Llegaron los 7: ¿y los cambios?

Diseño e ingeniería de punta per innovaciones que parecen apuntar más al futuro que al presente
Si en esta nota le dijera que no vale la pena cambiarse del 6s al nuevo iPhone 7 (o su hermano más grande, el 7 Plus), ¿cómo reaccionaría? Si es un fanático Apple, de los que se cuentan por millones en el mundo –aunque si de números se trata Android cuadriplica en ventas a iOS– no importa lo que diga cualquier analista del mundo: seguramente usted deseará tener la última versión del producto estrella de la empresa. Si, en cambio, es un fanático Android, no le importará demasiado.

Algo que no se puede discutir es que Apple ha marcado el rumbo en materia de smartphones, aunque casi nunca fue el primero –y a veces tampoco el mejor– en casi ninguna de las características que transformaron a un celular "bobo" en una máquina con enorme poder de procesamiento. No creó el touch, pero lo impuso. No equipó a sus sucesivos modelos con las mejores cámaras de celulares del mercado, pero impuso la fotografía como una de las principales funciones de un smartphone. Por lejos no fue la primera empresa que fabricó una phablet, pero logró hacer del 6 Plus un éxito de ventas.

Por eso es imposible responder la pregunta que usted seguramente tiene en su cabeza: ¿debo cambiarme al iPhone 7? Las respuestas pueden ser tantas que no alcanzaría esta página o tan pocas como las siguientes: si tiene que cambiar de celular y puede gastar los cientos de dólares que cuesta, vaya por lo último de Apple. Si tiene un celular de alta gama (iPhone 6 o 6s o cualquiera de algunas de las marcas que compiten con el gigante de Cupertino, sobre todo Samsung) que funciona perfectamente y no está obsesionado por tener "lo último", piénselo dos veces. Y ahora le explico por qué.

iPhone 7 airpods

El comienzo del futuro

Los iPhone 7 incorporan nuevas características que los hacen más rápidos (con un procesador más potente, el A10 Fusion) y resistentes al agua (por primera vez, pero cuidado que resistente no es sinónimo de sumergible). Además tienen mejores cámaras (en particular en el caso del 7 Plus) y baterías más grandes que, por lo tanto, permiten que con una carga funcionen hasta dos horas más que sus antecesores.

Todo lo anterior está envuelto en un diseño exactamente igual al lanzado en 2014 (la línea 6), con un pequeño cambio que involucra a la forma en que la cámara del 7 se integra en la carcasa, esta vez de forma mucho más armónica; también se agrega un nuevo color, llamado "negro jet" con acabado brillante que, si bien es uno de los más vendidos, también ha recibido críticas porque no deja pasar ni una huella dactilar.

El hecho de que Apple haya cambiado nuevamente otro de sus estándares –en este caso eliminó la entrada de auricular– puede resultar antipático y hasta complejo, porque la sincronización entre dispositivos vía Bluetooth casi siempre tiene sus bemoles. Todo lo anterior es real y, sin embargo, la movida parece apuntar a la innovación, algo que a veces solo Apple puede hacer.

Cuando la empresa decidió cambiar su conector por el relativamente nuevo Lightning (en 2012, cuando lanzó el iPhone 5) hubo mucho lloriqueo, pero finalmente los usuarios se adaptaron. Ahora Apple explicó que la ausencia de entrada de auriculares tiene que ver con la necesidad de hacer lugar para una batería más grande y para una mejor cámara, pero en el fondo esto sea probablemente una movida estratégica para evolucionar hacia teléfonos totalmente inalámbricos.

Esta versión solo lo logra parcialmente y de hecho los nuevos auriculares inalámbricos de Apple, los AirPods, todavía no están a la venta. En la semana que probé el iPhone 7 intenté sincronizarlo con dos o tres auriculares inalámbricos que tenía en mi casa, de diferentes marcas, y solo lo logré una vez. La empresa dice que con sus nuevos auriculares, que costarán US$ 159 en Estados Unidos, la sincronización demora segundos y no tiene complejidad por el nuevo sistema que incluye el iPhone 7, algo similar a lo que pasa si se usan los Beats Solo3. Les recuerdo que Beats es una marca que fue comprada por Apple, por lo cual me gustaría entender por qué su suprema calidad de sonido no se sumó ya a los nuevos auriculares del iPhone 7. En este caso la empresa reincide en su viejo vicio –pero muy rentable– de mantener un ecosistema demasiado cerrado.

