¿Los X-Men llegarán a ser reales?

Neil Harbisson y su antena implantada en la cabeza son una prueba viviente de cómo la tecnología impacta en la fisionomía del cuerpo humano

El artista británico contemporáneo Neil Harbisson, que se considera a sí mismo como un ciborg, está cambiando la forma de ver de muchos sobre las posibilidades que podrá dar la tecnología del futuro a las personas.

Harbisson es la primera persona del mundo con una antena implantada en la cabeza. Esta antena, co-creada por él mismo, contiene en su interior un sensor el que le permite escuchar colores y percibir otros invisibles como infrarrojos y ultravioletas. Además puede recibir imágenes, videos, música o llamadas telefónicas directamente en su cabeza. Toda esa información es enviada por el sensor a un chip implementado en el cráneo de Harbisson.

La antena le fue colocada quirúrgicamente en 2004 y, desde ese año, los medios de comunicación lo han calificado como el primer ciborg del mundo. Sus creencias de que el cuerpo humano, como tal, necesita la implementación de tecnologías para funcionar mejor; lo llevaron a crear la Fundación de Cyborg, una organización internacional dedicada a ayudar a los humanos a convertirse en cíborgs.

Pero ¿qué es un ciborg? Este término se utiliza para definir a un ente compuesto de elementos orgánicos y dispositivos cibernéticos que, generalmente, tienen la intención de mejorar las capacidades de la parte orgánica mediante el uso de tecnología.

Pero Harbisson, no es el único ser humano interesado en la relación entre el futuro, la tecnología y el cuerpo humano.

El Dr. Andrew Vladimirov, diseñó un dispositivo para aprender sobre los usos de las ondas cerebrales. Lo que busca con este proyecto es que, a través de la combinación de la tecnología y el cuerpo humano, se puedan superar ciertos obstáculos físicos que tienen por naturaleza las personas.

Vladimirov le dijo a CNN que la saga de la popular película X-Men, que se trata de humanos que evolucionan, son "bastante útiles para promover nuestra causa". Por todos sus intentos de "modificar" los circuitos mentales, Andrew Vladimirov, es denominado como "Hacker del cerebro".

Otro caso es el de la psicóloga Caroline Falconer, de la Universidad de Nottingham, que se encuentra desarrollando formas para utilizar la realidad virtual como método de tratamiento contra la depresión.

Estos proyectos son algunos de los cientos, que hoy en día están en proceso, con el fin de descubrir a través de la tecnología futurista nuevas formas de ser y comportarse para el ser humano.


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