Los fabricantes de coches abren 'taller' en Silicon Valley

Las grandes compañías automovilísticas están trasladando sus centros de I+D a California para evitar retrasarse frente a Google o Apple

El coche del futuro será eléctrico, autónomo y conectado. Sobre esto no parece haber discusión entre los expertos. Pero el impacto de estas dos disrupciones no es igual para la industria. La movilidad eléctrica o híbrida es sólo otro paso más en las motorizaciones, pero el coche autopilotado es una revolución drástica que está amenazando el papel de los grandes fabricantes del motor en su propia industria.

La primera amenaza reside en el cambio del concepto de propiedad del automóvil, de forma que muchos usuarios dejarán de tener un coche y pasarán a contratar un servicio de movilidad puntual o permanente -igual que los usuarios de Spotify han dejado de comprar DVD-. Así, los fabricantes tendrán que convertirse, también -ya lo están haciendo- en gestores de flotas de coches autónomos. Car2Go, de Daimler, es sólo un ejemplo de este proceso. Es decir, los fabricantes pueden acabar enfrentándose al reto de pasar de vender coches a vender kilómetros conducidos, es decir, en convertirse en el término de moda en la industria: "proveedores de movilidad".

La segunda amenaza procede de las tecnologías, que para construir un coche autopilotado y conectado permanentemente están más cerca del ámbito de dominio de las grandes compañías tecnológicas de Silicon Valley y su área de influencia que de la industria automovilística, ya sea de Detroit (GM, Ford y Fiat-Chryler), como de la europea y asiática.

El valor añadido

El peligro para los gigantes automovilísticos mundiales, es convertirse en meros fabricantes del hardware, mientras que los sistemas, el software y los servicios digitales (entretenimiento, comunicación, seguridad, emergencias, etc), en definitiva, la mayor proporción del valor añadido del automóvil caigan del lado de grupos como Google, Apple o Uber.

El peligro para los gigantes automovilísticos es convertirse en meros fabricantes del hardware

Si el coche va a acabar siendo algo parecido a un smartphone muy complejo con motor y ruedas, el ejemplo de la industria del teléfono móvil, donde los dueños de las plataformas (Apple y Google) y de los servicios (Facebook, Amazon y iTunes) son los únicos que ganan dinero, mientras que los fabricantes del hardware malviven -con pocas excepciones como la propia Apple o Samsung-, es un aviso a navegantes, del panorama al que se puede enfrentar la industria del motor si no son autónomos tecnológicamente.

Para evitarlo, los fabricantes automovilísticos están creando, de forma creciente, centros de I+D en Silicon Valley, en una nueva versión de la Conquista del Oeste, en la que, en vez de pioneros, las marcas automovilísticas están contratando investigadores y tecnólogos especializados en cámaras, radares, visión e inteligencia artificial, conectividad en tiempo real y el resto de las tecnologías indispensables para el coche autónomo. Al mismo tiempo, los fabricantes de coches están comprando o tomando participaciones en start up o relacionadas con estos campos.

"El movimiento hacia California, es innegable" señalaba recientemente Eric Noble, presidente de la consultora CarLab, en Orange County (California). "El desarrollo tecnológico de vehículos autónomos se mantendrá en el norte de California porque es allí donde se encuentra el talento y el conocimiento".

Adquisiciones

Es el caso de Ford, que ha invertido en Velodyne Lidar, que desarrolla los radares de láser que serán los ojos de los coches y en Civil Maps, otro grupo de California que hace cartografía tridimensional. Pero también ha adquirido la israelí Saips, un grupo de inteligencia artificial y tiene una alianza con Nirenberg Neuroscience, una plataforma de visión artificial inteligente.

El otro gigante, General Motors, ha comprado un 9% de Lyft, un competidor de Uber por 470 millones de euros, y más de 950 millones de euros en adquirir Cruise Automation, que diseña pilotos automáticos.

Los fabricantes de coches también están comprando 'start up' tecnológicas para recuperar el retraso

Uno de los casos más significativos de esta tendencia fue la compra, en agosto de 2015, de Here, el servicio de navegación de Nokia por parte de Daimler, BMW y Volkswagen por 2.800 millones. La gran industria alemana, muy preocupada por el dominio digital de EEUU, unía fuerzas para construir sobre los mapas y los servicios de Here los nuevos sistemas de navegación sin necesidad de depender del estándar del mercado, los mapas de Google.

Pero todo esto no significa que no se mantengan alianzas con el enemigo. Así, la Google Open Automotive Alliance es una iniciativa para avanzar en el coche conectado y, cuenta con la presencia de decenas de marcas de automóviles y de la industria auxiliar de componentes, para que trabajen sobre el sistema operativo Android para el desarrollo de apps y servicios compatibles.

Fiat-Chrysler tiene un acuerdo con Google por la que la tecnológica va a hacer pruebas con 100 Chrysler Pacífica para desarrollar el coche autónomo. Igualmente, Volvo y Uber han creado una sociedad conjunta por 300 millones para el desarrollo del coche autónomo sobre las plataformas de Volvo. Y Mobileye, que hace sistemas avanzados de asistencia a la conducción basados en cámaras, tiene acuerdos tecnológicos con Volkswagen, Volvo y BMW.

En sentido contrario

Pero, al mismo tiempo, las compañías tecnológicas están redoblando esfuerzos sobre el coche conectado. Qualcomm, el rey de los chips de los smartphones, quiere asegurar su dominio también en los smarcars y el pasado octubre invirtió más de 44.000 millones de euros en NXP, uno de los líderes en los chips para coches.

Hace dos semanas, Samsung anunciaba la compra, por 7.500 millones de euros, de Harman, uno de los líderes en equipos de entretenimiento conectado para el sector de automoción. Además Samsung invirtió en julio 410 millones de euros en BYD, una empresa china que fabrica coches eléctricos.

Y Uber ha adquirido Otto, una start-up con 90 ingenieros que trabaja en sistemas de conducción autónoma.


Fuente: Expansión

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