Los caminos de hielo se están derritiendo demasiado pronto

En las latitudes norteñas de Canadá, el invierno cada vez es más corto
En las latitudes norteñas de Canadá, el helado invierno significa libertad. Es cuando los lagos y los ríos se congelan convirtiéndose en un pavimento de hielo azul marmoleado. Durante unos cuantos meses, los camiones pueden transportar combustible o madera o diamantes o un cuerpo de alce a las remotas comunidades y minas de la región que están separadas por el agua y la naturaleza, a las que es posible acceder la mayor parte del año solo en barcaza o por aire.

Pero los caminos de hielo de Canadá ⎯ más de 5,300 kilómetros de ellos ⎯ han estado congelándose tardíamente y derritiéndose antes, reduciendo de manera drástica la preciosa ventana de tiempo de que dependen los residentes aislados para reabastecerse de suministros vitales para todo un año, o para simplemente realizar un paseo terrestre.

Incluso en lo más profundo del invierno, tormentas cada vez más frecuentes y el derretimiento han hecho que los caminos sean más peligrosos y en ocasiones demasiado débiles para ser usados de manera segura, provocando que las autoridades los cierren por días a la vez.

"Está llevando más tiempo que todo se congele, y el hielo no es tan grueso", dijo Wally Schumann, ministro de infraestructura de los Territorios del Noroeste. "Los caminos de hielo son la línea vital de nuestras comunidades, y ahora están en riesgo".

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Las autoridades canadienses dicen que el cambio climático está causando una variedad de problemas, desde un mayor derretimiento del hielo marino hasta el deshielo del permafrost en los Territorios del Noroeste, que se están calentando entre cuatro y cinco veces más rápidamente que el promedio mundial.

Schumann dijo que también se debía culpar al cambio climático por los problemas con los caminos de hielo, que son construidos de nuevo cada año por cuadrillas resistentes que usan quitanieves de trabajo pesado, radares y rociadores de agua para añadir capas de hielo parejas que pueda soportar incluso el peso de un tráiler lleno de equipo de minería.

Se supone que los caminos duran de enero a abril, pero gran parte de la red de este año ya está inutilizable. El Camino de Hielo Dettah que cruza la bahía de Yellowknife cerró el 7 de abril, unas dos semanas antes del promedio.

A medida que los caminos de hielo se han vuelto cada vez menos confiables, ha aumentado la presión para que Canadá se prepare para un futuro sin ellos, construyendo caminos terrestres utilizables todo el tiempo; una tarea costosa y que requiere mucho tiempo, estimada en 370,000 dólares canadienses, o alrededor de 280,000 dólares, por kilómetro, sin incluir el mantenimiento.

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"Muchas personas dicen que se nos está acabando el tiempo, tenemos que hacer frente a esto ahora", dijo Schumann.

Para las personas en el extremo norte que cada invierno esperan ansiosamente que los caminos de hielo lleguen a sus comunidades abandonadas, la crisis se está volviendo una cuestión de vida y muerte.

"Estos caminos son la única forma en que nuestra gente puede sobrevivir", dijo Alvin Fiddler, gran jefe de la Nación Nishnawbe Aski, que representa a 49 comunidades indígenas en el norte de Ontario, incluidas 32 que están aisladas de la red de autopistas y la red eléctrica de Canadá y dependen del sistema de caminos invernales para reabastecerse de combustible, alimentos y materiales de construcción.

Algunas de esas comunidades casi se quedaron sin combustible diesel porque un camino de hielo abrió varias semanas tarde, dijo Fiddler. Cada comunidad necesita unos 999,000 litros de combustible para mantener encendidas las luces todo el año, suficientes para llenar 40 camiones cisterna. Llevarlos por aire costaría unos 520,000 dólares adicionales, una cantidad prohibitiva para una aldea pequeña.

En las enormes extensiones de bosques boreales y tundra de los Territorios del Noroeste, los gobiernos federal y territorial están gastando unos 225 millones de dólares para construir una autopista de 150 kilómetros funcional todo el tiempo hasta una pequeña aldea inuit en las costas del océano Ártico, la cual reemplazará a un camino de hielo. Debe inaugurarse en noviembre, y hay varios proyectos similares en etapas de planeación.

Pero eso deja a 10 de las comunidades remotas del territorio dependiendo de los caminos invernales y los puentes de hielo que cruzan lagos, ríos y el permafrost, un suelo delicado que ha estado congelado durante miles de años. Mantener sólidos esos caminos requiere mantenimiento constante por parte de cuadrillas con la fortaleza para soportar horas de trabajo duro a merced de los elementos árticos.

