su madre es muy limitado. BabyBe, una empresa chilena que visitó el país este mes, quiere cambiar esto: que los bebés prematuros sientan a sus madres dentro de la incubadora.

BabyBe recibe el nombre de "prótesis emocional".

A través de BabyBe, los bebés pueden recibir, en tiempo real, señales de la madre, como el latido de su corazón y su respiración.


La conexión inalámbrica entre la "tortuga" –el dispositivo que ella se coloca sobre el pecho– recoge dichos impulsos y los envía hasta un módulo de control conectado con el colchón donde se encuentra el recién nacido. Esta pieza imita la densidad y forma del cuerpo humano y la textura de la piel maternal. Si la madre respira hondo, por ejemplo, el dispositivo se expande de la misma manera. "Cuando el bebé siente estos estímulos se reconecta con lo que vivió en el útero, un lugar más acogedor (que la incubadora), donde se siente seguro y a salvo", dijo a Cromo su creador, Camilo Anabalón. El sistema también puede transmitir el calor corporal y el sonido de la voz de la madre y ofrece la posibilidad de grabar estas señales. BabyBe tiene un rango de alcance de 30 metros.

Las pruebas clínicas han demostrado, hasta ahora, que la experiencia reduce el estrés de los prematuros y contribuye a su desarrollo al propiciar mejores ciclos de sueño y de alimentación; además disminuye la intervención del personal de enfermería. "En uno de los casos, un bebé salió de la respiración artificial", comentó Anabalón. El tiempo promedio en la incubadora es de 21 días. El equipo de BabyBe espera ser capaz de reducir la estadía.

Otra función es que el dispositivo puede transmitir música para contribuir al desarrollo neurológico de los bebés.

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Wearable con propósito

BabyBe fue uno de los finalistas de la competencia Make It Wearable de Intel. Aunque no ganó –el primer premio se lo llevó un reloj que se transforma en dron, de origen estadounidense−, el emprendimiento consiguió órdenes de compra de centros neonatológicos de Chile, Brasil y Alemania, a los que les será entregado el dispositivo una vez que obtenga la certificación de calidad. El objetivo es terminar las pruebas clínicas antes de fin de año e ingresar el producto al mercado durante el primer trimestre de 2016. Anabalón presentó BabyBe en Uruguay y espera captar el interés de las autoridades sanitarias.

El sistema también tuvo su lugar en dos grandes escaparates del mundo tecnológico: la Feria Internacional de la Electrónica de Consumo de Las Vegas y el Congreso Mundial de Móviles de Barcelona, las que rebosaron de dispositivos para el cuerpo y el hogar. "Llamó la atención que abordáramos la tecnología de forma distinta. Por ejemplo, evitamos las pantallas táctiles. BabyBe aborda situaciones observadas de necesidad, situaciones en las que la tecnología puede mejorar la realidad de las personas", apuntó Anabalón.

La tendencia ahora es caer en la "tentación" de conectar todo. En el rubro del cuidado del recién nacido, el mercado apela a entregar aparatos que, a juicio de Anabalón, "apelan a la ansiedad y al miedo de los padres", en particular, de los primerizos. Dos rápidos ejemplos de estrenos de este año: un dispositivo que se coloca bajo la mamadera para controlar cuánto y cómo comen los bebés e indica cuál es la inclinación perfecta, y un pañal que avisa cuando el niño necesita un cambio por medio de un sensor que detecta los niveles de humedad.

¿Es necesario que un chip intervenga en situaciones de puro sentido común? Así respondió el creador de BabyBe: "Las potencialidades de la tecnología nos dan la posibilidad de hacer casi lo que queramos con los objetos. Personalmente creo que se necesita más énfasis en explorar una tecnología más humana".


Conectados

BabyBe se basa en dos dispositivos: un colchón de technogel controlado por un sistema cerrado de aire que permite enviar las señales de respiración, palpitación y temperatura y un muñeco o “tortuga” que usa una combinación de acelerómetros y giroscopios para replicar los signos vitales de la madre.

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