Los que se pelean, se aman

Apple y Samsung están enfrentados en los tribunales por derechos de patentes, pero los unen relaciones comerciales por millones de dólares
Más allá de lo que decida el jurado al término del juicio de Apple contra Samsung Electronics, los profundos lazos de Apple con Samsung están volviéndose cada vez más visibles en tanto las empresas se enfrentan ante la justicia.

En momentos en que el juicio entra en su segunda semana, Apple está produciendo testimonios destinados a probar que la empresa surcoreana copió tecnología patentada para teléfonos inteligentes y tabletas.

“Hay una serie de teléfonos Samsung y dos tabletas Samsung que son esencialmente iguales a los descritos por las patentes de Apple”, dijo el miércoles ante un jurado en la justicia federal de San José, California, Peter Bressler, inventor de 70 patentes de diseño y utilidad.
Hay una serie de teléfonos Samsung y dos tabletas Samsung que son esencialmente iguales a los descritos por las patentes de Apple”, declaró Peter Bressler, inventor y profesor de diseño de producto

Bressler, que enseña diseño de producto en la Universidad de Pensilvania, fue el último experto que declaró por Apple, sentando las bases para las denuncias de violación de patente. La empresa con sede en Cupertino, California, pide US$2.500 millones en daños y perjuicios.

Las acusaciones relacionadas con la propiedad intelectual contrastan con los lazos comerciales lucrativos que vinculan a ambas empresas. La dependencia de Apple de los chips de Samsung para sus teléfonos y sus tabletas más vendidos equivaldrá este año a US$7.500 millones para Samsung, una suba del 60% respecto de 2011, estima la compañía Gartner.

Dado que Apple tendría dificultades en encontrar un proveedor alternativo para el principal procesador de sus aparatos móviles, el fabricante de computadoras no puede dejar de comprarle a su competidor en lo inmediato, sea cual fuere el resultado del juicio.

Un divorcio desagradable


“Teniendo en cuenta que estas empresas van cabeza a cabeza, existe un entrecruzamiento que generaría, si llegara a producirse, un divorcio verdaderamente desagradable”, dijo Len Jelinek, analista en la firma investigadora de mercado IHS.

Y agregó: “Apple no puede bajo ninguna circunstancia quedar atrapado en una situación de contracción de su capacidad”.

El gasto de Apple contribuyó a equipar a Samsung con recursos suficientes para impulsar un negocio de telefonía móvil en alza que en la actualidad es líder global. En momentos en que hay pocos fabricantes capaces de producir formalmente los millones de chips clave que Apple necesita cada trimestre, cambiar a un socio no probado traería aparejados probablemente déficits de piezas que podrían ayudar a Samsung a acaparar una participación aún mayor en el mercado.
Teniendo en cuenta que estas empresas van cabeza a cabeza, existe un entrecruzamiento que generaría, si llegara a producirse, un divorcio verdaderamente desagradable”, dijo Len Jelinek, analista en la firma investigadora de mercado IHS

Samsung, por su parte, correría el riesgo de perder el negocio de su mayor cliente si Apple se dirigiera a otra parte.

El 30 de julio, ambas empresas iniciaron un juicio por jurado ante la justicia federal de San José para juzgar las denuncias de Apple según las cuales Samsung copió los diseños de su iPad y iPhone y las contradenuncias de Samsung de que es víctima de violación de patente por parte de Apple.

Las empresas también se han demandado recíprocamente en el Reino Unido, Australia y Corea del Sur, entre otros países, en un intento de dominar un mercado de telefonía móvil que Bloomberg Industries estimó en US$320.400 millones el año pasado.

Apple representa 8,8% de los ingresos de Samsung, siendo el cliente más grande de la empresa, según un análisis sobre cadena de abastecimiento de Bloomberg. El siguiente es Hewlett-Packard, que provee el 3,2%.

La interdependencia de Samsung y Apple se remonta al comienzo del iPhone. Antes de su debut en 2007, Apple constató que necesitaba un procesador mejor adaptado al dispositivo. Apple recurrió a Samsung, reforzando posteriormente una división que fabrica los llamados chips lógicos, que manejan otras funciones de los dispositivos.

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