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En una visita reciente al territorio, la temperatura era de menos 28 grados centígrados y siguió descendiendo mientras nuestro camión se desplazaba suavemente por el lago Marian, 34 kilómetros de agua congelada cubierta de hielo. El tramo es parte del Camino Invernal Tlicho de 460 kilómetros, que vincula a comunidades remotas con Yellowknife, la capital territorial.

Michael Conway, quien supervisa a las cuadrillas de los caminos de hielo en la región de North Slave, apagó el motor del camión, salió y cepilló al lado algo de nieve para revelar casi un metro de hielo resplandeciente debajo. En el silencio casi extraterrestre del invierno ártico, se pudo escuchar un profundo estallido abajo, como si se reventara un globo distante. Unos segundos después se escuchó un sonido de resquebrajamiento como si se estuviera estrujando una envoltura de dulce.

"El hielo es un ente viviente", dijo Conway. "Respira".

Hace una generación, dijo, el lago se congelaba naturalmente al grosor suficiente para que las cuadrillas condujeran un quitanieves por él sin preocupación. Pero, en los últimos años, los otoños más cálidos y la nieve más profunda, que actúa como aislante, han significado un hielo lacustre natural mucho más delgado, lo que hace que la construcción del camino sea un trabajo cauteloso y retrasa las aperturas al tráfico.

Para asegurarse de que los caminos sean seguros, las cuadrillas de caminos ahora usan un radar que penetra el suelo para verificar el grosor exacto del hielo. Cuando es demasiado delgado, perforan un hoyo para meter una manguera y luego rocían torrentes de agua del lago sobre la superficie para que se congele y forme capas de hielo adicionales.

Conway dijo que incluso esas precauciones no siempre eran suficientes.

"Un tipo estacionó su vehículo en el hielo durante la noche", dijo, "y cuando regresó en la mañana, su camión había desaparecido".

Unos 50 kilómetros adelante, en lo profundo del bosque, perdices nivales blancas observaban mientras una cuadrilla construía el camino de invierno sobre el permafrost esponjoso para abrir una vía hacia Whati, una comunidad indígena de 500 habitantes.

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Clint Westergard, de 59 años de edad, era uno de los hombres más afortunados, cómodo en la cabina con calefacción de un vehículo quitanieves equipado con orugas para usar en clima bajo cero. Ha estado construyendo caminos invernales durante 30 años, trabajo que los aleja a él y su cuadrilla de casa y los lleva a la helada naturaleza durante semanas, en las cuales duermen en campamentos para trabajadores entre un turno y otro.

"Algunas personas no pueden manejar el aislamiento", dijo por encima del rugido de la máquina.

No tendrán que trabajar en el camino hacia Whati mucho tiempo más. Las aperturas tardías y los cierres frecuentes (el camino quedó clausurado para la temporada el 8 de abril) han provocado que el territorio planee una carretera de grava de dos carriles y 93 kilómetros para reemplazarlo, a un costo de unos 113 millones de dólares.

Incluso los caminos permanentes no son inmunes al clima cambiante. En la principal autopista de la región de regreso a Yellowknife, vallas de contención completas se habían hundido en el balasto, y un listón de asfalto que antes era totalmente plano ahora sube y desciende debido al derretimiento del permafrost.

Mientras llega a su fin un invierno horroroso, los camioneros de los caminos de hielo se preguntan cuántos años más podrán permanecer por encima del agua.

"Esta ha sido una de las temporadas más difíciles y desafiantes que hemos enfrentado jamás", dijo Mark Kohaykewych, presidente de Polar Industries, cuya flota de 42 camiones transporta carga a través del norte de Manitoba, Ontario y Alberta. Alrededor de tres cuartas partes de esos viajes son sobre caminos invernales, dijo.

Kohaykewych ha estado en la industria del transporte en caminos de hielo durante ocho años, pero solo en los últimos dos ha tenido que desviar cargas a aeropuertos debido al clima poco característico de la estación invernal. Tormentas de lluvia anormales volvieron inutilizables varios caminos de hielo por un tiempo en febrero, dijo, y pasó el primer fin de semana de abril rescatando la plataforma de un camionero varado que había roto el hielo sobre un lago.

Pero, al menos, los camioneros pueden alejarse.

"Las comunidades son las que realmente sufren", dijo. "Sin los caminos de hielo, ¿cómo arreglarán sus casas o construirán escuelas? No se puede transportar por aire un bulldozer".



Fuente: Dan Levin / New York Times News Service