Los beneficios de la educación continua

Para una activación cerebral efectiva, hay que hacer algo más que jugar a juegos sencillos
Cuando un curso de "activación cerebral" fue anunciado en su comunidad de retiro, Connie Cole se mostró ansiosa por inscribirse. Después de unirse, aprendió cómo usar un iPad de Apple y realizar tareas más complejas verbalmente y en papel.

"Mi padre tenía demencia, así que haré cualquier cosa que pueda", dijo Cole, de 86 años de edad, una exmaestra de primaria que juega acertijos de Sudoku todas las mañanas. "Si algo puedo darle a mis hijos, es evitar padecerla".

Lo cierto es que no hay una cura para la demencia, ni evidencia alguna de que ejercitar el cerebro en diferentes formas pueda retrasar el inicio del mal de Alzheimer. Pero esas clases aun ofrecen habilidades útiles a las personas mayores y son vistas como provechosas por muchos expertos en el mejoramiento de la salud en general y de la calidad de vida para los participantes.

La teoría es que el cerebro prospera con la estimulación continua.

"Tu cerebro no sabe cuán viejo es", dijo Paul Nussbaum, presidente del Centro para la Salud Cerebral en Pittsburgh. "Y lo que quiere hacer es aprender".

Los ejercicios cerebrales deberían depender de la novedad y la complejidad, incluyendo juegos de mesa que sea jugados con otros. Todo tipo de actividades de concentración, como aprender un nuevo idioma o a tocar un instrumento musical o volar un dron, pueden ser satisfactorios para los adultos mayores. Pero junto con el ejercicio y la nutrición, un cerebro que esté por completo involucrado social, mental y espiritualmente es más resiliente.

Lo peor para los adultos mayores, dijo Nussbaum, es el aislamiento.

Legiones de baby boomers ya usan los juegos en la computadora o aplicaciones para estimular el cerebro, pero deberían ser vistos como una parte de un involucramiento más grande con el mundo.
El consenso de los investigadores, según una declaración del Centro Stanford sobre la Longevidad firmada por 69 científicos, es que los juegos mentales no pueden evitar que se desarrolle la demencia en aquellos que tengan una inclinación genética hacia ella.

Cuando se juegan juegos cerebrales, uno mejora al jugarlos, dijo Laura Carstensen, directora fundadora del centro. Pero no hay evidencia de que se vuelva más inteligente o más sano.
Sin embargo, el nuevo aprendizaje es útil, especialmente al interactuar.

Un buen ejercicio es aprender a ser fotógrafo, lo cual se traduce en un mejor desempeño en las pruebas espaciales.

Otro estudio, financiado por los Institutos Nacionales de Salud, sugiere que el entrenamiento cognitivo que usa el pensamiento –como resolver un problema– y el aprendizaje, como leer un artículo del periódico y discutirlo con un amigo, tienen un poder de permanencia en el cerebro incluso 10 años después de que el entrenamiento termina. En un estudio publicado en 2014, los 2,832 participantes que hicieron este entrenamiento tuvieron menos dificultad para realizar tareas cotidianas, como preparar alimentos o hacer compras.

Carol Watkins, de 78 años de edad, se inscribió para el programa de ondas cerebrales en Asbury Methodist Village en Maryland. Además de cubrir nutrición y ejercicio, el programa la alentó a elegir un nuevo proyecto que nunca hubiera hecho. Así que realizó un ensayo de fotografía usando el programa de edición de fotos Picasa. Cole está planeando aprender lenguaje de señas, el cual es novedoso y complejo. "Cuando te tienes que mudar a una instalación de asistencia, piensas que tu vida ha terminado", dijo. "Ahora quiero leer más en mi e-book".
Fuente: Constance Gustke - The New York Times