Los primeros disparos de un arma de fuego impresa en 3D

Con una impresora de US$ 8.000 se logró crear una pistola que fue probada con éxito en Texas, por un activista que quiere “reventar” las leyes antiarmamento


Cada vez que llega este tipo de noticias desde Estados Unidos, es normal que en buena parte del resto del mundo la gente se pregunte ¿qué les pasa a estos tipos? ¿Por qué Cody Wilson, el tejano que fabricó un arma de fuego con una impresora 3D y la denominó “Libertadora”, quiere poner los planos del arma en internet de forma gratuita? El hecho de que buena parte de los estadounidenses asocien la posesión de armas de fuego con la defensa de la libertad es algo que no es fácil de comprender en otras culturas, pero no por ello deja de ser una realidad.

Las razones que tiene Cody Wilson y sus compañeros del grupo Defense Distributed son las razones que tiene la Asociación Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en inglés) y las decenas de millones de personas que poseen y portan armas en todo ese país. Ellos no están dispuestos a permitir que el gobierno les coarte el derecho de defenderse y están preparados para disparar primero.

De hecho, el arma que Wilson logró imprimir es legal en Estados Unidos, un país donde cualquiera puede fabricar un arma para uso propio. Sin embargo, el creador obtuvo además un permiso de fabricación para la venta, de parte de la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos.

Para lograr ese permiso, Wilson le colocó al prototipo del arma una pieza de 175 gramos de acero para que pudiera ser reconocida por los detectores de metal. De todas maneras está claro que la pieza es innecesaria, y que nadie que fabrique ese arma en su casa se va a molestar en incluirla.

Hágalo usted mismo


El propio Wilson reconoce que, así como está la tecnología al día de hoy, imprimir un arma es la forma más complicada de obtener una, pero cree que pronto, gracias a la combinación de intercambio de información a través de internet y a los adelantos en impresión en 3D habrá “una completa explosión de todas las leyes relativas al control de armas”, según declaró al periódico británico The Guardian.

La impresión en 3D es una tecnología que recién está despertando y ya causa una gran inquietud, similar a lo que está sucediendo con los Google Glass con respecto a la privacidad.

Incluso en Estados Unidos hay varias organizaciones preocupadas y legisladores que quieren restringir su uso en diferentes estados.

Leah Gunn Barrett, de New Yorkers Against Gun Violence, se alarmó con las perspectivas: “Estas armas podrían caer en manos de personas que no deberían tener armas: delincuentes, enfermos mentales graves, personas condenadas por violencia doméstica, incluso niños”.

Wilson aparentemente no está en ninguna de esas categorías, aunque él cree que el derecho a estar armado debería ser irrestricto, como forma de resistencia ante la tiranía del gobierno: “Creo que el futuro será la libertad, al punto de la erradicación de todo tipo de gobierno. El Estado no debería tener el monopolio de la violencia. Los gobiernos deberían vivir temerosos de sus ciudadanos”.

Victoria Baines, del departamento “ciberdelincuencia” de la Oficina Europea de Policía (Europol), aseguró: “Esperamos y creemos que podremos estar un paso delante de los criminales” en materia de tecnología.

 


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