Más allá de toda esta polémica por la falta de un agujerito en el nuevo iPhone, la realidad nos demuestra que cada vez más adoptamos tecnologías inalámbricas. Si Apple se esmera, el año que viene debería presentarnos su nueva versión libre de cables. Si para lograrlo debió pasar por esta versión intermedia de su smartphone, entonces le estaremos agradecidos por un tiempo. Hasta que llegue, otra vez, el momento de reclamarle más novedades.

Apple, iPhone 7 (7).jpg

Qué trae de nuevo

- Los iPhone 7 son por primera vez resistentes al agua, lo que implica que –según publicita Apple– podrían estar hasta 30 minutos en contacto con el agua sin sufrir problemas. Pero no son sumergibles; no los use como una cámara submarina.

- Esta versión no incluye entrada para auriculares, pero viene con los auriculares que ya traían los 6s y con un pequeño adaptador que se coloca en la entrada de energía. Si en su casa ya había guerra por el "robo" de cargadores, este pequeño cable será la nueva pieza de la discordia y seguramente una que se perderá fácilmente. En Estados Unidos cuestan solo US$ 9.

- Mejoran las cámaras de ambos modelos. El nuevo lente incluye una apertura mayor de f/1.8, lo que permite obtener buenas fotografías en condiciones de poca luz; también se incorpora un sistema de estabilización óptica y un nuevo flash True Tone que incluye dos luces LED extra (dos oscuras y dos cálidas), lo que le permite alcanzar un 50% más de brillo y ajustar la temperatura del color según la escena. En el caso del 7 Plus la mejora es aún más sustancial con dos lentes: uno de f/1.8 de 28 mm (un gran angular igual al del 7) y otro de f/2.8 56 mm, un pequeño teleobjetivo que permite hacer zoom real y no solo digital, lo que mejora mucho la calidad de las imágenes pero hasta 4x. Ambos lentes operan simultáneamente.

- La cámara de las selfis logra un upgrade importante: tiene 7 megapíxeles, dos más que en el modelo anterior. Esta evolución se hacía más que necesaria a la luz de lo que ya ofrece la competencia.

- El botón de inicio cambia: ahora ya no se mueve aunque parece que se hundiera. Es algo así como usar un trackpad de una notebook y el usuario puede elegir entre tres opciones de presión. En los hechos no cambia en nada la forma de uso del celular, aunque detrás hay una tecnología bastante compleja que en el futuro seguramente será más y mejor utilizada.

- La pantalla es –como antes– de LCD (a diferencia de las impresionantes OLED 2K o 4K de algunos modelos Android) pero permite ver un espectro de colores más amplios. Esto se nota sobre todo a la hora de visualizar fotos.

- Los parlantes son estéreo y la diferencia se nota, aunque no sustituyen –como es lógico– a los externos.

- El nuevo y más potente procesador A10 tiene cuatro núcleos, dos de los cuales consumen menos batería a la hora de realizar tareas sencillas. Esta potencia no es fácil de percibir cuando se realizan "las cosas de todos los días": chequear mail o redes sociales y sacar fotos, por ejemplo. Seguramente es una apuesta para que los desarrolladores comiencen a lanzar apps que aprovechen mejor su potencial.

- Apple asegura que los 7 tienen baterías que duran más (el 7 dos horas más con una carga completa y el 7 Plus una hora más, según datos oficiales de la empresa). En la semana que usé el nuevo celular noté una mejoría en la duración de la batería, uno de los temas por los que los iPhone han sido más criticados, aunque como siempre habrá que esperar a que pasen algunos meses y se cargue de más fotos y apps para llegar al veredicto real.