Lo que nunca leés en la web

Un usuario promedio de internet ignora 1.500 políticas de términos de uso y condiciones al año. ¿Cuáles son las cláusulas de los grandes servicios que se aceptan sin pensar?
"He leído y acepto los términos de uso" es la gran mentira de nuestra época. Cualquier usuario promedio de internet hace clic en el botón de "siguiente" sin que medie un segundo de conciencia. Proveedores de correo electrónico, redes sociales, servicios de almacenamiento de archivos y aplicaciones, entre tantos otros, despliegan un largo y complejo texto –pero, sobre todo, aburrido– sobre sus reglas al que casi nadie presta atención.
Es por eso que a los sitios, a menudo, les resulta fácil incluir contratos con cláusulas abusivas sobre cuestiones tan delicadas como qué pueden hacer con nuestros datos o si pueden seguir nuestra actividad en línea.

Un estudio realizado por profesores de la Universidad Carnegie Mellon concluyó que el mismo usuario promedio ignora alrededor de 1.500 políticas de uso por año y que, cada una, contiene 2.500 palabras. Eso es casi cuatro veces la extensión de esta nota. Si se leyera cada contrato, la tarea insumiría 25 días al año.

Por eso existe el proyecto Terms of Service; Didn't Read (ToS; DR). La iniciativa, financiada por organizaciones sin ánimo de lucro analiza y evalúa las condiciones de uso de los servicios más utilizados. Por ejemplo, que YouTube se reserve el derecho de "retener, pero no mostrar, distribuir o realizar copias del contenido eliminado" por el usuario merece una "X" roja de reprobación; mientras que Twitter, al ofrecer la opción de deshabilitar el seguimiento de datos y borrar la información a los 10 días, gana un pulgar verde hacia arriba.

Cada servicio recibe una puntuación que va desde la A (muy buena) a la E (muy mala). Así, Google es clase C y YouTube es D; mientras que el buscador DuckDuckGo es A. ¿Por qué? Porque no guarda ni las consultas ni la información personal ni utiliza cookies por defecto. Otros servicios como Facebook, Twitter, Dropbox o Netflix no han sido aún calificados aunque sí se da el detalle de si sus términos de uso son positivos o negativos para el usuario.

Hugo Roy, el líder del proyecto, dijo a la revista Time que el valor jurídico de estos contratos "se basa en el hecho de que son 'aceptados' por los usuarios, aunque casi ninguno de ellos se molestó en leerlos" y que la relación entre las partes "es injusta".

Otro sitio, TOSBack, releva la frecuencia de los cambios. YouTube y Skype introdujeron modificaciones tres veces este año; Twitter y Google lo han hecho dos veces.

Calificaciones


La C de Google sería el equivalente a un "puede mejorar" escolar. En los aspectos "a tener en cuenta", a juicio de ToS; DR, figura el hecho de que Google guarda las búsquedas y datos de sus usuarios durante un tiempo no determinado, que puede utilizar esa información para sus actuales servicios y para los que tendrá en el futuro, o que no se comprometa a informar a sobre las peticiones de información que reciba de las autoridades gubernamentales.

La mala nota de YouTube se debe a que sus condiciones de uso "están muy desequilibradas en perjuicio del usuario". Esto se debe a que el servicio puede cambiar sus condiciones sin necesidad de informárselo a los usuarios, que los derechos que se reserva sobre el material subido son "excesivamente amplios".

Facebook, Dropbox y Netflix también presentan análisis negativos. La red social, por ejemplo, fue criticada por rastrear la actividad de sus usuarios incluso cuando consultan otras páginas, un hecho reconocido recientemente por la empresa ante la Comisión para la Protección de la Privacidad de Bélgica. Facebook alegó que la práctica se debió a un "fallo" del sistema.

Google

Recientemente el buscador aumentó los controles de privacidad para los usuarios y abrió una web que responde a preguntas frecuentes. Ahora, los usuarios podrán usar My Account para comprobaciones de privacidad y seguridad.

Facebook

Por la última actualización de la política de uso, la red social se concede una “licencia no exclusiva, transferible (...) gratuita y aplicable para utilizar cualquier contenido” que finaliza cuando el usuario “elimina el contenido de su cuenta, salvo si se compartió con terceros”.

YouTube

El portal se reserva dos licencias sobre los videos que le permiten utilizar, reproducir, distribuir, crear obras derivadas, mostrar y ejecutar dicho contenido. Eso incluye su uso promocional.

Twitter

Aunque esta red social sale bien parada de las valoraciones realizadas sobre su política de uso, se reserva el derecho a cambiarlos sin consultar a sus usuarios. Con esto se reserva un as en la manga por si en un futuro quisiera poseer los derechos de los contenidos.

Dropbox

La empresa se reserva el derecho de suspender o cancelar los servicios en cualquier momento. Lo que significa que podría ser que de un día para otro desapareciera la cuenta del usuario y se quedara sin todos los datos que almacena en sus servidores.

Netflix

El servicio de streaming se reserva el derecho de cambiar los términos de uso sin notificarlo a los usuarios. Además, la información personal puede ser utilizada para presentarle al cliente publicidad dirigida.


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