Los "juegos lentos" ganan terreno

Cada vez más se utilizan los videojuegos no competitivos y que no requieren atención constante como forma de entretenimiento en momentos de ocio laboral o durante viajes en transporte público
En todo el mundo, millones de usuarios de smartphones están preparándose para la guerra. Pokémon Go ha hecho a los jugadores escaparse de sus casas para buscar animales de caricatura, lanzarles bolas virtuales y luego preparar a sus personajes capturados para formar un ejército digital.
Si avanzan lo suficiente en el juego, los jugadores son invitados a unirse a un equipo Pokémon y protagonizar enfrentamientos en gimnasios designados _ básicamente, fuertes virtuales _ donde los competidores listos para la batalla acuden a sostener sus teléfonos con fuerza, mirar sin pestañear la pantalla y golpetear furiosamente contra el Pokémon de otro en un esfuerzo por apoderarse del control del territorio.

O no. Los usuarios también pueden buscar ociosamente un Pokémon mientras siguen adelante con sus días, deteniéndose ocasionalmente para buscar con la aplicación personajes cercanos y hacer capturas de pantalla instantáneas mientras se desplazan a su trabajo o durante sus paseos nocturnos. Si uno se sumerge en este nivel de juego menor, Pokémon Go se siente menos como una competencia y más como un encantador interludio.

En esta forma, Pokémon Go se ha convertido en la rara aplicación que une a los dos extremos del universo de los juegos móviles. Uno es el terreno compulsivo y obsesionado por las clasificaciones de Candy Crush y Clash of Clans. El otro, es el antídoto; el mundo sereno y libre de clasificaciones de los llamados juegos lentos.

Los juegos lentos son menos ubicuos y directamente seductores que los juegos móviles tradicionales. A menudo parecen carecer de sentido en general. Más bien, invitan a los jugadores a involucrarse en placeres virtuales más sencillos; dar un paseo, regar plantas, alimentar a gatos callejeros.

En el juego Mountain, el usuario interpreta a Dios, diseña un mundo, luego ve impotentemente como "el tiempo avanza", "las cosas crecen y las cosas mueren" y "la naturaleza se expresa sola". Descargue Viridi para iniciar un suculento jardín en su bolsillo. Luego solo entre después de algunos días para recolectar nuevos brotes, regar plantas sedientas y verlas crecer.

Y con la sensación móvil japonesa Neko Astume: Kitty Collector, puede llenar un pequeño patio de juguetes y alimento para mascotas para atraer a gatos callejeros. Es como instalar una ventana en una cafetería gatuna en su teléfono.

En estos juegos, lo que está en juego se reduce a niveles casi imperceptibles, eliminando el peso de la responsabilidad involucrada en el cuidado real. Barmark, una aplicación móvil que invita a los usuarios a interpretar al encargado de su propio ecosistema virtual, promete "nada de objetivos, nada de puntos y nada de muertes".

Aunque las aplicaciones para teléfonos más deslumbrantes y exitosas están diseñadas para presionar nuestros botones competitivos y encender nuestros centro del placer con rápidas recompensas, los juegos lentos buscan acceso a una parte diferente de nuestros cerebros. Tranquilizan en lugar de estimular. El autor y diseñador de juegos Ian Bogost se ha referido a este género como el Zen de los videojuegos, el equivalente móvil a pasar un diminuto rastrillo por un jardín japonés de escritorio.
David O'Reilly, el cineasta y artista digital que diseñó Mountain, llama a estos juegos "relajadores". ThatGameCompany, el estudio detrás de los juegos lentos como Cloud y Journey, busca crear "un cambio positivo en la sique humana".

Aunque los juegos lentos de escritorio o consola han existido durante años, hay algo particularmente fascinante en un juego lento en un dispositivo móvil.

En los primeros días de la tienda de aplicaciones del iPhone, Koi Pond se convirtió en un sorpresivo éxito móvil en el momento de su lanzamiento en 2008. La aplicación ofrece un plácido escenario con solo un toque de interactividad: invita a mirar fijamente un estanque de agua transparente, dar un golpecito en la superficie y ver a un banco de peces koi dispersarse y luego regresar lentamente a repoblar la pantalla.

Pero, en otra forma, los juegos lentos son menos un rechazo a la cultura del internet de alto octanaje que una capitulación ante ella. Al liberar a los jugadores de las cargas de la concentración extrema y el control físico, los juegos lentos nos permiten encajar un juego móvil en cualquier momento libre, para realizar sin sentir tareas múltiples entre revisar el Facebook, enviar mensajes de texto y jugar el juego.

Estos juegos lentos, como me dijo el profesor del Davidson College e investigador de videojuegos Mark Sample, "encajan en los intersticios de nuestras vidas". El ascenso de los juegos lentos en los dispositivos móviles nos ha permitido "jugar juegos sobre la espera mientras estamos esperando", dijo, y añadió, "es un poco perverso: los juegos lentos estilizan la experiencia de esperar".

Fuente: Amanda Hess - The Washington Post