Los museos ante el dilema Pokémon Go

El Blanes prohibió la aplicación en su edificio, mientras que otras instituciones la permiten libremente
Desde hace una semana, la puerta del Museo Blanes advierte a quienes desean ingresar que dentro del edificio está prohibido el uso de la aplicación Pokémon Go. El cartel aclara, a modo de broma, que "Figari precisa calma para llegar al nivel 40", refiriendo a uno de los pintores uruguayos cuya obra se puede ver dentro del Museo.

"La decisión la tomó la dirección por una cuestión de seguridad de las obras", explicaron desde el Museo Blanes. El riesgo de que un visitante distraido con el juego de realidad aumentada golpee accidentalmente uno de los cuadros expuestos fue la principal preocupación de los encargados de imponer la prohibición en el edificio.

La aclaración que se realiza desde el Blanes es que "la prohibición solo se aplica dentro del edificio", y no en el extenso Parque que rodea la casa quinta de Raffo, donde se establece la institución.
El parque, y el vecino Jardín Japonés, cuentan con varias "pokeparadas" en su terreno. Estos sitios son lugares que el juego marca en base a puntos destacados de Google Maps y de Ingress (un juego anterior de la empresa Niantic, responsable de Pokemon Go), y que permiten a los jugadores que están cerca de ellos recibir objetos necesarios para continuar su búsqueda y captura de las criaturas virtuales.

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El Museo, por su parte, es un Gimnasio, un sitio en el que los jugadores pueden competir entre sí.
La decisión de la dirección del Museo Blanes de prohibir el uso de la aplicación dentro de sus instalaciones por ahora no ha tenido réplica en otras de estas instituciones, aunque no se puede negar que el fenómeno aún es reciente y la postura de los museos puede cambiar en las próximas semanas.

El Museo de Arte Precolombino e Indígena (MAPI), por ejemplo, no prohibe la utilización de Pokémon Go dentro de su edificio."No podemos prohibirle el acceso a los que vienen a usar la aplicación en el museo, pero quienes deseen entrar solamente a capturar a los monstruos que aparecen dentro de sus instalaciones deberán pagar la entrada habitual de $40 que abonan los visitantes" explicaron desde la recepción del museo.

En el MAPI –otro Gimnasio Pokémon– aseguran que hay personas que van específicamente a jugar al lugar, y por momentos el museo se llena aún más de lo habitual con estos visitantes extra.

En el caso del Museo de Historia del Arte, ubicado en el Palacio Municipal, no hay una regulación específica, y quienes van al museo pueden usar la aplicación libremente. Hasta el momento no han representado una molestia, y se aseguró que si hay personas que han ido especialmente a jugar, al menos lo han disimulado bien, o ya de paso vieron las exhibiciones del museo.

El Museo es una "pokeparada", mientras que el entorno de la Intendencia de Montevideo está cargado de locaciones destacadas.

En las antípodas del Blanes está el Cabildo de Montevideo, otro de los museos de la capital y curiosamente, uno de los pocos que no es ni una pokeparada ni un gimnasio. La directora del Cabilo, Rosana Carrete, afirmó que le parece "perfecto" el uso de la aplicación dentro del edificio.

"Estoy a favor del uso de las nuevas tencologías, así que no me parece necesario limitarlo. Además, si hay algún distraído que se está yendo hacia un cuadro o una obra, los guardias de seguridad van a estar atentos y advertirle que va en el sentido equivocado", concluyó Carrete.

Las posturas son diversas, y no hay un criterio único, aunque lo mismo sucede en otras partes del mundo. Los museos se debaten entre el uso como herramienta de convocatoria a un público más joven, como el MoMa de Nueva York, mientras que otros lo han prohibido al estilo del Blanes.

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