Los robots del Plan Ceibal

Máquinas programadas para recoger uvas, reciclar y regar fueron algunos de los proyectos exhibidos en una olimpíada escolar y liceal organizada por la institución




"Lo hicimos con ayuda del maestro, ¡pero muy poquita!”, exclamó Alejandro, un alumno de sexto año de la escuela N° 79 de San José. Junto con sus compañeros Jack y Leandro crearon una maqueta a escala de un invernadero que abre y cierra su techo. Cuando está desplegado, el sistema aprovecha para regar las plantas (reales) que crecen dentro. Todo funciona gracias a un fototransmisor que le indica cuándo hacerlo y a la ceibalita, que les permitió programar.

Alejandro, Jack y Leandro contaron que el disparador de esta innovadora idea presentada en la Olimpíada de Robótica, Programación y Videojuegos, que organizó este martes Plan Ceibal, fue la visita a un invernáculo y las clases de robótica que recibieron durante dos o tres semanas en la escuela. El entusiasmo de su relato era tal que la conversación se volvió un collage de voces de los tres niños hablando de su trabajo en equipo.

La misma emoción se vivía a lo largo de toda la competencia organizada en el LATU. Desde diferentes partes del país, alumnos de UTU, liceos y escuelas visitaron la capital para compartir sus trabajos. En total, fueron 400 estudiantes, acompañados por más de 300 profesores, coordinadores y padres, contó la jefa de Laboratorios Digitales del Centro Ceibal, Magela Fuzzatti.

Este año, la consigna para los escolares fue elaborar maquetas con diferentes sistemas de riego que se podrían aplicar en campos reales. Para ello, utilizaron sus ceibalitas y sus conocimientos de programación. Además, hubo dos competencias para los más grandes, una de programación y otra de robótica. Los estudiantes de liceo y UTU, tuvieron el desafío de crear robots para que reciclen papel y plástico.

“No es la competencia por la competencia, sino para compartir lo que han estado haciendo”, explicó Fuzzatti. Los proyectos de las diferentes instituciones fueron creados en el marco de los Laboratorios de Tecnología Digital, es decir, viejos salones de informática hoy transformados en centros de robótica, programación y, en algunos casos, de impresión 3D. En total, ya hay 100 liceos y 59 UTU con estos laboratorios.

Robótica para todos


El entusiasmo de competir en la olimpíada no hacía a la instancia menos frenética. Vesa Taskinen, Florencia Sierra y Florencia Martín, del liceo N° 1 de Río Negro, ultimaban los detalles de su robot mientras el juez estaba a tan solo un puesto de distancia.

Desde hace un tiempo, estos tres estudiantes visitan distintas instituciones educativas para enseñar lo que saben. “Hemos estado con niños y gurises un poco más chicos que nosotros explicándoles de qué se tratan los sensores, los motores, cada pieza y que prácticamente se puede hacer cualquier cosa”, contó Taskinen. También han trabajado con robots que caminan, patean pelotas y hasta uno que funciona como un auto y realiza pruebas de manejo.

Otros proyectos de robótica, que no clasificaron para competir en la olimpíada, se presentaron en un salón especial. Se trataba de algunos trabajos de alumnos que se destacaron pero que no tenían que ver con la consigna de la competencia.

Uno de ellos fue el trabajo de un grupo de estudiantes de la Escuela Técnica Superior de Mercedes, que exhibieron un ascensor construido con piezas de Lego, sensores y motores. Este aparato levanta a un muñeco en una estructura similar a una obra de construcción. Lo sube, baja y abre la puerta por él para que salga.

Los alumnos de Mercedes también mostraron su “mini espía”, un robot sobre cuatro ruedas al cual se le coloca un celular para ir grabando su recorrido y que es controlado de forma remota con una ceibalita. Desde allí se pueden ir viendo los videos. Daniella Canuti, una de sus creadoras, explicó que el trabajo les llevó más de un mes: “No es el hecho de que sea difícil, sino que cuesta sacar las ideas y perfeccionarlas”. Su mayor desafío, agregó, fue elegir las ruedas correctas.

Fuzzatti contó que se presentaron casi 50 proyectos de robótica y hubo 23 equipos que participaron en la olimpíada de programación. Además, en el evento hubo charlas de expertos que hablaron de tecnología y educación.

Después de que los alumnos de la escuela N° 79 de San José exhibieran su trabajo ante los jueces, la exposición terminó y se anunciaron los ganadores. Dicho sistema de riego así como la creación de los estudiantes del liceo N° 1 de Río Negro obtuvieron los terceros puestos de sus categorías. Ellos y todos los equipos festejaron ser parte y no solo depositarios de su educación.




Para reciclar


Pelotas rojas y azules representaban desechos plásticos y de papel. Lo que tenían que hacer los estudiantes de secundaria y UTU que participaron de la Olimpíada de Robótica era lograr que su robot pudiera distinguir una pelota de la otra y trasladarla al lugar correcto de reciclaje dentro de una pista. Armados con sus ceibalitas y un robot previamente creado, los alumnos tenían una hora y media para programar a la máquina de forma correcta. Mientras, el jurado se paseaba por cada uno de los puestos y evaluaba. Los alumnos del liceo N° 1 de Fray Bentos explicaron que “lo complejo es el manejo de la programación”, ya que hay que darle indicaciones muy precisas al robot para que no se equivoque en su ruta.

De yapa


Entre los proyectos de robótica que no calificaron para la olimpíada también sobresalieron varios. Alumnos del liceo N° 1 de Atlántida y de Soca crearon un recolector de uvas (ver foto). Se trata de una máquina con un brazo con cuchillas que corta las uvas, las cuales caen en una canasta. El proyecto se fue mejorando hasta lograr que se adapte para acercarse a cómo sería el trabajo en los viñedos, por ejemplo, logrando que el brazo se pueda mover de izquierda a derecha. Lo próximo será hacer que funcione con energía solar. Los alumnos de Colonia Nicolich, por su parte, elaboraron robots que actúan como insectos, arañas y hasta una serpiente de cascabel que incluso puede atacar.

Sistemas de riego


Los escolares también fueron protagonistas en las olimpíadas. Diferentes estudiantes de 5° y 6° de escuela expusieron sus sistemas de riego automáticos. Belén Silva, Yamila Silva y Paula Cordero (ver foto) de la escuela N° 18 de Trinidad elaboraron un pequeño camión que detecta el momento en el que se encuentra con un plantío y lo riega. Luego de hablar con un ingeniero agrónomo, las niñas se inspiraron y decidieron optar por el modelo de aspersión localizada, que además riega con agua de lluvia y se apaga solo. Aunque no ganaron, sus compañeros que compitieron en programación tuvieron el segundo premio en la categoría de Primaria.






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