Los corazones más extraños

En el reino animal se pueden encontrar diferentes formas de funcionamiento de este órgano. Estos son algunas de las más curiosas
El corazón humano late entre 60 y 100 veces por minuto, el de una marmota que hiberna lo hace solo cinco veces y el de un colibrí puede llegar hasta los 1.260 latidos. El peso de este órgano también varía en la naturaleza: en los humanos llega a pesar alrededor de 300 gramos, pero en el largo cuerpo de una jirafa puede llegar a los 12 kilogramos. Con estas y algunas otras curiosidades de uno de los órganos más importantes del cuerpo, el sitio LiveScience expone seis casos de corazones extraños en el reino animal.

Ranas con tres cámaras


Mientras que los humanos, al igual que el resto de los mamíferos, tienen un corazón de cuatro cámaras, el de las las ranas tiene tres. En el caso de los humanos, el corazón divide la sangre oxigenada de la que no tiene oxígeno. Pero el de estos anfibios tiene tres con una especie de surcos que se encargan de hacer la separación.

Grande como corazón de ballena


Las ballenas tienen un corazón enorme. Si su lengua pesa casi tanto como un auto, su corazón también tiene grandes proporciones. Pueden llegar a pesar más de 500 kilos, como un auto pequeño, y es responsable de irrigar por el cuerpo la sangre, cuyo peso es equivalente a dos ómnibus.

Se trata del corazón más grande en el reino animal. "Las paredes de su aorta son tan gruesas como el largo de un  iPhone 6 Plus", dijo a LiveScience la representante de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) Nikki Vollmer.

Cefalópodos de sangre azul


Los cefalópodos, una clase de invertebrados marinos entre los que están los pulpos y calamares, tienen tres corazones que irrigan sangre azul, color que obtiene por la cantidad de cobre.

Dos de los corazones se encargan de oxigenar la sangre y  el tercero, ubicado en el centro del cuerpo del animal, lo bombea desde las branquias hacia el resto del organismo.

Cucaracha con 13 cámaras


Las cucarachas no tienen un sistema circulatorio, explica Don Moore, un científico del Zoológico Smithsonian. El corazón no bombea sangre a través de venas hacia el resto del cuerpo sino que traslada nutrientes en una sustancia llamada hemolinfa, el líquido circulatorio de los artrópodos.

El corazón de las cucarachas late al mismo ritmo que el de los humanos, explico Moore, aunque agregó que no se contrae por sí solo: los músculos en la cavidad lo hacen por él. El corazón de una cucaracha tiene 13 cámaras.

Corazones de mentira


En vez de un corazón, el gusano de tierra tiene cinco, pero falsos, ya que solamente ayudan a irrigar la sangre por su cuerpo. La sangre de estos animales es roja, al igual que la de los humanos, pero tienen un sistema respiratorio abierto, por lo que "la hemoglobina –la proteína que lleva el oxígeno –flota con el resto de los fluídos", indicó Moore.

Corazón que se regenera


El pez cebra es capaz de reponerse de un corazón roto en poco tiempo. En tan solo dos meses, pueden recuperar el 20% de la masa muscular dañada, según un estudio publicado en la revista Science.

El modelo del corazón de estos peces hace que sean ideales para estudiar el modelo de regeneración en el corazón, indicó Moore.

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