Los abuelos de la familia Galaxy

Mucho ha cambiado desde el lanzamiento del I7500 en 2009
El primer Samsung Galaxy, bautizado I7500, irrumpió en el mercado en junio de 2009. El modelo contaba con un procesador de un solo núcleo a 528MHz, 128MB de RAM y la última versión del sistema operativo de Google, que en ese entonces era el 1.5 Cupcake. No tenía Bluetooth, no tenía soporte para Flash, pero sí ostentaba una pantalla AMOLED; era de 3,2 pulgadas, una pantalla impensable para los smartphones modernos. Incluía además una cámara de cinco megapíxeles con autofoco y flash LED.

El Galaxy I7500 fue sucedido por el decepcionante Galaxy Spica (también llamado GT-i5700), que era menos potente y apenas tuvo éxito. Era un móvil más económico y más limitado: por ejemplo, la cámara era de 3,2 megapíxeles.

El segundo heredero del I7500 fue el Galaxy S, el primero de esta gama, lanzado en junio de 2010 con expectativas de ventas de 10 millones de unidades. Este móvil tenía una pantalla de cuatro pulgadas con una resolución de 800x480 píxeles (la del S8 es de 2960x1440 píxeles). El resto de especificaciones tampoco era demasiado espectacular, visto desde el presente: procesador a 1 GHz, 512 MB de RAM y una cámara posterior de cinco megapíxeles. Pero era el más potente del mercado y su diseño una revolución para la época por su delgadez y peso (9,9 milímetros y 118 gramos). Vendió 24 millones de unidades y fue el celular que comenzó a marcar el rumbo de la familia Galaxy S.