Los peligros y beneficios de la Lista Roja de especies amenazadas

Es la herramienta más completa que para mapear amenazas para la biodiversidad global
La Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) es compleja, además de extensa, y su lectura da qué pensar. A través de cientos de páginas, cataloga las amenazas, percibidas y reales, de la vida silvestre en todo el planeta.

Cuando se hojea el listado digital no solo se aprenden los nombres de las innumerables especies, desconocidas para la mayoría, sino que también se adquiere conciencia del impacto que tiene la actividad humana sobre la desaparición de especies. Las razones mencionadas son varias, entre otras, la captura para el comercio, la deforestación, la pérdida de hábitat, la degradación medioambiental y la caza.

Con 83.000 especies ya clasificadas, y un objetivo declarado de querer alcanzar la cifra de 150.000 para el año 2020, el documento sirve como barómetro del bienestar de la fauna y flora de nuestro planeta, o como "una señal de alarma" en palabras de Craig Hilton-Taylor, quien dirige la Lista Roja.
"Actúa de conciencia para el mundo" que advierte "¡eh! está pasando algo con esta especie, y tienes que hacer algo al respecto", explica.

Categorías y criterios

Y eso es exactamente lo que él y una red de cerca de 10.000 científicos tratan constantemente de hacer. Muchos de ellos han pasado décadas investigando una especie concreta y realizando trabajo de campo. Desde su inicio en los años 60, la Lista Roja ha experimentado cambios significativos y se ha refinado. El más notable fue en los años 90, cuando su creciente uso en todo el mundo provocó la necesidad de definir criterios de evaluación claros para determinar el riesgo de amenaza, en lugar del principio vigente hasta ese momento basado en opiniones subjetivas.

"Tuvimos que decidir que queríamos medir", explica Hilton-Taylor a DW, agregando que lo más fácil era utilizar la información disponible sobre la amenaza o el estado poblacional de una especie para definir la probabilidad de su extinción. "Entonces se nos ocurrieron una serie de criterios con umbrales cuantitativos que se tenían que cumplir para clasificar una especie en diferentes categorías de riesgo", aclara.

Considerando esos criterios, que incluyen datos como el tamaño y la fragmentación de las poblaciones, el alcance y ritmo de descenso, la UICN determina si una especie se debe clasificar como casi amenazada, vulnerable, en peligro crítico de extinción, extinta en estado silvestre o extinta (de menor a mayor riesgo).

Hilton-Taylor compara el papel de la lista con el de una enfermera de urgencias, que evalúa si un paciente necesita ver a un médico de inmediato. "Evaluamos cómo de mal está la situación y presentamos con ello pruebas y sugerencias sobre lo que se puede hacer".

¿Un concepto erróneo?

Brendan Godley, Director del Centro de Ecología y Conservación de la Universidad de Exeter, sin embargo, critica que la información presentada en la lista no siempre retrata las cosas tal y como son en realidad.

"Los criterios utilizados son objetivos, pero se pueden aplicar de forma subjetiva para ofrecer la respuesta que quieren oír algunas personas" afirma. Por ejemplo, si la población de una especie estuviera disminuyendo velozmente en algunos países, pero aumentando en la mayoría de sus áreas de distribución, la posible reducción de categoría de "en peligro crítico" a "en peligro" podría afectar a las posibilidades obtener recursos financieros.

Cita las tortugas marinas como un buen ejemplo, una especie que ha sido clasificada en la Lista Roja de una manera que pinta un cuadro más dramático del real. Godley explica que si hay 20 poblaciones de tortugas marinas, de las cuales 19 están prosperando y una está en serio declive, no significa que toda la especie esté en riesgo. Por lo tanto, hace hincapié en la necesidad de ser honestos acerca de dónde están los problemas para que los esfuerzos de conservación vayan dirigidos en la dirección correcta.

"No podemos estar siempre invocando el principio de precaución, mientras sigamos obteniendo resultados absurdos, porque entonces estamos ofreciendo munición a los negacionistas para debilitar los argumentos a favor de la conservación", critica Godley.

Un libro abierto

Hilton-Taylor, por el contrario, insiste en que el proceso de elaboración de la Lista Roja es transparente y abierto. Y si alguien tiene pruebas que sugieran que el estado oficial de una especie es inexacto, se le invita a presentar esos datos a los evaluadores originales, compararlos, y dado el caso, llegar a una nueva conclusión conjunta.

Y esa es precisamente una de las fortalezas de esta obra magna de la conservación: que está en constante revisión y puede actualizarse para reflejar nuestro cambiante mundo con relativa facilidad.
De las aproximadamente 80.000 especies que ya figuran en el listado, muchas ya han sido reevaluadas hasta seis veces. Solo este año, por ejemplo, la organización BirdLife, socia de la Lista Roja, está evaluando de nuevo el estado de la población total de aves del mundo. Asimismo, hasta 2.000 especies de flora y fauna serán nuevamente documentadas.

"Reconocemos que la lista puede sobreestimar o subestimar los riesgos de extinción, pero realizamos evaluaciones reiteradas, que nos permiten de nuevo establecer el equilibrio", explica Hilton-Taylor.

Unidos en la misma dirección

Hilton-Taylor hace hincapié en que es un proyecto "a largo plazo", quizá incluso indefinido. Y aunque puede que no sea perfecta, como casi todo en la vida, es una herramienta muy valiosa para luchar por que nuestro planeta siga siendo un lugar donde la biodiversidad no solo tenga una oportunidad de sobrevivir, sino de prosperar.

Hasta la fecha, la lista ha recuperado numerosas especies del borde de la extinción, como por ejemplo el pájaro carpintero de cresta roja, el zorro isleño y la iguana azul. A su vez, se ha despertado un interés por la conservación de especies, que de otro modo podrían haber desaparecido de la faz de la tierra siendo casi desconocidas.

Y eso es alentador para el hombre que dirige la sección de la Lista Roja. "Demuestra el increíble reto que tenemos ahí afuera. Pero hay grandes historias de éxito como consecuencia del trabajo conjunto de la sociedad. La cooperación entre comunidades y autoridades locales, así como gobiernos y sociedad civil, puede cambiar las cosas de forma muy rápida si empujamos todos unidos en la misma dirección".

Fuente: Deustche Welle