Los uruguayos que encantan a la NASA

Un grupo de estudiantes uruguayo salió tercero en un concurso de la estación aeroespacial por tercera vez consecutiva


Por tercera vez consecutiva, un grupo de estudiantes universitarios uruguayos consiguió este lunes el tercer puesto en un concurso de la NASA llamado RASC-AL, llevado a cabo en Florida, Estados Unidos.

Compitieron en conjunto con la Universidad de Clarkson, Nueva York, con la que presentaron el proyecto Optimus. Se trata de una comunidad lunar subterránea, que tiene el objetivo de generar ambientes para el uso humano en planetas con condiciones muy hostiles, que protejan de las radiaciones mortales y de las temperaturas extremas.

El equipo uruguayo superó a la Universidad de Harvard, de Arizona y a otras tres no estadounidenses que, después de que Uruguay les abriera el camino, participaron por primera vez, provenientes de Corea, Holanda y Alemania. "Los de Harvard no ganaron porque lo hacían de memoria", contó desde Estados Unidos, Lucía Borche, estudiante de Arquitectura de la Universidad de la República (Udelar).

"Gusto a poco"


Si bien fue muy buena la actuación de los uruguayos respecto a otras universidades, Borche aseguró que pretendían el primer puesto. Expresó que se quedó "con gusto a poco", porque entendían que merecían un puesto más alto en la clasificación final. "Siempre ganan la universidades de Estados Unidos (...) Tienen muchos patrocinadores que los apoyan", comentó.

Mathías Cenas, estudiante de Informática de la Universidad ORT, dijo que este año "estuvo más difícil" porque los otros equipos dejaron de hacer sus presentaciones solo con fórmulas y ecuaciones matemáticas, para presentar con videos e imágenes.

En este rubro, en el de la presentación, el grupo uruguayo ganó la distinción a la "inspiración": "Nos felicitaron por el modo de explicar y por el video. Fue la más divertida y la más animada", explicó.

Además de Borche y Cenas, participaron Gimena Rosas, Pablo Acosta y Maximiliano Pereira, los tres de la Udelar, bajo la tutela del arquitecto Giorgio Gaviraghi, del estudio eDL de Montevideo.

Según Cenas, si tienen que fijarse en algo que deben perfeccionar, es en el nivel del inglés. También en el tiempo del que disponen para trabajar en conjunto con los estudiantes de la universidad. "Nos juntamos dos días antes y les decimos a los estudiantes de Clarkson qué es lo que tienen que explicar en inglés porque nosotros no podemos", señaló. Las otras universidades tienen seis meses para prepararse. A su vez, el jurado les pidió que lleven una persona más del área de la ingeniería.

Para compartir


El viaje a Estados Unidos estuvo financiado por el Ministerio de Educación y Cultura. Ahora, a partir de esta tercera experiencia, esta cartera pretende que los alumnos vayan a contar a las escuelas qué fue lo que hicieron e intentar oficializarlo más.

Gimena Rosas calificó esta experiencia como "increíble y emocionante", y consideró que el nombre de la NASA en su currículum le puede abrir puertas a futuro. A Cenas las experiencias anteriores ya le sirvieron para conseguir una beca para estudiar en la Universidad ORT.

 


De preguntas


El jurado de la NASA también califica las preguntas que, como auditorio, se la hagan a los exponentes. Cenas recordó que en determinado momento un estudiante de Harvard hizo una pregunta "no tenía nada que ver con la arquitectura", y eso no fue bien visto por el tribunal.


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