Los fracasos marcianos

Más del 60% de las misiones a Marte han fracasado. La sonda Curiosity de la NASA busca romper con esta mala racha


Más del 60% de las misiones a Marte han fracasado desde que esa faceta de la aventura espacial comenzó con los primeros esfuerzos de la Unión Soviética en la década de 1960.

A medida que la actual misión de la NASA al planeta rojo se acerca a su objetivo, el director del Programa de Exploración Marciana de la agencia espacial estadounidense, Doug McCuistion, admitió que muchas cosas podrían salir mal antes de su prevista llegada a la superficie marciana el 6 de agosto.

Lo que más le preocupa es si el escudo térmico de la sonda espacial se desprenderá como está previsto cuando el Laboratorio Espacial Marciano, la sonda Curiosity, se deposite en Marte.

"Si se ven los antecedentes, menos del 50% de las misiones terrestres a Marte han tenido éxito", dijo McCuistion, ex piloto de combate estadounidense, en la Exposición Aérea de Farnborough, al sur de Londres.

Objetivos curiosos


En los siete minutos antes de que se pose sobre Marte, la sonda tiene que cumplir varios objetivos.

Primero debe desprenderse de la cubierta térmica y evitar chocar con ella, y después tiene que frenar su descenso con la ayuda de un enorme paracaídas, así como cohetes. En los segundos finales, el módulo superior de la nave actúa como una grúa espacial, haciendo descender la sonda a la superficie mediante una amarra.

Pese a las complicaciones, McCuistion es optimista de que la misión de US$ 2.500 millones tenga éxito y elogia la cooperación internacional sin precedente entre la NASA y compañías como la alemana Siemens AG.

Después de todo la NASA, la mayor agencia espacial en el mundo, coronó con éxito las misiones de los exploradores marcianos a mediados de la década pasada.

En busca de vida


Curiosity pasará ocho meses desplazándose sobre Marte, seguidos de otros 23 meses analizando decenas de muestras de rocas o del suelo.

Las misiones marcianas comparten un mismo objetivo: determinar si el planeta más cercano a la Tierra es capaz de sustentar la vida.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, estableció la década del 2030 para una misión tripulada a Marte, aunque con las actuales restricciones presupuestarias, la NASA enfrenta una tarea ardua para defender su presupuesto anual de US$ 18 mil millones.

 


Una maldición que se extiende al cine


 

Marte no solo es sinónimo de fracaso en la exploración espacial. También lo es en el cine.

A principios de este año, la superproducción de Disney John Carter se unió a una larga lista de fracasos cinematográficos vinculados Marte. A pesar de su heroísmo y efectos especiales, John Carter se convirtió en un desastre en la taquilla. La película dirigida por Andrew Stanton (Buscando a Nemo) costó US$ 250 millones, pero solo logró recaudar US$ 180 millones en cines.

Este fracaso llegó un año después de otro de la factoría Disney con un guion vinculado al planeta rojo: Marte necesita mamás. La animación realizada con actores reales y sensores de captura de movimiento, producida por Robert Zemeckis (Volver al futuro), se rodó con un presupuesto de US$ 150 millones, pero solo recaudó US$ 39 millones.

La temática marciana había sido una decepción para Disney anteriormente con títulos como Misión a Marte (2000) o Mi marciano favorito (1999), que rindieron por debajo de las expectativas. Pero este planeta no solo es mufa para el hogar de Mickey Mouse.

Marte le jugó también una mala pasada a Warner en 2000 con Planeta rojo, un thriller de astronautas protagonizado por Val Kilmer que recuperó en taquilla solo US$ 33 de los US$ 80 millones de su presupuesto. El terror de John Carpenter (El pueblo de los malditos) en Fantasmas de Marte (2001) asustó a los espectadores a tal punto que pocos acudieron a ver la película que obtuvo US$ 14 millones, la mitad de su costo de producción.

Otro fracaso marciano fue Doom: La puerta del infierno (2005), la adaptación de Andrzej Bartkowiak (El abogado del diablo) de un videojuego homónimo sobre unos marines enviados a Marte a investigar unos extraños eventos.

Sin embargo, en toda regla siempre hay una excepción y esa es Mars attacks! (1996). La comedia de ciencia ficción de Tim Burton, comenzó mal en los cines estadounidenses, pero con el tiempo se convirtió en una película de culto por su destacado elenco, morboso sentido del humor, estética de la década de 1990 y, principalmente, el método de asesinato de los marcianos: la canción Indian love call por Slim Whitman.

 




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