Los corderos del futuro son uruguayos

Investigadores locales crearon ejemplares que producen mejor lana y carne de lo que darían naturalmente
Los primeros corderos uruguayos "de probeta" nacieron en 2011. Dos años después les siguieron los "verde fluo", unos ejemplares transgénicos que brillaban en la oscuridad, cuya fama sobrepasó fronteras. Y este año, los investigadores vinculados a su desarrollo lograron un avance de mayor impacto: dieron vida a los primeros corderos del mundo en poseer lana y carne de una calidad superior a la que podrían producir naturalmente.

Científicos del Instituto de Reproducción Animal Uruguay (IRAUy), del Instituto Pasteur de Montevideo y del francés Inserm UMR 1064 lograron el nacimiento de los primeros corderos generados por una nueva tecnología de edición génica que permite diseñar animales "a la carta".

La edición génica no es transgénesis. Un animal transgénico es aquel al que se le ha incorporado un gen de otra especie. Es el caso de los corderos fluorescentes que recibieron uno de la medusa Aequorea victoria para adquirir su tono luminiscente. Pero los corderos nacidos este año siguen siendo "ovejas normales", explicó Martina Crispo, responsable de la Unidad de Animales Transgénicos y de Experimentación del Instituto Pasteur de Montevideo. "Solamente tuvieron una disrupción de un gen", apuntó. La diferencia es que se les "silenció" uno del propio animal con la intención de que no cumpla su función natural.

Esta intervención, conocida como Crispr, se realiza en el momento en el que un embrión solo está compuesto por una célula. El cambio se integra al genoma (sigue presente pero no se expresa) y el desarrollo sigue su curso. Más tarde, el cambio se transmitirá a las siguientes generaciones.

El gen elegido es aquel que produce una proteína conocida como miostatina que normalmente frena el desarrollo muscular. Está presente en todas las especies, incluso en el ser humano. Al no funcionar, el músculo crece hasta 30% más.

Lo novedoso es que los científicos intervinieron en ovejas Merino superfino (de aproximadamente 17 micras), una raza que produce la mejor calidad de lana del mundo, pero tiene una muy baja producción de carne. De 22 corderos nacidos por fertilización in vitro, 10 nacieron con el gen modificado, una cantidad considerada como un "buen resultado" por los investigadores.

"Desde que se domesticó la oveja hace unos 10 mil años, esto no se había logrado"

A los 60 días, estos pesaban 25% más que sus hermanos. A simple vista se aprecia mayor desarrollo muscular en la parte posterior y en el lomo. El resultado es una oveja Merino con una producción de carne similar a la raza Texel, reconocida por su buena carne.

"Desde que se domesticó la oveja hace unos 10 mil años, esto no se había logrado", expresó Alejo Menchaca, veterinario fundador del IRAUy, respecto a las técnicas de selección natural y cruzamiento entre especies. "Ahora se puede hacer en el laboratorio en una sola generación. La tecnología es muy potente", agregó.

El logro fue publicado en la revista científica internacional PLOS ONE y ha despertado el interés de capitales privados para llevar esta tecnología al campo comercial. Es que es algo nunca antes logrado mediante estrategias convencionales.

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El uso de la técnica Crispr está causando una gran conmoción en la investigación biomédica. A diferencia de otros métodos, este es barato, rápido y fácil de usar. Fue utilizada por primera vez en ratones en 2013 y aún no se ha aplicado en vacas. Su utilización en humanos no está permitida.

La posibilidad de diseñar animales "a la carta" (para que resistan enfermedades o produzcan más carne, más leche o más lana) es una opción que adquiere cada vez más fuerza para asegurar la producción de alimentos en contextos desfavorables y de superpoblación. Menchaca no dudó: "Estos serán los animales del futuro".


Las ovejas uruguayas famosas


"Las ovejas fluo siguen su vida de celebridades", dijo Alejo Menchaca, fundador del Instituto de Reproducción Animal Uruguay. Este año dieron a luz a sus primeros hijos que, al igual que sus madres, también brillan en la oscuridad. "Mientras los científicos trabajan con sus células en Europa, las ovejas disfrutan criando sus corderos y pastando en Uruguay", agregó.

El trabajo se lo dejan para un equipo en Francia que usa las células madre del tejido adiposo de estas ovejas para inyectarlas en articulaciones lesionadas en humanos con el objetivo de reparar el tejido dañado. Como todas las células son verdes, los investigadores pueden monitorearlas dentro del organismo.

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