Los robots y las máquinas irrumpen en la escena bonaerense

Es que desde el sábado Buenos Aires es la capital mundial de la inteligencia artificial

Buenos Aires se convierte en la capital mundial de la inteligencia artificial (IA). Desde el sábado pasado y durante cinco días la ciudad recibirá a más de 1.200 investigadores que trabajan para "lograr que las computadoras piensen y aprendan", tal como describió esta ciencia el pionero estadounidense John McCarthy.

La Conferencia Internacional Conjunta de Inteligencia Artificial incluirá ponencias de los mayores cerebros en esta área, como los investigadores de Google Evgeniy Gabrilovich y Julien Cornebise, el neurocientífico especializado en el estudio de la conciencia Christoph Koch y la profesora de ciencias de la computación y robótica Manuela M. Veloso, informó la organización en su página web.

Además, los participantes podrán presenciar exhibiciones de prototipos en vivo, participar en talleres y en una "noche de juegos" coordinada por el investigador estadounidense Nathan Sturtevant, quien anticipó a través de la red social Twitter que será "muy divertida".

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"El estado actual de las distintas técnicas de inteligencia artificial, si bien no ha alcanzado el desarrollo que se auguraba en los ochenta o los noventa, resulta lo suficientemente potente y consolidado como para ser trasladado a la industria", opinó Ricardo Rodríguez, integrante del comité organizador.

Rodríguez, director del grupo de inteligencia artificial de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires, resalta la importancia de celebrar esta conferencia en la capital argentina, la primera sede latinoamericana para la formación del medio centenar de profesionales argentinos que trabajan en este campo.

Otro de sus máximos referentes en el país sudamericano es Agustín Gravano, quien estudia los sistemas que permiten la comunicación oral entre las computadoras y el hombre, en su rol de investigador asistente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet).

"Usamos técnicas de machine learning (aprendizaje automático) que es una de las grandes ramas dentro de la IA que consiste en crear programas capaces de aprender comportamiento con base en ejemplos", aclara Agustín Gravano, investigador asistente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, en un artículo difundido este viernes.

En paralelo a la conferencia internacional, el Centro Cultural Borges acoge desde ayer la exposición "Inteligencia artificial. Nuevos Medios", con la presencia de artistas como el australiano Jon McCormack y el francés Patrick Tresset, entre otros.

¿Son los androides creativos?

La pregunta se vuelve inevitable al pasear entre robots que retratan a quien posa frente a ellos, un avatar que improvisa coreografías con un bailarín y un ordenador que crea un lenguaje propio en la muestra sobre inteligencia artificial inaugurada ayer en el Centro Cultural Borges de la ciudad de Buenos Aires.

La respuesta es compleja y depende de lo que se entienda por creatividad, advierte el científico y artista belga Luc Steels, comisario de la exposición "Inteligencia artificial. Arte en nuevos medios", que se podrá visitar hasta el próximo viernes.

"Es como un avión: No vuela como un pájaro, pero usa los mismos principios y realmente vuela, no es una simulación", dice a EFE el artista belga Luc Steels, comisario de la exposición "Inteligencia artificial. Arte en nuevos medios", al trazar una analogía entre las obras realizadas por máquinas o por humanos.

Detrás de los robots de la muestra hay como mínimo una persona que los diseñó, construyó y programó para que dibujen, hablen y dancen, pero el científico belga destaca que debido a la multiplicidad de variables en juego los resultados son bastante imprevisibles.

"Paul", el robot dibujante

Paul

El ejemplo más claro son los tres "Pauls" del artista francés Patrick Tresset que inmortalizan a bolígrafo en unos 30 minutos a los espectadores que ocupan la silla situada ante ellos.

Un ojo-cámara registra al modelo y envía información al brazo robótico único de cada uno de ellos, que interpreta la información a su estilo, con trazos rápidos y nerviosos uno; con mayor precisión, otro; a medio camino, el tercero.

"Es intenso cuando te sientas ahí, tienes la impresión de ser pintado por 'algo'", asegura a EFE Tresset, quien fue pintor y diseñador durante 15 años antes de comenzar su investigación con máquinas.

La interacción entre el público y las obras es una de las principales características de la muestra.

Pese a la naturaleza artificial de las máquinas que pueblan la sala, la mayoría de sus movimientos se inspira en seres vivos o directamente los traslada a la pantalla, como ocurre con la instalación multimedia de la artista belga y apicultora Annemarie Maes.

El mundo oculto de las abejas

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"Me fascina cómo se mueven las abejas, cómo exploran el ambiente, el hecho de que un solo individuo no es nada por si solo pero, en cambio, en conjunto crea una sociedad compleja, una inteligencia colaborativa", afirma Maes entusiasmada frente a la reproducción de una de las ocho colmenas que cuida en los techos de Bruselas.

En su interior, las abejas trabajan rodeadas de cámaras de vídeo, micrófonos y sensores que miden la humedad, la temperatura y la contaminación.

Los datos en bruto de las colmenas son accesibles a tiempo real en internet y procesados por la artista, se convierten en bellas figuras multimedia.

"Tenemos que dar habilidades artísticas a los robots, para que así no nos destruyan, porque estarán ocupados dibujando en vez de haciendo guerras", dice entre risas el artista francés Patrick Tresset al imaginar el rol futuro de los androides en nuestras vidas.


Fuente: EFE

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